"Los problemas actuales de EEUU están muy relacionados con sus guerras interminables"
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ENTREVISTA A STEPHEN WERTHEIM

"Los problemas actuales de EEUU están muy relacionados con sus guerras interminables"

Stephen Wertheim es director del Quincy Institute y autor del nuevo libro 'Tomorrow, the World', en el que explica por qué EEUU sufre ahora los problemas de erigirse como policía del mundo

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"Los problemas actuales de EEUU están muy relacionados con sus guerras interminables"

En esta campaña electoral apenas se ha hablado de política exterior. En cierto modo, refleja la enorme crisis política, social o económica a la que se enfrenta Estados Unidos dentro de sus fronteras. Pero mientras cada vez más ciudadanos estadounidenses están en contra de seguir apoyando misiones militares en el exterior, tanto Donald Trump como Joe Biden prefieren no hablar del rol de EEUU en el mundo.

Stephen Wertheim, académico, director del Quincy Institute y autor del nuevo libro 'Tomorrow, the World: The Birth of the U.S Global Supremacy', en el que traza una línea del poderío militar estadounidense en el mundo desde la II Guerra Mundial hasta ahora. Su tesis principal es sencilla: EEUU nunca ha tenido la obligación de ser el policía del mundo y, si pudo dejar de serlo en algún momento, fue en los noventa. El hecho de seguir siéndolo contribuye, dice Wertheim en esta entrevista con El Confidencial, al clima de miedo y agresividad que vive el país estos días.

P. Hace unos días publicó un artículo en el New York Times diciendo que, sea cual sea el hombre que gane las elecciones, no determinará el futuro de EEUU en el mundo. Para un lector europeo esa afirmación es sorprendente. Desde aquí se ven los comicios como si fueran decisivos para Europa. ¿Por qué piensa eso?

R. Sí creo que las elecciones son importantes para las relaciones de EEUU con el resto del mundo. Me refería más al compromiso estadounidense con la dominación militar global, idea que es compartida tanto por Trump como por Biden. Los dos buscarían mantener la dominación de EEUU por todo el mundo y mantener el gasto militar del país, que supera a los 10 ejércitos más caros juntos. Cuando Biden piensa en el lugar de EEUU en el mundo piensa en una restauración, mientras que Trump ha expresado su insatisfacción sobre el rol de su país fuera de sus fronteras. Pero en sus cuatro años no ha disminuido sino extendido la domindación estadounidense, al menos en lo militar y lo financiero. En Estados Unidos hay una crisis de legitimidad: ¿qué hace EEUU en el mundo? No creo que Joe Biden reconozca que esta crisis sea real y deba ser solucionada. Trump la ha entendido y ha ayudado a agravarla, pero no tiene respuestas al problema.

P. Algunos historiadores suelen recordar que los imperios que están en declive tratan de gastar más dinero en el sector militar para evitar que otras superpotencias le superen. ¿Cree que la crisis política en EEUU está relacionada con su obsesión por ser el policía del mundo?

R. Sí, desde luego. Esa idea está infravalorada. La Administración Bush, al ir a Oriente Medio e intervenir allí para expandir la democracia liberal, ayudó a debilitar la propia imagen de la democracia entre algunos estadounidenses. Eso fue muy dañino. Durante años, los ciudadanos de EEUU han visto en sus pantallas violencia rutinaria como si fuera normal. Y esas guerras en el extranjero han ayudado indirectamente a que algunas armas de asalto acaben en los departamentos de policía. Y se acaban usando para tratar de frenar las protestas locales. Esto ha aumentado el miedo de la gente. Por un lado, por la policía. Por otro, el miedo al extranjero, un miedo existencial azuzado por la política en Washington D.C.

P. ¿A qué se refiere?

R. Durante los años de la Administración Obama, algunos que trabajan en el Gobierno de Trump, como Mike Pompeo, estaban advirtiendo que había una conspiración dentro del Gobierno para instaurar la ley de la Sharia para subvertir EEUU. Después llegaron las políticas antiinmigratorias porque, según esta versión que cada vez cogió más peso en la derecha, individuos armados se estaban preparando en nuestras fronteras. Muchos empezaron a ver a los inmigrantes como una amenaza existencial o una invasión, términos que ha usado el propio Trump. Por supuesto, no es la única causa de la disfuncional política estadounidense. Pero las guerras interminables en el extranjero, sin un objetivo ni enemigo claro, han tenido un efecto contraproducente en casa, promoviendo protestas, tumultos y división en EEUU.

