Marruecos: un rey y tres asesores, así se decide una crisis con España
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El Gobierno marroquí no juega ningún papel

Marruecos: un rey y tres asesores, así se decide una crisis con España

Fouad Ali el Himma, apodado 'el virrey' marroquí, el máximo jefe policial y el director del servicio secreto exterior aconsejan a Mohamed VI sobre cómo actuar con el vecino del norte

placeholder Foto: El rey Felipe y el monarca marroquí Mohamed VI, en 2019. (EFE)
El rey Felipe y el monarca marroquí Mohamed VI, en 2019. (EFE)

“¿Cree usted que puedo despertar al rey a esta horas?”, contestó al teléfono el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Mohamed Benaissa, a su homóloga española, Ana Palacio, poco después de la medianoche del 17 de julio de 2002. “Pues sí”, le contestó su interlocutora. Benaissa no se atrevió a sacar de la cama a Mohamed VI para preguntarle si aceptaba el ultimátum dado por el Gobierno de José María Aznar y España utilizó la fuerza para desalojar a los marroquíes del islote Perejil.

Esta conversación, contada años después por la propia Ana Palacio, demuestra hasta que punto es el soberano el que toma las decisiones importantes en Marruecos. En la nueva crisis entre los dos países vecinos, que se agudizó el lunes 17 de mayo con la oleada migratoria que sumergió Ceuta, fue de nuevo el monarca alauí el que, como un emperador romano, colocó el pulgar hacia arriba o hacia abajo para aprobar o rechazar las propuestas de sus más estrechos colaboradores.

Mohamed VI, de 57 años, solo se deja asesorar en esta crisis por un círculo muy reducido de tres personas —Fouad Ali el Himma, Yassin Mansouri y Abdellatif Hammouchi—, ninguna de ellas con conocimientos de España, según fuentes con experiencia en el funcionamiento del palacio real marroquí.

placeholder Abdellatif Hammouchi, máximo jefe policial de Marruecos. (Getty)
Abdellatif Hammouchi, máximo jefe policial de Marruecos. (Getty)

El Gobierno marroquí no juega ningún papel, aunque dos ministros, el de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, de 52 años, y el de Interior, Abdelouafi Laftit, de 53 años, son los encargados de ejecutar las órdenes que reciben del 'méchouar' como se llama en Marruecos al lugar desde donde el rey ejerce su poder. La Constitución marroquí de 2011 otorga al rey prácticamente todo el poder ejecutivo.

Bourita ha contactado todos estos días con ministros y comisarios europeos para explicarles el enfoque marroquí de la crisis con España y también ha multiplicado las entrevistas con la prensa extranjera, sobre todo la francesa. Sobre Laftit recayó, por ejemplo, la tarea de facilitar con discreción el acercamiento de miles de marroquíes hasta los alrededores de Ceuta para que después, a principios de la semana pasada, pudieran entrar a nado en la ciudad autónoma.

Otros ministros han podido hacer declaraciones, como, por ejemplo, el islamista moderado Mustafá Ramid, que ostenta la cartera de Derechos Humanos. Afirmó el 19 mayo que España sabía “que el precio de subestimar” a Marruecos “era muy caro”, como había quedado demostrado en Ceuta. Sus pronunciamientos públicos no significan que desempeñen rol alguno en esta crisis.

Foto: La ministra de Relaciones Exteriores española, Arancha González Laya, junto a su contraparte marroquí, Nasser Bourita, en una visita a Rabat en enero. (Reuters)

Fouad Ali el Himma, de 58 años, consejero real y amigo personal del monarca, es el que más influencia ejerce en palacio. Compañero de pupitre del monarca en el Colegio Real de Rabat, vive pegado a Mohamed VI desde su infancia excepto durante una corta etapa en la que fundó el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) para intentar frenar en las urnas el auge de los islamistas.

Apodado, a veces, “el virrey” por la prensa marroquí, El Himma solo habló en una ocasión en público sobre España. Durante la campaña electoral de abril de 2009, arremetió varias veces contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, al que acusó de “cambiar los ritos del rezo musulmán e impedir la religión marroquí”. Aludía así a los intentos de recortar la influencia de Marruecos entre los musulmanes residentes en España, especialmente en Ceuta.

placeholder Imagen de archivo de Yassin Mansouri, jefe del servicio secreto marroquí.
Imagen de archivo de Yassin Mansouri, jefe del servicio secreto marroquí.

Yassin Mansouri, de 60 años, también coincidió con el rey en el Colegio Real de Rabat. Desde hace 16 años, dirige la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio secreto exterior marroquí. De los tres íntimos colaboradores del soberano alauí, es el que más experiencia internacional posee.

Abdellatif Hammouchi, de 55 años, es el más joven y también el más controvertido de los que en Marruecos pueden despachar a diario con el soberano y llamarle directamente por teléfono. Es el primer policía que acumula los dos cargos más importantes en el ámbito de la seguridad. Es a la vez el máximo jefe de la Dirección General de Supervisión del Territorio, la élite de la policía que también cumple las funciones de brigada político-social, y de la Seguridad Nacional.

