En el epicentro neoyorquino de la pandemia

En el hospital de campaña del Central Park: "Si se satura, montamos otro en una catedral"

Nueva York ha montado ocho hospitales de campaña, un barco médico militar está atracado en el Hudson y más de 50.000 personas se han presentado como voluntarias para ayudar

Foto: El hospital de campaña levantado en Central Park. (EFE)
El hospital de campaña levantado en Central Park. (EFE)

El estado de Nueva York ha movilizado toda su fuerza logística para hacer frente a la pandemia: las autoridades han montado ocho hospitales de campaña, un barco médico militar está atracado en el Hudson y más de 50.000 personas se han presentado como voluntarias para ayudar al personal médico, incluidos estudiantes, jubilados y 21.000 ciudadanos de otros estados. Según cálculos oficiales, esta semana y la siguiente van a ser las más difíciles para los neoyorquinos.

“Si llegamos a estar saturados, hemos tenido conversaciones sobre montar otro hospital en una catedral cercana a Central Park, que podría acoger a 300 o 400 pacientes”, dice Shelly Kelly, enfermera del hospital de campaña levantado a velocidad de vértigo en Central Park, a El Confidencial. “Estamos intentando conseguir personal médico para que venga y trabaje en esa catedral para ayudar con el desbordamiento”.

Kelly trabaja para la organización evangélica humanitaria Samaritan’s Purse, presidida por el predicador Franklin Graham, hijo del mítico fundamentalista Bill Graham. Su personal médico, incluida Shelly Kelly, ha sido desplegado en más de 100 países: desde Ruanda en 1994, hasta Mosul, en Irak, la ciudad atacada por el grupo terrorista ISIS. Esta es la primera vez que operan en suelo estadounidense.

"Tenemos mucha experiencia durante varios años en Bangladesh, tratando la difteria; en Haití, tratando el cólera, o en la República Democrática del Congo tratando el ébola...", relata Kelly. Su personal también lleva dos semanas luchando contra el coronavirus en Cremona, una de las regiones más afectadas de Italia.

El hospital improvisado en Central Park, que consta de 68 camas y 10 unidades de cuidados intensivos colocadas en tiendas blancas, tiene como objetivo aliviar la carga de enfermos del vecino Hospital Monte Sinaí. “Nos está yendo bien”, dice Kelly. “Ahora mismo tenemos más de 40 pacientes, seis de ellos en las UCI”.

Las tiendas-hospital levantadas por la organización Samaritan's Purse en Central Park. (Reuters)
Las tiendas-hospital levantadas por la organización Samaritan's Purse en Central Park. (Reuters)

La geografía de la pandemia, dentro de Nueva York, es muy variada. Los barrios más ricos, como los que rodean Central Park, tienen los hospitales con más prestigio y recursos, y las condiciones de vida de los vecinos (apartamentos más espaciosos, menos hacinamiento, capacidad económica para estar confinados) pueden jugar a favor de la contención del virus. El panorama cambia, sin embargo, en determinados vecindarios de Queens y de Brooklyn, cuyos hospitales llevan dos semanas saturados.

“Hemos intubado a más pacientes en dos o tres días de lo que lo habríamos hecho en dos o tres meses”, decía el director del Departamento de Emergencias del Hospital Elmhurst, el doctor Stuart Kessler. Sus médicos estaban más impresionados por la intensidad de la enfermedad que por el número de pacientes.

35.000 dólares el tratamiento

Uno de los talones de Aquiles de Estados Unidos frente a la pandemia es el coste de la sanidad. El tratamiento de Covid-19 puede costarle al paciente unos 35.000 dólares. Aquellos con seguro médico, por lo general, pagan una porción, el llamado copago, que puede alcanzar los 10.000 dólares. Por esta razón, muchos enfermos de Covid-19 esperan hasta el último momento antes de llamar al hospital.

