'Rastreadores de covid': El año de China
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'Rastreadores de covid': El año de China

Pablo Pombo se sumerge en la prensa internacional y selecciona los artículos imprescindibles para estar bien informado sobre todos los aspectos de la pandemia. Una 'newsletter' diaria solo para suscriptores

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Ilustración: Irene de Pablo.

Después el primer año de pandemia, la inercia parece más inevitable todavía. Algunos expertos anticipan la fecha hasta el calendario de esta década. Decimos y decimos que el coronavirus lo acelera todo. El covid ha acelerado en cinco años el adelantamiento de China a los Estados Unidos. Su lucha contra la enfermedad no es el único salto hacia delante, hay ocho más. El Partido Comunista está hoy más fuerte que hace 12 meses. Las últimas y turbulentas semanas de la transición en Washington han ofrecido a Beijing una oportunidad de anticipación. La gran pregunta es qué mundo quiere la potencia asiática. La certeza está en que aquello de “esconde tu fuerza y espera el momento” ha quedado atrás. El momento es ahora.

Covid en China, más poder para el partido

“Cómo la pandemia fortaleció al Partido Comunista chino. Xi Jinping ha endurecido su control en casa, pero ha causado nerviosismo en el extranjero”. 'The Economist'. “En enero, antes de conocer la escala de la crisis, algunos analistas occidentales se preguntaban si el nuevo coronavirus podría amenazar al mismísimo Partido Comunista (...) La política china en la era del covid no ha sido perturbada por la ira pública o la división. El partido ha emergido más fuerte y tiene mayor estima pública que hace un año. A finales de enero, pasó de la vacilación y la confusión a la movilización total, con el objetivo no solo de mantener la enfermedad en un nivel manejable, sino de aplastarla por completo. El éxito resultó una bendición para los propagandistas del partido. No hizo falta retorcer la realidad para contrastar con la prolongada agonía de Occidente. Los esfuerzos del partido le han ayudado a fortalecer su control político y a dar nueva vida a sus organizaciones de base”.

Foto: video-china-europa-coronavirus-segunda-ola

Una pandemia y ocho saltos hacia adelante

“China derrotó al covid en 2020. Y luego sacó músculo dentro del país y en el extranjero”. 'Washington Post'. “El presidente Jinping abandonó el mantra 'esconde tu fuerza, espera tu momento', que defendía Den Xiaoping”. Esta pieza tiene interés porque recopila los acontecimientos clave de la potencia asiática durante el año anterior.

Uno. Toma del control en Hong Kong en verano.

Dos. Represión de los musulmanes uigures.

Tres. Reacondicionamiento de la economía. Por un lado, la exportación sigue deprimida, podría haber tensiones financieras por los incumplimientos de bonos entre las empresas estatales. Por otro, han activado la 'circulación dual', orientada a la actividad interna y la autosuficiencia.

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Cuatro. Crecientes tensiones con la India, habrá más problemas entre las dos potencias en 2021.

Cinco. Crecientes amenazas a Taiwán.

Seis. Aumento de las tensiones Beijing-Washington.

Siete. Supresión de la disidencia.

Ocho. Construcción narrativa, más agresiva.

Habrá seguramente más, pero solo estos ocho sirven para reflejar la envergadura del paso que está dando China.

La fecha: 2028

“La economía China se prepara para superar antes a Estados Unidos debido a la caída del covid”. Bloomberg. Según el EBR —Center For Economics and Business Research—: “La primera y la segunda economía mundial están camino de intercambiar posiciones —en términos de dólares— cinco años antes de lo previsto hace un año. En 2028. Dentro de su 'liga económica mundial', la consultora calcula también que China podrá convertirse en una economía de altos ingresos tan pronto como en 2023. La India está lista para ascender al tercer puesto antes del final de esta década, lo que consolidará todavía más el poder asiático. El presidente chino, Xi Jinping, dijo en noviembre que era 'totalmente posible' que su economía duplique su tamaño en 2035”.

Foto: Xi Jinping. (Reuters)

El tiempo muerto no existe

"Por medio de concesiones y acuerdos, el líder chino intenta derrotar a Biden. Xi Jinping ha estado firmando acuerdos comerciales en Asia y ahora en Europa, con la esperanza de detener los esfuerzos del presidente entrante para formar un frente común contra China". 'New York Times'.

