Xi Jinping está dispuesto a echar el freno a la economía china: ¿Cuál es su plan?
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ANÁLISIS DE GZERO MEDIA

Xi Jinping está dispuesto a echar el freno a la economía china: ¿Cuál es su plan?

La economía china ha crecido menos de lo esperado en el último trimestre. Xi Jinping parece dispuesto a realizar reformas estructurales que aseguren la "prosperidad común"

Foto: Xi Jinping, presidente chino, durante el 110 aniversario de la Revolucoón de Xinhai. (Reuters)
Xi Jinping, presidente chino, durante el 110 aniversario de la Revolucoón de Xinhai. (Reuters)

El PIB de China creció un 4,9% interanual en el tercer trimestre de 2021, la friolera de tres puntos porcentuales menos que en el periodo anterior. Para la segunda economía del mundo, la única entre las grandes que se expandió durante la pandemia, es un gran problema. Ahora corre el riesgo de no alcanzar su objetivo de crecimiento anual del 6%.

Normalmente, una desaceleración tan drástica habría puesto al Partido Comunista en un aprieto. Pero esta vez, Xi Jinping sabe que es el precio que debe pagar por sus grandes planes para frenar el aumento de la desigualdad y potenciar la clase media a costa del tradicional mantra económico del PCC: alto crecimiento por encima de todo.

¿Por qué se ralentiza ahora el crecimiento del PIB? En primer lugar, la combinación de la subida de los precios del carbón, el endurecimiento de las normas sobre el consumo de energía por las políticas climáticas y el aumento de la demanda en los países que importan muchos productos chinos han dado lugar a una crisis energética que probablemente agravará las interrupciones de las cadenas de suministro mundiales que dependen en gran medida de China.

Por otro lado, las severas medidas de Xi contra el excesivo endeudamiento del sector inmobiliario —que representa casi el 30% de la actividad económica de China, pero cuyo déficit era tan grande que suponía un riesgo sistémico— están provocando mucho desgaste. Evergrande y otros grandes promotores inmobiliarios están incumpliendo los plazos para pagar a sus acreedores y deteniendo los proyectos de viviendas que ya han vendido pero que no pueden construir por falta de liquidez. Por último, está la propia pandemia: los estrictos cierres locales han perjudicado al comercio minorista chino y a los viajes en el único país del mundo que todavía cree en el COVID cero.

Foto: Entrevista a Claudio F. González. (Jesús Hellín)

El líder chino cree que una desaceleración económica, por dolorosa que sea ahora, merecerá la pena en el largo plazo porque la economía necesita reformas estructurales para reducir la brecha salarial y ofrecer lo que Xi llama "prosperidad común". En un discurso que dejó atónita a la comunidad empresarial hace dos meses, Xi confirmó que la "prosperidad común" significa ampliar enormemente la clase media de China, en parte aumentando los impuestos a los ricos. Quiere que parte de esta riqueza se redistribuya para hacer de China una sociedad más igualitaria. El 1% más rico ha captado el mensaje: una sola mención a la regulación de los "ingresos excesivamente altos" provocó que varios directores ejecutivos donaran inmediatamente miles de millones justo cuando Xi iba a por el sector tecnológico.

El objetivo de Xi es que el PIB de China siga creciendo, pero a un ritmo más moderado para que los trabajadores chinos tengan tiempo de ganar más y ser más productivos al mismo tiempo. Según él, China debería dejar de producir principalmente productos de exportación baratos que contaminan el planeta, como han hecho las fábricas chinas durante décadas, para centrarse en la producción de bienes de alta calidad y sostenibles para el mercado local.

Foto: EC

Pero es un movimiento arriesgado. Reducir la actividad económica a los niveles de crecimiento anual del 2-3% de economías maduras como la de EEUU o Alemania será un acto difícil de equilibrar para China. Un crecimiento lento y prolongado podría disuadir la inversión y, si el desempleo aumenta, provocar malestar social. Mientras tanto, un crecimiento económico más lento en China tendrá graves efectos en el resto del mundo, dado el enorme papel de China en la economía global.

La llamada 'fábrica del mundo' probablemente seguirá exportando, pero no tanto como antes, y una mayor parte de sus productos serán de alto valor tecnológico. También es probable que las empresas locales subcontraten más su fabricación a vecinos de menor coste, como Bangladesh o Myanmar, y con el tiempo la mayoría de los productos fabricados en China serán más caros. La idea de "prosperidad común" de Xi conlleva muchos riesgos para la gigantesca economía china. Pero si cumple su promesa, prepárense para verlo en el poder durante mucho tiempo.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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