“Los pacientes que recibimos del Monte Sinaí están moderadamente enfermos, lo cual nos permite tratarlos desde el principio”, dice Shelly Kelly. “Y hay otros que no tienen seguro médico y que esperan una semana, a veces incluso 10 días, con síntomas, sufriendo en casa, antes de venir”.

Los que no tienen seguro médico esperan una semana, a veces incluso 10 días, con síntomas, sufriendo en casa, antes de venir

El drama del coste médico también se refleja en las cifras de fallecidos en las viviendas neoyorquinas. Antes de la pandemia, una media de 20-25 personas diarias morían en su casa en la Gran Manzana. Ahora mueren entre 200 y 215, según datos del ayuntamiento. El Gobierno federal, para evitar que los 28 millones de personas sin seguro médico se arruinen o se queden solas si contraen el virus, ha anunciado que reembolsará a los hospitales el tratamiento de Covid-19 de los no asegurados.

Víctimas más jóvenes

Otro aspecto particular de la epidemia en este lado del Atlántico es la edad media de los pacientes. Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, casi el 40% de los pacientes hospitalizados en Nueva York tiene menos de 55 años. Una edad menor que la media registrada en otros países. Un enigma que los médicos consultados para este artículo no se ven capaces, por ahora, de aclarar. Aunque se han barajado hipótesis: una posible mayor predisposición de los jóvenes estadounidenses a ingresar, o una menor exposición al virus por parte de los mayores.

El diferente volumen de trabajo entre los diferentes barrios y hospitales ha hecho que el gobernador del estado, Andrew Cuomo, haya creado un equipo de coordinación para distribuir los recursos en todo el estado. Los centros compartirán información, médicos, suministros y pacientes dependiendo de sus necesidades. “La colaboración es excelente”, confirma Shelly Kelly. “Ayer, por ejemplo, vino un cardiólogo a efectuar cardiogramas a nuestros pacientes de UCI”.

Antes de la pandemia, una media de 20-25 personas diarias morían en su casa. Ahora mueren entre 200 y 215, según datos del ayuntamiento

El número de hospitalizados en Nueva York se ha ralentizado. Este lunes, se han producido 8.157 nuevas hospitalizaciones, el incremento diario más bajo en una semana, pero que empujan el conteo total de hospitalizaciones en el estado hasta las 17.493. Según Cuomo, esa disminución en el incremento de nuevas hospitalizaciones diarias puede ser la señal de que las medidas de confinamiento están frenando la curva, están funcionando. Los casos confirmados ascienden a 138.000 en total, y han fallecido 731 personas este lunes: el número más alto registrado por el momento.

Enterrar cadáveres en los parques

El aumento de la mortandad ha convertido la gestión funeraria en un problema: los hospitales se quedan sin espacio para cadáveres, los 100 tráileres refrigerados distribuidos por el Gobierno para ampliar su capacidad también están casi llenos, y los cementerios y casas funerarias no dan abasto con la actividad. Así que el ayuntamiento baraja la opción de enterrar los cuerpos, provisionalmente, en fosas comunes cavadas en los parques de la ciudad. En cada hoyo, cabrían 10 ataúdes.

El personal de Samaritan’s Purse, cuyo presidente ha sido acusado de realizar comentarios homófobos e islamófobos, tiene que estar comprometido con los principios religiosos de la organización: incluida la visión tradicional del matrimonio. Pero tanto, Samaritan´s, como el Hospital Monte Sinaí y como el alcalde neoyorquino, Bill de Blasio, han garantizado que no se discriminará a ningún paciente.

"Tratamos a todos los pacientes sin tener en cuenta su raza, su edad, su orientación sexual, su fe. No importa", dice Shelly Kelly. "Aquí tratamos a todo el mundo con el mismo amor que damos a nuestra madre". La enfermera es de Tulsa, Oklahoma, como los otros 21.000 voluntarios que han atendido la llamada de auxilio de Nueva York. El estado se lo agradece, por boca del gobernador. Cuando la pandemia se recrudezca en otros lugares, dice Cuomo, “los neoyorquinos devolverán el favor”.

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