la cadena de suministro, en riesgo

El principal foco de covid-19 en EEUU: una planta cárnica de Dakota del Sur

Durante varios días, los trabajadores partían carcasas y deshuesaban jamones en las cámaras frigoríficas, ignorantes de las dimensiones del brote que se avecinaba

Foto: La planta cárnica de Dakota del Sur. (Reuters)
La planta cárnica de Dakota del Sur. (Reuters)

La América rural se creía a salvo: lejos de las aglomeraciones urbanas y de los aeropuertos internacionales. Rodeada de llanuras, campos de trigo y de cebada, ríos, montañas y grandes lagos. Pero el coronavirus ha demostrado ser un viajero astuto y se ha colado en el 'heartland', provocando terroríficos polvorines. El peor de ellos, sin parangón a nivel nacional, en una planta cárnica de Sioux Falls, en Dakota del Sur.

Durante varios días, los trabajadores de esta factoría responsable de procesar el 5% de la carne de cerdo producida en Estados Unidos partían carcasas y deshuesaban jamones en las cámaras frigoríficas, ignorantes de las dimensiones del brote que se avecinaba. El primer infectado fue detectado el 24 de marzo. Al día siguiente, la hija de dos empleados de la fábrica contactaba de forma anónima con el periódico local, 'The Argus Leader'.

“¿Podrían por favor echar un ojo a Smithfield?”, decía el mensaje, en referencia a la empresa dueña de la planta cárnica. “Tienen un caso positivo [de covid-19] y planean seguir abiertos”; 24 horas más tarde, el periódico publicaba la primicia.

Los casos aumentaron en los días siguientes, pero la compañía solo informaba a los operarios que habían estado en contacto directo con los enfermos. Al resto se les apremiaba por mensaje de texto a que siguieran presentándose al trabajo e incluso se les dieron incentivos: un aumento de sueldo de 500 dólares. Una cantidad nada desdeñable en uno de los condados más pobres de Dakota del Sur.

Una empresa de Babel

El 1 de abril, la dirección también se ofreció a costear el almuerzo de los empleados, lo cual aumentó el ajetreo de la cafetería. En cualquier momento del día había allí unos 200 trabajadores, de acuerdo al testimonio de uno de ellos. Cinco días después, dado el aumento de las infecciones, la empresa comenzó a tomar la temperatura de los asalariados y cerró una de las ocho plantas para limpiarla. Pero seguían informando selectivamente y por separado a los empleados más expuestos.

“Tal y como trabajamos en la línea [de despiece de carcasas], diría que enfermé porque no se tomaron medidas de seguridad”, declaró a BuzzFeed un trabajador de origen sudanés de 22 años, Michael Bul Gayo Gatluak. “El trabajo es muy duro, tienes que respirar profundamente”.

Las directrices de la empresa, además, resultaban incomprensibles para una buena parte de los 3.700 trabajadores de la planta: personas procedentes de los países más diversos, entre ellos México, Honduras, Etiopía, Nepal, Sudán o la República Democrática del Congo. Migrantes de clase trabajadora que en muchos casos no hablaban inglés y no entendían las circulares pegadas en las paredes.

“Las circunstancias en las que viven ciertas culturas son diferentes a aquellas en las que vive una familia tradicional americana”, declaró a BuzzFeed un portavoz de la empresa. Smithfield argumentaba que el grueso de los contagios se dio fuera de la factoría, en los barrios donde vivían los trabajadores. En la planta de Sioux Falls, según datos de la propia compañía, se hablan al menos una cuarentena de idiomas.

Los casos siguieron creciendo. Cuando llegaron a 238, la planta se cerró durante dos días para hacer una limpieza general. Luego reabrió y continuó operativa hasta el 14 de abril, cuando echó el candado presionada por la gobernadora del estado, la republicana Kristi Noem. Dakota del Sur es uno de los cinco estados del país, la mayoría rurales, que se han negado a decretar medidas de confinamiento.

El mayor foco de EEUU

En el momento de cerrar, la planta de Sioux Falls tenía 644 casos confirmados de covid-19: la mayor concentración de EEUU. Los brotes del portaaviones USS Theodore Roosevelt y la cárcel de Cook County de Chicago se quedaron pequeños en comparación. Los enfermos de Smithfield, además, sumaban el 55% de los casos detectados en Dakota del Sur. El cómputo de la planta ha superado ya los 800.

El cierre de la factoría, donde se procesaba la carne de unos 20.000 cerdos diarios, ha generado la clausura de otras plantas tanto de esta como de otras grandes alimentarias. Smithfield ha suspendido operaciones en plantas de Misuri y Wisconsin; Tyson Foods, que emplea a 100.000 personas en todo el país, también ha parado el funcionamiento en instalaciones de Iowa e Indiana.

Los empresarios del sector advierten de que estos cierres pueden provocar un problema nacional de abastecimiento. “La cadena de suministro se está rompiendo”, declaró el presidente de Tyson Foods, John Tyson, en un anuncio publicado en varios periódicos. “Habrá un suministro limitado en las tiendas de alimentación hasta que podamos reabrir las factorías que actualmente están cerradas”.

“Estos cierres de plantas también tienen repercusiones severas, quizá desastrosas, para muchos en la cadena de suministro: sobre todo para los ganaderos de nuestra nación”, añadió el CEO de Smithfield, Kenneth Sullivan, en un comunicado. Si las plantas cierran, los ganaderos no tendrán comprador y también se verán afectados.

El alimentario es uno de los sectores considerados esenciales por el Gobierno de Estados Unidos. El decreto que suspende la otorgación de permisos de trabajo extranjeros, firmado por el presidente Donald Trump la semana pasada, no incluye a quienes vengan a emplearse en alguno de los eslabones de la cadena alimentaria.

El cierre de plantas ha generado miedo a un aumento de los precios de la carne. Según Steve Meyers, economista de Kerns and Associates especializado en la industria, solo la semana pasada la producción de carne en EEUU descendió un 25%. El Departamento de Agricultura, sin embargo, estima que los aumentos de precio serán leves: hasta un 3% en el caso de la carne de cerdo.

La gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, espera reabrir la planta “en cuestión de días”. “Es un importante negocio de infraestructura”, declaró la republicana en Fox News. “Siempre he dicho que nuestro suministro de alimentos es un asunto de seguridad nacional”.

Otros estados que en su día no decretaron el confinamiento están viendo un aumento disparado de los casos. En Misisipi, el 62% de las infecciones se ha dado en los condados rurales, en lugar de en las ciudades. En Iowa, donde hay 99 condados, prácticamente todos los casos de covid-19 se han concentrado en los 22 condados que apenas han impuesto restricciones.

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