Latam - América Latina: Ortega dejará el poder: entramos en el epicentro del estallido social de Nicaragua
LA ESPIRAL DE VIOLENCIA ES AHORA IMPREVISIBLE

"Ortega dejará el poder": entramos en el epicentro del estallido social de Nicaragua

La Universidad Politécnica es el epicentro del estallido contra Ortega, iniciado por los recortes en la SS​, pero que los jóvenes, apoyados por una parte de la población, quieren llevar mucho más allá

Foto: Estudiantes de la Universidad Politécnica armados con morteros de fabricación casera. (Héctor Estepa)
Estudiantes de la Universidad Politécnica armados con morteros de fabricación casera. (Héctor Estepa)

Varios jóvenes encapuchados protegen una verja donde se han colgado las fotografías de los estudiantes fallecidos durante las protestas que estallaron en Nicaragua la pasada semana. La puerta se abre, de vez en cuando, para dejar paso a algún vecino que les lleva suministros. A pie o en sus propios coches.

Los estudiantes están provistos de morteros de fabricación casera –habituales en las manifestaciones nicaragüenses- y algunos se protegen con escudos rudimentarios de metal. El acceso está restringido. “Es por la seguridad de quienes hay dentro”, dicen quienes custodian el lugar.

El Confidencial ha accedido a la Universidad Politécnica (Upoli), el epicentro del estallido social a nivel nacional contra el Gobierno de Daniel Ortega iniciado, en un principio, por los recortes en la Seguridad Social, pero que los jóvenes, apoyados por una parte relevante de la población, quieren llevar mucho más allá, denunciando una violenta represión por parte del Ejecutivo.

“Estas protestas ya no son por las reformas de las pensiones. Protestamos para que el presidente Ortega y su esposa y vicepresidenta salgan del poder. Es lo único que queremos”, señala Litzi Nicole, una enjuta estudiante, mientras organiza los víveres en una de las aulas de la universidad. “Han matado sin asco a los muchachos”, dice la joven. Las protestas han dejado una treintena de muertos, según organizaciones defensoras de derechos humanos –que el Gobierno denuncia como opositoras- pero podrían ser más, según otros recuentos. La mayoría son jóvenes estudiantes, pero también se cuentan un policía y un periodista entre las víctimas.

Nicole está en la Upoli sin permiso de su familia, pero asegura estar velando por sus derechos. “Hay personas que nos están dando literalmente la espalda. Mi padre, por ejemplo, no me apoya en nada de lo que estoy haciendo. Pero yo llegué aquí, en un principio, para que respeten los derechos de mis padres y mis abuelos. No sería justo que le quiten el 5% de su pensión a las personas de la tercera edad”, asegura.

Litzi Nicole, estudiante de la Universidad Politécnica de Managua. (H. Estepa)
Litzi Nicole, estudiante de la Universidad Politécnica de Managua. (H. Estepa)

Para llegar al lugar hay que sortear varias barricadas levantadas con los grandes adoquines de las calzadas de Managua. Cuando la policía intentó entrar a la Upoli, el pasado fin de semana, un estudiante resultó muerto y al menos cinco terminaron gravemente heridos. El sitio parecía un auténtico campo de batalla en los vídeos vertidos en las redes sociales. En una de las aulas de la universidad se ha organizado una suerte de hospital de campaña. Cuatro camillas se disponen en el lugar donde antes había pupitres. En algunas de las pizarras pueden leerse todavía parte de las lecciones que dejaron de impartirse.

Los estudiantes han recibido suministros médicos de personas o entidades que apoyan las protestas. Jeringuillas, medicamentos e incluso plasma. Allí colaboran no sólo universitarios, sino también profesionales. “A mí me ha costado mi empleo en un hospital”, lamenta uno de los jóvenes doctores titulados que allí colaboran, sin querer desvelar su nombre.

Michelle Arista es una de las estudiantes de medicina que están colaborando en la enfermería. “No estamos buscando venganza. Lo que estamos buscando es que devuelvan los cuerpos de cada uno. Porque no los están devolviendo. Las madres han venido a buscar a sus hijos y no tienen los cuerpos. No saben dónde están, si muertos o desaparecidos”, critica, con lágrimas en los ojos. “Estamos luchando por los derechos y la libertad de expresión. Lo que está haciendo el Gobierno es algo incorrecto. Los nicaragüenses somos bien 'luchones'. La población nos ha apoyado mucho y vamos a salir adelante”, añade la joven.

Michelle Arista, estudiante de Medicina, colabora en la enfermería de la Upoli. (H. Estepa)
Michelle Arista, estudiante de Medicina, colabora en la enfermería de la Upoli. (H. Estepa)

Hay jóvenes entre quienes se han atrincherado en la Upoli que temen salir incluso a las puertas de la universidad. Dicen que la Fuerza Pública les mantiene vigilados, con francotiradores, y que utilizan drones para saber lo que está pasando dentro del lugar, una información que no ha podido ser contrastada por este diario. Denuncian también estar recibiendo amenazas de muerte a través de las redes sociales.

El Gobierno -que considera “delincuentes fichados” a los estudiantes de la Upoli, ha denunciado la violencia de los universitarios y cree que están financiados por agentes extranjeros, como EEUU- no ha vuelto a intentar retomar el lugar desde el pasado domingo. Algunos estudiantes, de hecho, han decidido salir al patio para organizar los víveres que les está llevando la población. Constantemente entran vehículos conducidos por personas de todas las edades a dejar agua, comida y gasolina. La electricidad está cortada en el lugar y por la noche se iluminan con generadores.

“Ahora está todo en calma porque la gente está descansando, pero las manifestaciones se mantienen. También los puestos de observación que tenemos a nivel interno de la universidad”, explica Ángel Gabriel Roche, otro de los universitarios.

Ángel Gabriel Roche, estudiante de la Upoli. (H. Estepa)
Ángel Gabriel Roche, estudiante de la Upoli. (H. Estepa)

El Gobierno ha propuesto un diálogo tanto con la patronal como con otros actores para intentar desbloquear la situación. Algunos estudiantes, como Ángel Gabriel, ven con escepticismo esa posibilidad: “Hay un llamado a un llamado diálogo de la paz que está haciendo la Asamblea Nacional. Nosotros no queremos eso. Queremos que el presidente salga del poder. Es lamentable lo que está pasando, los muertos que hemos tenido, y queremos justicia”, apunta el joven.

La espiral de violencia es ahora imprevisible en una Nicaragua que parece recuperar la calma perdida durante la semana pasada, pero en la que se siguen dando manifestaciones de ciudadanos en contra de un Gobierno que mantiene todavía un buen nivel de popularidad, sobre todo en los barrios y zonas más humildes.

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