La policía judicial francesa intentó, en vano, conducir a Hammouchi, el 20 de febrero de 2014 en París, ante una jueza instructora a la que le habían llegado dos denuncias contra él por “complicidad en torturas”. Las presentaron Adil Lamtsalsi, un marroquí residente en Francia, y Ennaâma Asfari, un saharaui encarcelado en Salé (Marruecos). El monarca alauí manifestó entonces su enfado cortando ese mismo día la cooperación judicial y antiterrorista con París. Permaneció interrumpida durante 11 meses.

Foto: Mohamed VI. (Reuters)

Hasta hace un lustro, incluso Hammouchi necesitaba pasar a través de El Himma para poder acceder al monarca. La revuelta del Rif, que arrancó en octubre de 2016 y que él reprimió con eficacia, le hizo ganar peso ante el monarca. Ahora despacha con el jefe del Estado sin la necesidad de intermediarios y hasta le aconseja en la crisis con España.

La revuelta del Rif, que arrancó en octubre de 2016 y que Hammouchi reprimió con eficacia, le hizo ganar peso ante el monarca

Más allá de este trío de colaboradores, el rey cuenta con un pelotón de consejeros reales que le asesoran, pero sin llegar a despachar directamente con él. Estos consejeros se reúnen con bastante frecuencia y designan a un portavoz que, a su vez, se cita con El Himma para trasladarle el resultado de sus deliberaciones. La conversación, curiosamente, no se suele desarrollar en palacio sino más bien en la cafetería de algún hotel de lujo.

En este segundo círculo, destacan dos consejeros reales. Omar Azziman, de 73 años, que habla un castellano perfecto y fue durante seis años (2004-2010) embajador de Marruecos en Madrid. Es el único de los consejeros del monarca que conoce España en profundidad.

placeholder Taieb Fassi Fihri, exministro marroquí de Exteriores. (EFE)
Taieb Fassi Fihri, exministro marroquí de Exteriores. (EFE)

Taieb Fassi Fihri, de 63 años, es quizás el consejero real con más experiencia internacional. A partir de 1999 fue primero secretario de Estado de Asuntos Exteriores y después ministro hasta que en 2012 el rey le ascendió a consejero. En su etapa de ministro, no parecía tener un conocimiento profundo de la relación con España. En una conversación informal, en su despacho, con este periodista se sorprendió de que Ceuta no dispusiera de una aduana comercial con Marruecos y de que las exportaciones de esa ciudad, a través de la frontera, fueran solo de contrabando.

En la escuadra real, figuran otros consejeros cuya opinión cuenta menos porque están especializados en derecho, como el jurista Abdellatif Menouni, de 77 años, o, en economía, Omar Kabbaj, de 78 años. Fueron elegidos por Mohamed VI. De la etapa de su padre, el rey Hasán II, solo subsiste uno, André Azoulay, de 80 años, el único no musulmán de la corte. Nació en Essaouira y pertenece a la minoría judía de Marruecos. No ejerce ya ninguna influencia en palacio.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Mohamed VI de Marruecos, en una reunión en Rabat en 2018. (EFE)

Desde una perspectiva española, la esperanza en esta crisis bilateral es Karima Benyaich, de 59 años, la embajadora de Marruecos en Madrid que fue llamada a consultas, es decir, retirada de su puesto, la semana pasada para mostrar así el enfado del soberano con las autoridades españolas.

Karima Benyaich no solo es hispanófila, sino que es española, porque poseía la nacionalidad del país en el que está acreditada hasta que, para poder ser nombrada embajadora de Marruecos, renunció provisionalmente a ella. Benyaich no es una diplomática al uso porque el monarca la escucha. Fue él quién la eligió para que le representara en Madrid.

placeholder La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich. (EFE)
La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich. (EFE)

La embajadora, sus dos hermanos y su hermana se criaron, a partir de 1971, con la familia real. Su padre, Fadel Benyaich, casado con la granadina Carmen Millán, era el médico personal de Hasán II. Murió en 1971, con tan solo 37 años, en el palacio real de Sjirat durante un fracasado golpe de Estado militar. Hasán II se hizo, a partir de entonces, cargo de la familia Benyaich, que fue educada en el Colegio Real con sus propios hijos. Ahí surgió esa relación estrecha que hace que el monarca siempre esté dispuesto a abrirle las puertas de palacio.

“¿Cree usted que puedo despertar al rey a esta horas?”, contestó al teléfono el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Mohamed Benaissa, a su homóloga española, Ana Palacio, poco después de la medianoche del 17 de julio de 2002. “Pues sí”, le contestó su interlocutora. Benaissa no se atrevió a sacar de la cama a Mohamed VI para preguntarle si aceptaba el ultimátum dado por el Gobierno de José María Aznar y España utilizó la fuerza para desalojar a los marroquíes del islote Perejil.

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