Golpe militar y pandemia: la odisea de un inspector para traer a un fugitivo desde Mali
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LA INVESTIGACIÓN SE REMONTA A 2013

Golpe militar y pandemia: la odisea de un inspector para traer a un fugitivo desde Mali

Un joven de 28 años acusado de tentativa de homicidio se convierte en el primer extraditado de la historia entre España y Mali después de seis años burlando a las fuerzas de seguridad

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(Ilustración: El Herrero)

En este reportaje no aparecen nombres, solo las iniciales de un fugitivo español: "O.M.P., como la Orden del Mérito Policial", explican desde la oficina de Interpol en Madrid. Tampoco aparecen fotografías, solo una imagen de archivo de los agentes que coordinaron su arresto en Bamako, la capital de Mali. La detención se produjo en octubre de 2019, pero el operativo se prolongó hasta el pasado 1 de octubre cuando aterrizó en Barajas para responder ante la Justicia por un homicidio en grado de tentativa. Entre ambas fechas, una pandemia y un golpe de Estado. "Ahora, la Junta Militar controla todos los actos del Gobierno", resume el agregado de Interior en Mali. "Yo pensaba que algo saldría mal... Tenía malas vibraciones", reconoce el policía que trasladó al fugitivo hasta Madrid.

El éxito de la operación se saldó con el despegue de un avión desde Bamako a las 11 de la noche del 30 de septiembre, hora de Mali. En las últimas filas de la nave, vestidos de paisano, dos agentes de Interpol custodiaban a O.M.P., que había logrado burlar a las fuerzas de seguridad españolas durante seis años. El vuelo era comercial y ningún pasajero se enteró de quiénes eran los hombres que iban al fondo, pero el inspector jefe quiso dejar las cosas claras nada más conocer al detenido: "Vamos a llevarnos bien. Vamos a hacer las cosas bien". O.M.P. obedeció la orden y, a las 11 y media de la mañana del 1 de octubre, los tres aterrizaron en Madrid-Barajas. Ellos son los protagonistas de la primera extradición de la historia entre Mali y España.

Foto: Imagen de un barrio de Bamako, capital de Mali. (Reuters)

Un hombre sobre el terreno

La investigación se remonta a julio de 2013, cuando en mitad de una discusión en Premiá de Mar, O.M.P. supuestamente se acercó por la espalda a un ciudadano ruso y le cortó el cuello con una navaja. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital de Mataró y logró recuperarse de las heridas, pero su presunto agresor, nacido en Barcelona en 1992, se dio a la fuga antes de que los Mossos d'Esquadra le pusieran las esposas y se escondió en Mali. "Como agregado de Interior, tengo una serie de contactos y me llegan comunicaciones de que hay un español con algún tema pendiente. Aquí, un blanco llama mucho la atención, así que se procede a hacer unas fotografías, se evalúa la posibilidad de que sea él y se prepara el dispositivo para detenerle".

Para entonces, el juzgado de instrucción número 4 de Mataró ya había lanzado una orden de detención a nivel internacional, por lo que la oficina de la Interpol solo tuvo que emitir una "notificación roja" para poner fin a su huida. El arresto se produjo el 17 de octubre de 2019, en la zona que se encuentra entre el río Níger y el aeropuerto de Bamako. Concretar más el lugar de la detención resulta complicado: "Aquí, las calles no tienen nombre, no están numeradas, y tampoco hay un diseño arquitectónico o un trazado claro. Todo es muy anárquico, con barriadas de chabolas". Tras registrarle, los agentes encontraron su pasaporte caducado y confirmaron que era él, momento en el que arrancó la segunda parte del operativo: sacar a O.M.P. de un país con el que España no tiene tratado de extradición.

Foto: Soldados españoles en Mali, en una imagen de 2019. (EFE)

Con el fugitivo en la prisión central de Bamako, otros dos personajes entraron en escena: el exembajador de España en Mali y su consejera primera. "Yo me muevo en el ámbito de Interior, pero con respecto a Justicia, son ellos los que aceleraron el paso de los escritos y de tener acceso al ministerio, que es a través del cual se consigue la extradición". Tanto el agregado de Interior como la consejera visitaron tres veces a O.M.P. para asegurarse de que se encontraba bien y, en julio de 2020, 10 meses después de su arresto, Mali dio luz verde a la extradición. "Era una decisión judicial, pero también política: requería la firma del primer ministro". Pero cuando todo parecía cerrado, llegó la sorpresa: el 18 de agosto, el ejército dio un golpe de Estado contra el Gobierno de Mali.