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P. La política exterior no es un tema que preocupe a muchos votantes las semanas previas a las elecciones. Y es curioso porque, con todo lo que hay en juego, apenas se ha discutido sobre esto.

R. Casi nunca es lo más importante. El resto del mundo importa menos a los estadounidenses de lo que los estadounidenses les importan al resto del mundo. Eso es un problema estructural. Pero en estas elecciones la discusión sobre política exterior es inexistente. Hasta cierto punto, apenas se ha discutido de nada. Es una elección sobre dos hombres. En EEUU, los debates más importantes sobre política exterior tienen lugar durante las primarias presidenciales. Si Obama no se hubiera opuesto a la guerra de Irak desde el principio en 2008, creo que no habría ganado las primarias contra Hillary Clinton, que apoyaba la guerra. El propio presidente Trump habló mucho sobre política exterior y terrorismo en las primarias republicanas. En Carolina del Sur dijo que la guerra de Irak había sido un error mayúsculo. Todos los comentaristas pensaron: “Está acabado por decir eso”. Resultó que muchos simpatizantes del partido le apoyaron. Y en las primarias demócratas de este año estuvo claro que cada vez hay un apoyo más explícito por acabar con las guerras en el extranjero.

Stephen Wertheim. (Cortesía del autor)
Stephen Wertheim. (Cortesía del autor)

P. Dice que la supremacía militar estadounidense ha sobrepasado su propósito original y que la nostalgia de defender el orden liberal internacional puede ser dañino porque nos obliga a vivir en el pasado. ¿Cómo ha cambiado el mundo en ese sentido? ¿Cree que EEUU sigue sufriendo de las implicaciones de la II Guerra Mundial?

R. La Segunda Guerra Mundial es el evento fundacional de los Estados Unidos que conocemos hoy. Incluso más que la propia creación del país hace algo más de doscientos años. No es ninguna sorpresa que ambos candidatos vuelvan al imaginario de los días gloriosos del Siglo XX donde EEUU era invencible. Trump recuerda al general Patton, mientras que Biden y sus asesores insisten en recuperar el camino del orden liberal internacional. Esto es pura nostalgia y EEUU no construirá una política internacional para el siglo XXI hasta que no deje atrás esa nostalgia.

P. ¿Un cambio de actitud?

R. EEUU hizo cosas muy importantes tanto para el país como para el resto del mundo. La derrota de los rusos o de los nazis fue algo bueno. Pero tenemos que entender que los problemas de hoy están muy relacionados con nuestro éxito pasado. Deberíamos ser capaces de separar la batalla contra los nazis en la II Guerra Mundial, incluso de la Guerra Fría si quieres, de un proyecto más general de la dominación estadounidense que se consideró sin ningún objetivo final. Han pasado ya tres décadas desde el colapso de la Unión Soviética y nuestra política exterior está alejada de lo que realmente quieren los votantes estadounidenses. Con sus acciones, EEUU ha hecho menos seguro parte del mundo.

EEUU no construirá una política internacional para el siglo XXI hasta que no deje atrás la nostalgia de la II Guerra Mundial

P. ¿Qué propone?

R. Tenemos que tener, paradójicamente, la misma creatividad que los políticos tuvieron en la II Guerra Mundial. Cuando miraron al resto del mundo y pensaron que había que cambiar de actitud. Estaban sorprendidos de que Francia colapsara a una invasión nazi en unas semanas. Eso era impensable. Ni siquiera algunos generales de Hitler creían que pudiera pasar. Ojalá los expertos en política exterior en Washington D.C tuvieran la misma creatividad. Ahora tenemos una pandemia global en la que EEUU ha sufrido uno de los peores resultados del mundo. ¿Están alineadas nuestras prioridades en seguridad nacional con los peligros que estamos afrontando? Creo que no.

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P. Desde el colapso de la Unión Soviética, EEUU ha tratado de buscar los monstruos en el extranjero de los que hablaba John Quincy Adams. No ha tenido éxito. Me gustaría preguntarle sobre China. ¿Qué pinta China en todo este debate? ¿Cómo cree que EEUU debería enfrentarse a Pekín? Mike Pompeo dice que estamos entrando en una nueva guerra fría.

R. EEUU ha usado su fuerza militar de forma más frecuente después de 1991 que durante la Guerra Fría. China es la gran pregunta de la política exterior estadounidense. En los últimos cuatro años, cada vez más gente en Washington D.C se ha preocupado por China y algunos la han comparado como un sucesor de los miembros del Eje durante la II Guerra Mundial o la Unión Soviética. En otras palabras, una fuerza criptototalitaria que cada vez que actúa y expande su poder de influencia es una pérdida para Estados Unidos y una amenaza para el mundo libre.

