Golpe de estado 'light' en Mali: el presidente es depuesto por su vicepresidente
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Golpe sobre la mesa de los militares

Golpe de estado 'light' en Mali: el presidente es depuesto por su vicepresidente

La detención de Bah Ndaw se produjo horas después de anunciarse un cambio de gabinete que dejaba de incluir a dos líderes golpistas del Ejército

placeholder Foto: El presidente de Mali, Bah Ndaw, durante su inauguración en septiembre de 2020. (Reuters)
El presidente de Mali, Bah Ndaw, durante su inauguración en septiembre de 2020. (Reuters)

El vicepresidente transitorio de Mali, el coronel Assimi Goita, anunció hoy que ha destituido a su superior, el presidente Bah Ndaw, así como al primer ministro Moctar Ouané. La proclama se produce horas después de que miembros del Ejército de Mali detuvieran en la noche del lunes al presidente, al primer ministro y al ministro de Defensa, Souleymane Doucoure, del Gobierno interino de transición, sumiendo al país en una nueva ronda de caos político meses después de que un golpe militar derrocara al anterior mandatario. Tras ser arrestados, los líderes políticos fueron conducidos al campamento militar de Kati, a las afueras de la capital, Bamako, donde supuestamente permanecen hasta ahora sin que se hayan dado a conocer más detalles.

Foto: Soldados de Mali en septiembre. (EFE)

Goita aseguró en su comunicado, leído en la televisión nacional, que "el proceso de transición sigue su curso normal" y que habrá elecciones en 2022. El coronel, que encabezó el anterior golpe de Estado en agosto de 2020, no precisó cómo queda ahora la jefatura del Estado, aunque quiso dar una sensación de normalidad al invitar al pueblo maliense a "continuar libremente con sus ocupaciones".

Las detenciones se produjeron poco después de que se diera a conocer una recomposición del Gobierno que excluía a otros dos importantes mandos militares que participaron en la asonada contra el entonces presidente maliense Ibrahim Boubacar Keita. Un miembro del Ejército presente en Kati y citado por Reuters negó que se tratara de un arresto a largo plazo: "Lo que han hecho no está bien", afirmó, en referencia al cambio de gabinete. "Se lo estamos haciendo saber". El simbolismo de la maniobra era evidente: el campamento es el mismo al que fue conducido Keita antes de forzar su renuncia.

El pasado 14 de mayo, Ndaw disolvió el primer Gobierno transitorio y encargó a su primer ministro la formación de un nuevo gabinete más inclusivo para integrar a representantes de diferentes partidos políticos y de la sociedad civil. La población maliense ha mostrado en los últimos meses su enfado por la lentitud de las reformas prometidas por el Ejecutivo interino, algo que los analistas atribuyen a la resistencia de los líderes del Ejército al cambio.

Independientemente de lo que suceda a continuación, el movimiento de los militares demuestra el enorme control que continúan ejerciendo sobre el Gobierno supuestamente civil de Mali. El nombramiento de Ndaw y Ouane se produjo en septiembre del año pasado en un contexto de gran presión internacional —especialmente procedente del ECOWAS, la Comunidad Económica de Estados Africanos Occidentales— para que la junta militar (El Comité Nacional por la Salvación del Pueblo, CNSP) nombrara líderes civiles transitorios y tratara de negociar un camino hacia nuevas elecciones democráticas. Sin embargo, la estructura de la transición, en la que el Ejército conservó importantes cargos y cuya influencia siempre se mantuvo intacta, apuntaba a que el CNSP no estaba dispuesto a ceder el poder.

Foto: (Ilustración: El Herrero)

En un comunicado conjunto, la Unión Africana, la Misión de la ONU en el norte de Mali (Minusma), ECOWAS y la Unión Europea, además de países como Francia, Reino Unido, Estados Unidos y Alemania, condenaron los arrestos y exigieron "la liberación inmediata e incondicional" de los líderes políticos. "La irreflexiva acción de hoy conlleva el riesgo de debilitar la movilización de la comunidad internacional en apoyo de Malí", advierten los firmantes.

La inestabilidad política y social que Mali ha experimentado durante el año pasado ha desatado las alarmas de la comunidad internacional, especialmente por la presencia de militantes vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico en la región norte del país que tienden a aprovechar cualquier vacío de poder para actuar. Después de otro golpe de Estado en 2012, extremistas tomaron el control de las principales ciudades del norte de Mali. Solo una intervención militar liderada por Francia —la ex potencia colonial—, con el apoyo de otros países africanos y bajo el amparo de la ONU, logró expulsaros en 2013. Desde entonces, esta coalición ha continuado luchando contra los grupos rebeldes islamistas, que operan principalmente en áreas rurales.

Estos grupos han exportado sus métodos a los países vecinos de Níger y Burkina Faso, donde los ataques se han disparado desde 2017. Uno de ellos, a finales del pasado mes de abril, acabó con la vida de los periodistas españoles David Beriain y Roberto Fraile.

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