creen que las protestas son un complot

En el bastión de los seguidores de Daniel Ortega: "Es él quien defiende a los pobres"

Pese a la ola de descontento en Nicaragua, el presidente sigue siendo muy popular en algunos sectores sociales. El Confidencial viaja a los barrios de Managua donde su apoyo es más fuerte

Foto: Un partidario de Daniel Ortega se dirige a una celebración del 39º aniversario de la Revolución Sandinista en Managua, el 19 de julio de 2018. (Reuters)
Un partidario de Daniel Ortega se dirige a una celebración del 39º aniversario de la Revolución Sandinista en Managua, el 19 de julio de 2018. (Reuters)

Una imagen majestuosa del ex presidente venezolano Hugo Chávez da la bienvenida a uno de los bastiones progubernamentales de Managua. Está rodeado por varios árboles de la vida, los gigantes de hojalata, símbolo de la pareja presidencial nicaragüense, que fueron blanco de los manifestantes durante los primeros días de las protestas contra Daniel Ortega. En el barrio de San Antonio y la zona donde se construyeron las casas de los campesinos afectados por el químico Nemagón, financiadas por Venezuela, muchos defienden a ultranza al “gallo ‘ennavajado’”, como se conoce popularmente al comandante revolucionario y presidente.

“El que está velando por los pobres aquí es Daniel Ortega. La gente que se le ha volteado de por aquí son malagradecidos”, dice Altagracia del Socorro, una campesina de 65 años, ex trabajadora de las bananeras del occidente nicaragüense y una de las afectadas por el químico plaguicida Nemagón, utilizado en los 70, que dejó cientos de muertos en Nicaragua. “Los Estados Unidos no deberían hablar nada de este país porque se vinieron a servir de nosotros. Nos vinieron a enfermar y a dejar con esta peste, y no se han hecho cargo de pagarnos a nosotros. Los tres Gobiernos neoliberales [como se refiere a los gobernantes del periodo 1990-2006] nunca nos dieron nada. Se ponían a reír”, señala Altagracia.

Las banderas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) decoran muchas de las humildes viviendas de madera de la zona. Los postes de la luz están pintados de rojo y negro, los colores revolucionarios sandinistas. Algún cartel con la imagen de la pareja presidencial decora una fachada, con sus colores deslucidos por el sol. El Confidencial ha querido recoger las opiniones de los simpatizantes del oficialismo.

Altagracia cree que quienes protestan contra Daniel Ortega son delincuentes. “Llevamos tres meses aguantando a todos estos vandálicos que son de derecha. Hasta los sacerdotes andan metidos con la derecha. Han ocupado iglesias para armas, para bombas. Para comida”, dice Altagracia.

Se queja, como muchos oficialistas, del papel de la Iglesia Católica en la crisis nicaragüense. La Conferencia Episcopal es mediadora del diálogo nacional entre Gobierno y Oposición, pero parte de los leales a Ortega creen que se han alineado con los manifestantes. El presidente llegó a tildar de golpistas a los obispos el pasado 19 de julio. “Hay que ponerle un alto a los sacerdotes. Hay que sacarlos a todos y congregarnos nosotros mismos con nuestro Señor que está arriba. Los sacerdotes que se quiten esa sotana y que pelen la jícara y que se vayan de aquí. Hay que sacarlos de Nicaragua”, cree Altagracia.

Daniel Ortega durante el 39º Aniversario de la Revolución Sandinista en Managua, el pasado 19 de julio. (Reuters)
Daniel Ortega durante el 39º Aniversario de la Revolución Sandinista en Managua, el pasado 19 de julio. (Reuters)

"Que no se escondan tras los universitarios"

Tres meses de protestas antigubernamentales han dejado entre 295 y 448 muertos en Nicaragua, según los datos de distintas organizaciones. El Gobierno denuncia que quienes se manifiestan en las calles son “terroristas” y “delincuentes”, pagados por Estados Unidos, que están incurriendo en violaciones a los derechos humanos. La oposición, por el contrario, critica que Ortega controla de forma autoritaria todos los poderes del Estado y denuncian una brutal represión a manos de la Policía Nacional y paramilitares leales al presidente, a quien considera un “dictador”.