P. Entre los demócratas aún hay divergencia de opiniones sobre cómo tratar y responder al desafío del auge chino.

R. Todavía no está claro que Joe Biden tenga esa visión de China porque ha dicho cosas distintas, pero tiene una visión más compleja. Por otro lado, Donald Trump es adverso a ver a cualquier persona como un enemigo constante. Tiene muchos enemigos, pero ninguno es permanente. Creo que está más interesado en los aspectos económicos de las relaciones entre China y EEUU. Si él es reelegido, habrá una divergencia entre sus visiones y las de Mike Pompeo.

Donald Trump junto a la Primera Dama Melania Trump. (Reuters)
Donald Trump junto a la Primera Dama Melania Trump. (Reuters)

P. Entonces, ¿qué tiene que hacer EEUU con China?

R. China ha sido agresiva y EEUU debe presionarla en algunos campos. Uno de ellos es el económico, sobre todo por su conducta en Xinjiang. Es repudiable y EEUU debe condenarlo porque atenta contra los derechos humanos. Debe hacer algo, aunque no tengo muy claro que EEUU tenga el poder de solucionarlo. Por otro lado, la posibilidad de una agresión china contra Taiwán es real. Podrías ver a China como un sucesor de las potencias totalitarias del siglo XX, pero también puedes ver las visiones de Washington hacia China como las amenazas totalmente infladas de EEUU de los últimos treinta años. Y, ahora mismo, me preocupa más la última.

P. Algunos comentaristas han hablado de Donald Trump como el líder más pacifista en décadas, pero usted ha recordado que tanto los ataques de drones como el presupuesto del Pentágono han aumentado de forma considerable. ¿Qué podríamos esperar de un segundo mandato de Trump?

R. Un segundo mandato de Trump se parecería al primero. Trataría de seguir renovando el ejército de EEUU y, desde un punto de vista retórico, atacaría a los aliados, socios comerciales y enemigos. Pero no creo que sacara a EEUU de alianzas clave.

P. ¿De la OTAN?

R. Durante su mandato, las misiones de la OTAN se han expandido. Tenemos que mirar lo que ha hecho y no lo que ha dicho. Es más militarista de lo que parece. Dicho eso, quizá podría hacer algunas cosas buenas como retirar a EEUU de las guerras de Oriente Medio.

P. En los últimos años, a tenor de nuevos acontecimientos en el mundo, nos hemos deshecho de algunas teorías económicas o políticas como el fin de la historia. ¿Cree que ha cambiado algo en el terreno de las guerras? Durante años hemos leído que la globalización ha disminuido el número de conflictos y que no hay guerras entre dos países que tengan Macdonald’s. ¿Cómo ve el futuro?

R. Me preocupa que una guerra entre superpotencias sea una posibilidad real en las próximas décadas. Es algo en lo que apenas pensamos gracias a que lo hemos evitado durante tantísimo tiempo. Se ha hablado bastante del enfrentamiento entre superpotencias pero creo que poco de una guerra real. Mi teoría es que si EEUU continúa liderando cada enfrentamiento en cada zona conflictiva por el mundo, hará más posible que ese conflicto se amplíe y se convierta en una guerra de proporciones gigantescas.

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P. Una de las tesis principales del libro es que el camino que ha tomado Estados Unidos como policía del mundo no era obligatorio. Fue una decisión que se tomó en la II Guerra Mundial y durante la Guerra Fría, pero también después de estos conflictos. ¿Ha pensado cómo sería el mundo si no hubiera sido así? ¿Si EEUU hubiera sido menos intervencionista, especialmente desde los 90?

R. Sí, en la década de los 90 Estados Unidos tuvo una gran oportunidad para cumplir con algunas de sus aspiraciones históricas para lograr un mundo en paz. Fue el mejor momento para retirar a los soldados. Si hubiera sido así, tendríamos ahora un mundo más plural y cooperativo. Habría una mayor colaboración internacional para las grandes amenazas que nos afectan a todos: pandemia, cambio climático, etc.

EEUU podría haber decidido no atacar a Alemania y Japón durante la II Guerra Mundial o podría haber sido menos beligerante contra el imperio soviético. No necesitaba hacer eso ni erigirse como el guardian del orden mundial para siempre. No nos equivoquemos, no estoy objetando contra esos esfuerzos por frenar a unas potencias cuyo poder era mucho más destructivo que el de EEUU. Pero los 90 fue una época perfecta para dejar de lado esta visión y no se hizo. Y ahora sufrimos esas consecuencias.

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