Octavo día de protestas

Bielorrusia, dividida: casi 7.000 opositores detenidos y Rusia blinda a Lukashenko

"Estoy aquí como ante Dios. Las elecciones se celebraron. No se puede hacer un fraude del 80%", ha declarado Alexandr Lukashenko en un acto

Foto: Manifestantes en Bielorrusia. (EFE)
Manifestantes en Bielorrusia. (EFE)

Decenas de miles de bielorrusos se han reunido este domingo en Minsk para celebrar una de las mayores protestas jamás vistas en la historia del país, que coincide con el final de una semana de concentraciones para exigir la dimisión del presidente del país, Alexander Lukashenko, victorioso en unas elecciones denunciadas por la oposición como fraudulentas.

A la cabeza de esta concentración de opositores ha estado la ex candidata presidencial Maria Kolesnikova. "Es vuestra última oportunidad para enfrentaros a vuestro miedo. Nosotros también estamos asustados", ha gritado, con la ayuda de un megáfono, invitando directamente a la Policía, a los agentes allí presentes. "Uníos a nosotros y os respaldaremos", añadió en comentarios recogidos por 'The Guardian'.

La población se mantiene a la espera de conocer el destino de los detenidos a lo largo de estos días, aunque según fuentes del Ministerio del Interior, todos ellos podrían ser liberados en las próximas horas, de acuerdo con la agencia oficial de noticias rusa Sputnik.

Esta jornada de protestas ha girado en torno a tres exigencias: la liberación inmediata de todos los detenidos y presos políticos, la renuncia de Lukashenko y castigo a los responsables de la represión y torturas policiales. Y es que, según denuncian los opositores, los ciudadanos que han sido puestos en libertad han asegurado haber sido sometidos a torturas y palizas en los centros de detención y han exhibido a los medios las huellas de estas.

Previamente, cientos de personas se habían reunido en la ciudad bielorrusa de Gomel para rendir homenaje a un joven que murió en el marco de las protestas contra la reelección del presidente, Alexander Lukashenko.

En una vigilia organizada por su familia, una multitud ha depositado flores y velas. El joven, de 25 años, fue detenido durante las manifestaciones y falleció posteriormente tras ser trasladado a un hospital, según informaciones de la agencia de noticias BelTA. Su madre, que ha explicado que el joven tenía una cardiopatía, ha acusado a la Policía de su muerte. Para ella, su hijo simplemente iba de camino a ver a su novia cuando fue arrestado por los agentes.

Imagen de la manifestación de opositores en Minsk. (EFE)
Imagen de la manifestación de opositores en Minsk. (EFE)


Lukashenko, que se encuentra al frente del país desde 1994, fue reelegido el 9 de agosto como presidente por sexto mandato consecutivo tras obtener el 80% de los votos, según la Comisión Electoral, que indica que la opositora Svetlana Tijanovskaya se habría hecho con el 10% de los apoyos. No obstante, la oposición se ha negado a reconocer los resultados y ha insistido en que la líder opositora se ha hecho con al menos el 70 por ciento de las papeletas.

La ola de manifestaciones registradas en el país se ha saldado con casi 7.000 detenidos, cientos de heridos y al menos un muerto. Sin embargo, para el presidente, las protestas son consecuencia de una "injerencia externa". No tienen nada que ver con él, con las elecciones o con sus anteriores mandatos.

Protestas en Berlín por laS elecciones supuestamente fraudulentas en Bielorrusia. (EFE)
Protestas en Berlín por laS elecciones supuestamente fraudulentas en Bielorrusia. (EFE)

Pese a ello, no solo Minsk ha sido escenario de protestas. Se han celebrado otras multitudinarias en ciudades como Grodno, Baránavichi o Brest y los mítines se han extendido por toda la geografía del país. Todos bajo un denominador común: celebrar la llamada 'Marcha de la Libertad'. Berlín o Praga son algunas de las ciudades internacionales que han apoyado a los detractores del presidente.

Lukashenko se enfrenta a los ciudadanos

Y es que, la histórica marcha ha coincidido brevemente con otra numerosa contramanifestación de seguidores de Lukashenko, en la plaza de la Independencia, a la que ha acudido el propio mandatario. "Queridos amigos, no les he llamado aquí para protegerme a mí sino, por primera vez en un cuarto de siglo, a nuestro país, nuestras familias, a nuestras hermanas, nuestras esposas e hijos", ha dicho para plantar cara a sus detractores con un mitin multitudinario en Minsk, mientras la oposición incrementaba la presión en las calles.

Lukashenko parece haber optado por dirigirse directamente a su electorado, en un claro cambio de táctica, ya que hasta ahora se había limitado a contraatacar a la oposición desde reuniones con altos cargos del Gobierno. "Estoy aquí como ante Dios. Las elecciones se celebraron. No se puede hacer un fraude del 80%", ha dicho el mandatario desde la tribuna, citado por la agencia oficial bielorrusa Belta, al rechazar las denuncias de falsificación de los resultados de los comicios.

El mitin, celebrado en la plaza de la Independencia de Minsk, ha reunido a 70.000 personas. De hecho, muchas de ellas han venido en autobuses desde otras ciudades.

"Ni muerto" entrega el país

"Hemos construido un bello país, con sus dificultades y desperfectos. ¿A quién queréis entregarlo? Si alguien quiere entregar el país, ni muerto lo permitiré", ha dicho Lukashenko, rechazando de plano la posibilidad de celebrar nuevas elecciones presidenciales.

El presidente bielorruso, en el poder desde hace 26 años y quien en vísperas de las elecciones del 9 de agosto afirmó que no se "imaginaba" en otro papel que no fuera el de jefe del Estado, subraya que la repetición de las elecciones presidenciales supondría la "muerte de Bielorrusia como Estado y como nación".

"Hay tanques y aviones a 15 minutos de vuelo de nuestras fronteras. La tropas de la OTAN hacen rechinar las orugas (de los tanques) junto a nuestra puerta. Lituania. Letonia, Polonia y, lamentablemente, nuestra querida Ucrania nos ordenan celebrar nuevas elecciones. Si aceptamos, caeremos en picado", advierte.

Rusia quiere ayudar a Lukashenko

Lukashenko llegó a su mitin tras haber recibido el apoyo explícito del presidente de Rusia, Vladímir Putin, en la segunda conversación telefónica entre ambos mandatarios en 24 horas.

Según el Kremlin, Putin le expresó a su homólogo bielorruso la disposición de Moscú de prestar la "ayuda necesaria" para resolver los problemas en Bielorrusia de acuerdo a los principios del tratado de la Unión Estatal Rusia-Bielorrusia y, "si se precisa, a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC)".

Protestas en Berlín (Alemania) por los resultados de las elecciones en Bielorrusia. (EFE)
Protestas en Berlín (Alemania) por los resultados de las elecciones en Bielorrusia. (EFE)

Aunque Bielorrusia podría recurrir a la OTSC, una alianza político militar liderada por Rusia, solo en caso de una agresión desde el exterior, la sola mención de esa posibilidad muestra que Moscú no está dispuesta a abandonar a su suerte a Lukashenko. El presidente bielorruso ha sido siempre un personaje incómodo para el Kremlin, pero es preferible a un líder que surja como resultado de una revuelta popular.

Según el director de la radio Ejo Moskvy (Eco de Moscú), Alexéi Venedíktov, Rusia necesita a Lukashenko, pero a un Lukashenko debilitado, dependiente de la ayuda de Moscú.

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