En la vanguardia de las manifestaciones están los universitarios. Pero no todos están contra Ortega. “Yo soy estudiante y llevo tres meses sin ir a la universidad. Ellos no dejan que la población ande libremente en las calles y uno no puede arriesgarse. Tengo dos niñas. No puedo salir y que me vayan a matar sólo por ir a clase”, denuncia María Eugenia Guido, alumna de la Universidad Centroamericana de Ciencias Empresariales.

Un estudiante no tiene la capacidad económica para organizar este tipo de marchas. Y si la gente que realmente quiere desestabilizar el país quiere pedir algo al Gobierno, que lo haga directamente. Que no se esconda detrás de un universitario”, reclama la joven. Cree, como su vecino, el veterano campesino –y ex combatiente revolucionario- Antonio Parrales, que quienes han erigido barricadas en las calles de Nicaragua contra Ortega están recibiendo un salario, algo que la oposición niega de forma absoluta.

“Los liberales, títeres de los EEUU, son quienes andan promoviendo esto aquí. Les han pagado 500 córdobas [algo más de 13 euros] a cada tranquero para que pase el día. Más el plato de comida, el guaro [alcohol] y el pucho marihuana. De todo eso hemos sido testigo nosotros”, asegura. “Si Daniel Ortega nos dice a nosotros, aquí están las armas, nosotros inmediatamente vamos a por ellos. Que se aparten”, añade el ex combatiente.

Un partidario del Gobierno de Ortega monta guardia mientras desmantelan unabarricada en Monimbo, Masaya, el 17 de julio de 2018. (Reuters)
Un partidario del Gobierno de Ortega monta guardia mientras desmantelan unabarricada en Monimbo, Masaya, el 17 de julio de 2018. (Reuters)

"La policía tiene que defenderse"

Decenas de miles de simpatizantes de Ortega se dieron cita en la Plaza de la Fe, el pasado 19 de julio, para celebrar los 39 años de Revolución. Cientos de banderas rojinegras dieron la bienvenida al presidente. Ortega sigue siendo capaz de congregar a un buen número de seguidores, aunque la oposición cree que este año miles dejaron de ir a la fiesta predilecta del oficialismo.

Muchos de quienes sí asistieron a la celebración criticaron un deterioro económico del país. “Nicaragua está llorando. Antes del 18 de abril teníamos una Nicaragua pujante, creciendo económicamente, próspera, una de las naciones con más crecimiento financiero a nivel latinoamericano. Y vinieron los malos hijos, asesorados por EEUU, que les dio la plata, y crearon una situación de violencia que jamás habíamos visto desde la época de Somoza”, dijo Mauricio Sotomayor, comerciante y oficial retirado del Ejército Popular Sandinista.

Otro de los simpatizantes del oficialismo, que sólo se identificó como Santos, se refirió a los fallecidos por la crisis. “Son 350 compañeros nicaragüenses, hermanos, los que han asesinado las ambiciones de muchos políticos que no tienen futuro en el país. No podemos seguir teniendo más muertos hermanos nicaragüenses. Los que fomentaron el odio y están fomentando la desunión de la familia, ellos están bien, nunca han puesto un solo muerto. Siempre han mandado a la gente a morir”.

Se refirió también a los paramilitares leales a Ortega que se han desplegado en varias ciudades para derribar las barricadas opositoras y a quienes los manifestantes culpan de decenas de asesinatos. “Aquí hay armas por todos lados. Las personas tienen que defenderse. La policía tiene que defenderse. En las barricadas había armas. Hay evidencias. Y la gente lo que está haciendo es defenderse”.

La oposición no está dispuesta a dejar las calles y Ortega ha desechado la opción de un adelanto electoral. No parece que la crisis vaya a tener una solución inmediata.

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