LA CALLE ES UN CLAMOR

El régimen bielorruso se tambalea pero Lukashenko se resiste a ceder el poder

Presionado dentro y fuera del país, el habitualmente locuaz Lukashenko, que parece contar sólo con el respaldo de Rusia y China, apenas ha hecho declaraciones

Foto: Una opositora abrazando a un soldado a las puertas del Parlamento bielorruso en Minsk. (Reuters)
Una opositora abrazando a un soldado a las puertas del Parlamento bielorruso en Minsk. (Reuters)

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, se resiste a ceder el poder y a convocar nuevas elecciones pese a la presión de la calle y de Occidente, que ha tomado claro partido a favor de la oposición. "Para empezar aún estoy vivo y no en el extranjero como repiten una y otra vez algunos de nuestros estimados sabelotodos", dijo hoy Lukashenko durante una reunión del Gobierno.

Presionado dentro y fuera del país, el habitualmente locuaz Lukashenko, que parece contar sólo con el respaldo de Rusia y China, apenas ha hecho declaraciones desde que denunciara que una mano negra exterior manejaba los hilos de las protestas que estallaron tras las elecciones presidenciales del pasado día 9, y en las que venció con un 80 % de los sufragios.

Poco importa que la oposición le diera hoy un nuevo ultimátum: convocar nuevas elecciones presidenciales antes del 15 de septiembre. Se esperaba que se dirigiera a la nación para calmar los ánimos de sus conciudadanos, pero hoy se limitó a advertir contra una posible huelga general después de que, según la prensa local, algunas empresas y fábricas suspendieran parcialmente sus operaciones.

La comisión electoral le declara ganador

Para que nadie se haga ilusiones, la Comisión Electoral Central (CEC) otorgó hoy oficialmente a Lukashenko la victoria en los comicios presidenciales del 9 de agosto al anunciar los resultados definitivos.

Lukashenko, en el poder desde 1994, logró un 80,1 % de los votos, mientras la candidata de la oposición unificada, Svetlana Tijanóvskaya, obtuvo un 10,12 %, según informó la CEC. De acuerdo con esos resultados, Lukashenko podrá ejercer un sexto mandato presidencial, aunque ni la oposición, ni parte de la población ni las cancillerías occidentales han reconocido su victoria.

Manifestación en Minsk. (Reuters)
Manifestación en Minsk. (Reuters)

"Una mayoría de bielorrusos no cree en su victoria. Allí donde las comisiones contaron los votos de manera justa, recibí entre un 60 % y un 70% de los votos", aseguró Tijanóvskaya en su primer mensaje de vídeo desde que se exiliara el martes en Lituania. Y es que cada vez hay más evidencias en la prensa bielorrusa de que funcionarios locales presionaron a los miembros de las comisiones electorales para que manipularan los resultados en las urnas.

Como mínimo, Tijanóvskaya debería haber tenido la opción de disputar una segunda vuelta, pero la CEC rechazó todos los recursos contra los resultados electorales. "Iremos al Tribunal Supremo", dijo hoy Andréi Dmítriev, otro candidato a la Presidencia.

Liberación de detenidos

Considerado durante muchos años el último dictador de Europa, Lukashenko sí ha hecho una concesión a sus rivales: Ordenó la liberación de aquellos manifestantes que hubieran sido detenidos de manera arbitraria durante las redadas policiales de los últimos días.

Después de que el presidente dijera que los manifestantes eran delincuentes y desempleados, el ministerio del Interior liberó a 2.000 del total de 7.000 manifestantes detenidos.

El ministro del Interior, Yuri Karáev, incluso pidió perdón ante aquellos "ciudadanos pacíficos" que fueron retenidos sin motivo en centros de reclusión, pero negó las denuncias de abusos y torturas. Eso que algunos de los detenidos mostraron a la prensa nada más ser liberados las señales, en forma de hematomas, contusiones y heridas, de los golpes recibidos por la policía antidisturbios. "Nos golpeaban salvajemente. Había un mar de sangre", comentó una joven a la prensa local.

Las organizaciones de derechos humanos, tanto locales como Vesna, o Amnistía Internacional, han exigido la liberación de todos los manifestantes, pero el ministro respondió denunciando los violentos ataques contra las fuerzas del orden. "Los hay que se ocultan tras los manifestantes pacíficos", subrayó. Después de varios días de tenso silencio, Tijanóvskaya se dirigió hoy de nuevo a los bielorrusos para decirles que "los partidarios del cambio somos mayoría".

"Los bielorrusos nunca más querrán vivir bajo el antiguo régimen. Las autoridades han convertido la salida pacífica de los ciudadanos a las calles en una escabechina", aseguró. Describió como "crítica" la situación en el país debido al desproporcionado uso de la fuerza contra los manifestantes y llamó a las autoridades a poner fin a la represión policial.

Eso sí, aunque insistió en que los bielorrusos han mostrado al mundo que están "en contra de la violencia", exhortó a continuar presionando a Lukashenko en las calles el fin de semana y pidió a los alcaldes que ejerzan de organizadores de "concentraciones pacíficas" en sus ciudades.

Hoy, viernes, las cadenas humanas de solidaridad se han formado ya en Minsk y varias ciudades bielorrusas, en muchos casos formados por mujeres con pancartas contra la violencia y flores para las fuerzas del orden.

Traspaso de poder

En el plano político, Tijanóvskaya anunció la creación de un Comité Coordinador "para garantizar el traspaso de poder" en el que entrarían a formar parte respetadas personalidades de la sociedad bielorrusa, organizaciones civiles, partidos, sindicatos, colectivos laborales, etc.

"En el comité coordinador deben estar todos aquellos interesados en el diálogo con las autoridades y el traspaso pacífico del poder", explicó, al tiempo que pidió a la comunidad internacional que medie ante las autoridades.

A su vez, demandó la liberación de "todos los detenidos", la retirada de las calles de los efectivos antidisturbios y de las tropas de Interior, y la apertura de casos penales contra aquellos que ordenaron "golpear y disparar contra la gente".

"Hablen con sus superiores y frenen el derramamiento de sangre. Nosotros, la gente, les daremos las gracias a cada uno de los que se ponga del lado del pueblo", dijo. Los trabajadores de las principales empresas del país, incluido el metro de Minsk, se han solidarizado con los manifestantes al organizar actos de protesta contra la represión policial, a lo que se han sumado profesores, actores, músicos y sanitarios.

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