¿Podrá Macron suceder a Merkel? El eje franco-alemán, ante su año más difícil
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¿Podrá Macron suceder a Merkel? El eje franco-alemán, ante su año más difícil

Las autoridades y la opinión pública francesas siguen con gran expectación las elecciones legislativas del 26 de septiembre. Preocupa una parálisis europea con el adiós de Merkel

Foto: Macron y Merkel durante la celebración del centenario del armisticio de la IGM. (Reuters)
Macron y Merkel durante la celebración del centenario del armisticio de la IGM. (Reuters)

Las extravagantes pancartas de Angela Merkel con un bigotillo a lo Hitler parecen pertenecer al cretácico, pero recorrían las calles de algunas capitales europeas hace no tanto. El resentimiento contra Alemania y su apuesta férrea por la austeridad, muy presente en el sur de Europa entre 2010 y 2015, ha caído en el olvido. El merkelato se termina en un momento en que la dirigente de la CDU es percibida como la principal líder europea. Un sentimiento también compartido en Francia, el principal aliado de Berlín, que al mismo tiempo ha vivido con una clara sensación de inferioridad y cierto malestar la creciente hegemonía europea de Alemania bajo la batuta merkeliana y ahora se enfrenta al vacío de su adiós, con la campaña presidencial para renovar o arrebatar el mandato a Macron y la presidencia francesa de la UE a la vuelta de la esquina.

Según un amplio sondeo realizado por el European Council on Foreign Relations (ECFR), el 41% de los europeos elegirían a Merkel como la principal mandataria europea y solo el 14% al presidente francés, Emmanuel Macron. La opción de la dirigente democristiana es mayoritaria incluso entre los franceses, aunque representan una de las naciones del Viejo Continente que muestra un menor fervor por la líder de la CDU. El 32% de ellos apostaría por Merkel y el 20% por Macron ante el escenario imaginario de a cuál de los dos escogería como presidente de Europa.

Foto: Angela Merkel. (Reuters)

“Francia pierde, en cualquier caso, un socio con el que ha sabido establecer vínculos estrechos y darle una nueva dinámica a las relaciones franco-alemanas, lo que permitió impulsar el plan de reconstrucción de 750.000 millones de euros”, lamentaba esta semana 'Le Monde', uno de los diarios de referencia en el país vecino, al tiempo que advertía del vacío político que se puede producir en Europa con el adiós de Merkel y los comicios de este domingo en Alemania. “En Francia predomina la sensación que estamos ante un salto a lo desconocido”, asegura a El Confidencial Marie Krpata, experta en los singulares vínculos entre París y Berlín e investigadora en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

Relaciones con altibajos entre Macron y Merkel

La dirigente conservadora abandona el Ejecutivo alemán en un momento de luna de miel en el binomio París-Berlín. Una buena sintonía que no ha sido siempre tal durante los 16 años de merkelato, en que la canciller ha compartido las riendas europeas con cuatro presidentes franceses: los conservadores Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, el socialista François Hollande y el liberal Macron. En su momento, Sarkozy ya mostró su desesperación ante la lentitud de Merkel para tomar decisiones en tiempos de crisis. Hollande fue elegido en 2012 con la promesa de cambiar la austeridad europea impuesta por las tesis alemanas, pero no se atrevió a plantarle cara a la líder democristiana. Y con Macron, pese al final feliz, también ha habido fuertes discrepancias.

placeholder El presidente francés y la canciller alemana se saludan durante una cumbre. (Reuters)
El presidente francés y la canciller alemana se saludan durante una cumbre. (Reuters)

A pesar de su condición de favorito del 'establishment' alemán, la llegada del joven dirigente al Elíseo no supuso el idilio previsto entre París y Berlín, pese a los contactos constantes. El famoso discurso de la Sorbona de Macron, donde desveló su proyecto de "refundación de Europa", sentó casi como una patada en el estómago de Merkel, al ser pronunciado solo dos días después de unas elecciones generales alemanas que dejaron un Bundestag sin una mayoría evidente. Los más de cinco meses que necesitó la canciller para formar un Gobierno tampoco ayudaron a estrechar sus vínculos con el líder francés.

No obstante, la principal controversia se debió a las reticencias de los conservadores alemanes para reformar la zona euro e impulsar un presupuesto conjunto de los países de la moneda común. Pero la situación dio un giro copernicano con la pandemia. Esta desembocó en el plan de recuperación europeo, impulsado a partir de un acuerdo entre Macron y Merkel en mayo del año pasado.