"El líder de China ha cerrado acuerdos y promesas en las últimas semanas que espera que posicionen su país como un líder mundial indispensable (...). La imagen de Xi junto a Merkel y Macron en una conferencia telefónica para sellar el acuerdo con la UE es una reprimenda a la intención de Trump de aislar China (...) Noah Barkin, experto en China del Rhodium Group, calificó el acuerdo como 'un golpe geopolítico para China' (...). Trump mostró desdén a los aliados tradicionales de Estados Unidos en Europa y Asia. Pero Biden se comprometió a impulsar una coalición para enfrentar los desafíos económicos, diplomáticos y militares que planea China. Beijing supo ver la amenaza. Y solo dos semanas después de las elecciones en EEUU, China se unió a 14 naciones asiáticas en la firma de la Asociación Económica Integral Regional. En diciembre, tras hablar con Merkel y Macron, Xi presionó para cerrar el acuerdo de inversión con los países europeos".

Foto: Líderes de 15 naciones de Asia-Pacíficio firman el pacto RCEP. (EFE)

La gran pregunta

Este texto merece una lectura reposada y no puede ser resumido con justicia en pocas palabras. Lo que he seleccionado sirve para aproximarnos a la tesis principal: el mayor adversario de China es su propio compromiso con el autoritarismo. ¿Título del texto? “El mundo que quiere China”. ¿Autor? Rana Mitter. ¿Publicación? 'Foreign Affairs'.

"¿China quiere transformar el orden mundial para promover sus propios intereses y amoldarlo a su propia imagen? Esa es la pregunta más importante en la geopolítica actual (...) Quienes proyectan la tesis de una China expansionista y malévola señalan una evidencia: su agresividad actual. Quienes tienen una visión menos apocalíptica destacan aspectos más complacientes o apuntan a que la potencia tendrá que enfrentar demasiados desafíos como para poder remodelar el mundo. Muchos observadores occidentales ven una nueva guerra fría (...) Son proyecciones demasiado rígidas para analizar el crecimiento de China (...). Desde la crisis financiera de 2008, los líderes chinos han presentado explícitamente su sistema como un fin en sí mismo, no como un trampolín hacia el Estado liberal (...) No se conforman con consolidar su gobierno en su territorio, su ambición es global (...). El deseo de China es posicionarse como líder global del sur (...). No busca provocar revoluciones en el sur. Considera que esas naciones son un terreno propicio para una política que enfatiza tanto el desarrollo económico como la soberanía nacional (...) Eso no conduce necesariamente a un autoritarismo absoluto (...) Aunque a medida que gasta capital en el extranjero, emplea más firmeza interna en la retórica del marxismo-leninismo (...). Sean cuales sean los beneficios potenciales, el autoritarismo chino no ganará fácilmente los corazones y las mentes de todo el mundo (...) Su manejo de la crisis del covid ha molestado a muchas naciones que venían cortejando a Beijing en los últimos años de la década de los 2010. (...) Tras el estallido de la pandemia, China adoptó un estilo de diplomacia altamente confrontativo (...). En Occidente, ha crecido la preocupación ante las posibilidades autoritarias de la tecnología china (...). Esa nueva atención sobre el autoritarismo chino complicará la búsqueda de países en los que proyectar su modelo (...). A pesar de todo, muchos países de América del Sur, África y Sudeste asiático parecen dispuestos a adoptar el 5G chino".

Foto: EC.

Después el primer año de pandemia, la inercia parece más inevitable todavía. Algunos expertos anticipan la fecha hasta el calendario de esta década. Decimos y decimos que el coronavirus lo acelera todo. El covid ha acelerado en cinco años el adelantamiento de China a los Estados Unidos. Su lucha contra la enfermedad no es el único salto hacia delante, hay ocho más. El Partido Comunista está hoy más fuerte que hace 12 meses. Las últimas y turbulentas semanas de la transición en Washington han ofrecido a Beijing una oportunidad de anticipación. La gran pregunta es qué mundo quiere la potencia asiática. La certeza está en que aquello de “esconde tu fuerza y espera el momento” ha quedado atrás. El momento es ahora.

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