El levantamiento se saldó con la detención de los principales miembros del poder ejecutivo. "La incertidumbre reinó durante días. El arresto del presidente, del primer ministro, de 25 generales, de varios ministros...". De la noche a la mañana, sus principales interlocutores desaparecieron y la extradición quedó congelada. La situación se mantuvo así hasta que la junta miliar puso a los secretarios generales de los ministerios como sustitutos de sus antiguos jefes. "Ahí entró de nuevo la primera consejera de la embajada, que mantuvo una reunión con ellos". La presión surtió efecto el 9 de septiembre, cuando preguntaron a los agentes de Interpol en Madrid por su plan de viaje para la extradición: 19 días después, dos de sus agentes pusieron rumbo a Mali desde Madrid.

Un hombre enviado por Interpol

"Yo llevo en Interpol de Madrid como un mes, soy el 'rookie', pero en la Policía Nacional tengo unos cuantos veranos", explica el inspector que dirigió el traslado. "Hablo inglés y algo de francés, y eso ayuda". Aunque en principio iba a desplazarse a Bamako junto a una compañera, el plan saltó por los aires en el último momento. "Hace falta un periodo para que la vacunación que exigen haga efecto, para que desarrolles los anticuerpos". A la vista de que ella no llegaba a tiempo, un segundo policía la sustituyó y, con el equipo ya cerrado, cumplieron con el último requisito que les imponía Mali: "Nos tuvimos que hacer una PCR por el covid-19 y, nada más llegar, nos pidieron la cartilla para comprobar que todo estaba en orden".

Su viaje arrancó a las seis de la mañana del lunes. Primero volaron desde Madrid a París, y desde allí cogieron un segundo vuelo a Bamako. "Ese fue uno de los últimos escollos que salvamos, el de las autoridades francesas, porque a la vuelta teníamos que pasar otra vez por París con el detenido. Finalmente, nos dieron el OK y a correr otra vez a por los billetes". El otro interrogante pasaba por que Air France les facilitara el traslado de un fugitivo en uno de sus vuelos comerciales, y más ante las restricciones que trae consigo la pandemia: "Ojo, vamos con un detenido en una comisión policial y tenemos que asegurarnos de que no nos pongan objeciones al embarcar. Eso depende un poco de la actitud del detenido, de ir esposado o no, pero también de que el comandante ponga algún requisito".

Foto: Golpe al Gobierno de Mali. (Reuters)

Tras el correspondiente cruce de llamadas, quedó claro que Air France no iba a poner ninguna pega, así que solo quedaba asegurarse de que O.M.P. colaborara. "A las 11 de la noche del miércoles [30 de septiembre], nos dejaron a pie de pista. El vuelo venía de Yamena, Chad, y nosotros accedimos por la parte de atrás del avión sin que los pasajeros se enteraran. Nos pusieron solos al final". Como el fugitivo no iba esposado, el resto del pasaje en ningún momento pensó que hubiera dos agentes de Interpol junto a ellos: "Íbamos uno a cada lado de él e incluso cenamos en el avión. En condiciones normales, no cena nadie, pero el chaval iba muy tranquilo y ni siquiera se acabó todo. Mi compañero, que es más veterano, le dijo que era la primera vez que veía a un detenido no comerse el plato entero".

Tras aterrizar en París, ya solo quedó esperar en la comisaría del aeropuerto a que saliera el segundo vuelo. "El chaval fue muy majete. Hablamos de lo que había pasado y me pidió consejo. Como policía, le decía que tiene mucha vida por delante, que es un chavalín, que pague con lo que ha hecho y que la vida continúa". En aquella conversación, el detenido también le explicó por qué había escogido Mali como escondite, pero esa historia queda entre ambos: "Él habla francés y prefiero no contarlo. No quiero traicionarle, es un acto un poco feo". Las explicaciones del inspector de Interpol no van más allá y, pese a las preguntas, evita dar un dato que pueda identificarlo. Ni nombres ni fotografías: el protagonista de la primera extradición de la historia desde Mali solo es "O.M.P., como la Orden del Mérito Policial".

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