Foto: La canciller alemana, durante su rueda de prensa virtual con Macron. (Reuters)

Desde entonces, las relaciones franco-alemanas han sido mucho más fluidas, a pesar de algunas tensiones por los controles en las fronteras a causa del covid-19 o sobre la búsqueda de una mayor autonomía estratégica europea y la construcción de la 'Europa de la defensa'. Las declaraciones de Macron en 2019 sobre la “muerte cerebral de la OTAN” no gustaron en Berlín. A finales del año pasado, se produjo un tenso intercambio dialéctico entre el dirigente francés y la ministra de Defensa teutona, otrora delfín de Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, tras la clara defensa que el francés hizo de una mayor autonomía europea en una entrevista para la revista 'Le Grand Continent' y también publicada en El Confidencial.

La mirada puesta en los socios minoritarios

Sin embargo, la buena sintonía actual entre Macron y Merkel quedó reflejada en la última visita de la canciller al Elíseo el 16 septiembre. Una semana antes, el presidente francés se había reunido con los dos principales aspirantes a reemplazarla: el socialdemócrata Olaf Scholz y el democristiano Armin Laschet.

“Los tres grandes candidatos (incluida la verde Annalena Baerbock) son proeuropeos”, recuerda Krpata, que forma parte del Comité de Estudios de Relaciones Franco-alemanas (CEFRA) del IFRI. “Así que no creo que el futuro de las relaciones francoalemanas dependa del 26 de septiembre, sino más bien de las presidenciales francesas”, añade. Previstos para abril del año que viene, estos comicios se auguran inciertos y en ellos probablemente tendrán un rol destacado candidatos con una visión crítica sobre la UE, como los ultraderechistas Marine Le Pen y Éric Zemmour o el insumiso Jean-Luc Mélenchon y el exministro socialista Arnaud Montebourg, en el ámbito del soberanismo de izquierdas.

Foto: Christian Lindner, líder del FDP, en la convención del partido el pasado 19 de septiembre. (Reuters)

En el caso de Alemania, más que el vencedor final en las urnas, lo que podría afectar a las relaciones con el país vecino son los socios minoritarios del futuro Ejecutivo. Si los liberales del FDP forman parte de él, esto influirá sensiblemente en la posición de Berlín sobre la necesidad de restablecer las reglas de la austeridad europea, suspendidas durante la pandemia. Y, si al final hay un tripartito de izquierdas con la presencia de Die Linke, el futuro Ejecutivo alemán podría ser más reticente a la 'Europa de la defensa' que promueve Macron, dado el carácter antimilitarista de esta formación de izquierdas.

¿Macron se erigirá en el nuevo líder europeo?

Pero aquello que más preocupa en Francia es la dificultad para formar un nuevo Gobierno. Si las negociaciones entre los partidos germanos resultan igual de longevas que en 2017, esto dejará a París sin interlocutor durante medio año. “No debemos esperar grandes cambios ni decisiones importantes en la política europea en los próximos meses”, sostiene Krpata, sobre una parálisis que se produciría en un momento en que el Viejo Continente ve la luz al final del túnel de la pandemia. “Con la salida de Merkel, la política alemana resultará más cambiante”, advirtió en las páginas de 'Le Monde' el politólogo alemán Herfried Münkler.

El adiós de Mutti ('mamá'), el apodo cariñoso dado por los alemanes a la canciller, también supondrá una oportunidad para que Macron se erija en el nuevo líder europeo. Francia asumirá la presidencia rotatoria de la UE a partir del 1 de enero del año que viene. Mientras en Berlín habrá un canciller debutante o los partidos seguirán inmersos en complejas negociaciones, París se convertirá en la principal capital del continente. Sin duda, el presidente francés utilizará este altavoz para hacer promesas sobre el futuro de Europa e impulsar la visión francesa del mismo. Pero, como es habitual en él, existe el riesgo de que los discursos líricos no vengan acompañados por medidas concretas.

Foto: Scholz (i) y Le Maire (d). (Reuters)

“Hay un escenario pronosticado de que Francia no podrá hacer nada durante su presidencia de la UE”, reconocía recientemente un dirigente cercano a Macron. Durante el primer semestre, el mandatario deberá centrar sus esfuerzos en lograr su reelección. El dirigente centrista aún no ha anunciado su candidatura, pero sería una sorpresa mayúscula si no se presentara. Aunque parte como favorito, las presidenciales francesas siempre han sido un escenario político incierto, y aún más teniendo en cuenta los malestares presentes en la sociedad gala.

Una vez pasado este 26 de septiembre, en el calendario electoral europeo hay otras dos fechas subrayadas en rojo: el 10 (primera vuelta) y el 24 de abril (segunda vuelta) de 2022, cuando el pueblo francés escogerá al futuro inquilino del Elíseo.

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