SIMILitudes Y DIFERENCIAS ENTRE LAS DOS CRISIS

¿Puede Nicaragua acabar como Venezuela?

Muchos han comparado la crisis nicaragüense con la que vive desde hace años su vecino caribeño. Los dos son países del bloque del Alba que se han encontrado ante un estallido social

Foto: Manifestantes durante una protesta contra los planes de reforma de la Seguridad Social, en Managua. (Reuters)
Manifestantes durante una protesta contra los planes de reforma de la Seguridad Social, en Managua. (Reuters)

Las protestas en Nicaragua contra el Gobierno de Daniel Ortega han dejado ya más de 350 muertos y dos millares de heridos desde el pasado abril. Muchos han comparado la crisis del país centroamericano con la que vive desde hace años Venezuela. Son dos países del bloque del Alba, creado por Hugo Chávez, que se han encontrado ante un estallido social. ¿Va el país centroamericano por el mismo camino que su vecino caribeño? Entre ambos casos abundan las similitudes, pero también las diferencias.

Similitudes

Quienes protestan son muy jóvenes. El grueso de quienes se manifiestan son, en ambos países, jóvenes de las principales universidades del país. No se declaran -en su mayoría- de derecha o de izquierda y son muy combativos. Tanto en Nicaragua como en Venezuela se les ha visto colocar barricadas en las calles y ocupar espacios públicos como forma de protesta.

El Gobierno es acusado de totalitarismo. Los opositores critican a los Gobiernos de Ortega y Nicolás Maduro de controlar todos los poderes del Estado. El electoral, para asegurarse victorias en las urnas y el judicial, para garantizar, en el caso de Nicaragua, la reelección de Ortega, la inhabilitación de los principales líderes de la oposición en las presidenciales de 2016 -que ganó el exguerrillero con más del 70% de los votos- y para proteger a políticos acusados de corrupción.

También en Venezuela los principales políticos de la oposición, como Enrique Capriles y Leopoldo López, han sido inhabilitados por los tribunales para presentarse a las elecciones.

Las protestas son muy violentas. Las protestas en Venezuela dejaron 127 muertos, según el Gobierno, y 157, según la oposición, en unos cuatro meses de manifestaciones diarias. Nicaragua contabiliza al menos 351, según organizaciones de Derechos Humanos en cuatro meses de protestas. Varias ONGs denuncian el uso desproporcionado de la fuerza por parte de las autoridades. En Nicaragua, al igual que en Venezuela, hay miembros de la Fuerza Pública entre los fallecidos.

Civiles armados pro-gubernamentales. La oposición y asociaciones independientes -aunque de sesgo contrario al Gobierno- han denunciado tanto en Nicaragua como en Venezuela la salida a la calle de grupos de civiles armados pro-gubernamentales que habrían sido causantes de varias de las muertes en las manifestaciones.

En Nicaragua se han puesto en marcha las llamadas "fuerzas combinadas", que incluyen no solo a cuerpos policiales sino también a grupos parapoliciales y paramilitares que incluyen civiles, y que habrían disparado armas de fuego contra quienes protestan en las calles. La oposición venezolana culpa de lo mismo a varios colectivos chavistas.

TV intervenida. Tanto el Gobierno de Daniel Ortega como el de Nicolás Maduro han censurado a cadenas de televisión críticas con sus políticas. En abril, el presidente nicaragüense sacó del aire a cuatro canales, 100% Noticias, el 12, el 23 y el 51, este último perteneciente a la conferencia episcopal.

Venezuela cerró al menos 49 medios de comunicación en 2017, según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa. Sacó, además, a canales internacionales del aire, como los colombianos RCN y Caracol Televisión.

Nicaraguenses con bienes robados de una tienda durante saqueos en Managua, Nicaragua. (Reuters)
Nicaraguenses con bienes robados de una tienda durante saqueos en Managua, Nicaragua. (Reuters)

Diferencias

En Nicaragua no hay crisis económica. El país centroamericano es el más pobre del continente, tras Haití, pero su economía ha crecido a muy buen ritmo y de manera sostenida durante más de dos legislaturas. Desde 2010, el crecimiento no ha sido inferior al 4,4% anual, unas cifras que se encuentran entre las mejores de la región. Ortega, además, mantiene una alianza con la patronal, que le ha permitido mucha calma en el sector financiero. Los empresarios censuraron la reforma del Seguro Social y la violencia en las manifestaciones, pero ni quienes protestan, ni los opositores, lo interpretan como una ruptura con el Gobierno.

Venezuela, en cambio, ha visto cómo su economía se ha desplomado y la inflación es de cuatro cifras, una crisis de la que el Gobierno culpa a una “guerra económica” orquestada desde el extranjero y la oposición cree que es causa de una negligencia estatal y de la inestabilidad política.

En Nicaragua no hay oposición visible. Quienes se manifiestan en el país centroamericano dicen no tener afinidades políticas y parecen detestar lo mismo –o más- a la oposición que al Gobierno. No creen, en cualquier caso, en los líderes opositores que, si bien no pudieron ser elegidos en las elecciones de 2016, tampoco entonces contaban con especial simpatía entre la población -que los considera entreguistas- y habrían perdido los comicios, probablemente, con o sin el pucherazo que denunciaron.

En Venezuela, en cambio, aunque los opositores son también muy criticados, figuras como las de Leopoldo López, Enrique Capriles y María Corina Machado son respetadas. Tanto, que Capriles estuvo a punto de ganarle las elecciones a Maduro.

Varios jóvenes protestan el domingo durante el quinto día de manifestaciones en contra de una reforma a la seguridad social, en Managua, Nicaragua. (EFE)
Varios jóvenes protestan el domingo durante el quinto día de manifestaciones en contra de una reforma a la seguridad social, en Managua, Nicaragua. (EFE)

Daniel Ortega es un líder popular. A pesar de las acusaciones de pucherazo en los comicios nicaragüenses desde, al menos, 2011, lo cierto es que el líder centroamericano es muy popular entre la población. Pocos expertos negaban, hasta ahora, que Ortega contaba con el apoyo mayoritario de los ciudadanos. Basa esa popularidad en el gran crecimiento económico -aunque ha llegado de forma desigual a la población- y en la seguridad de que disfruta el país, el que menos crímenes registra en la región probablemente más peligrosa del mundo.

En Venezuela, en cambio, las encuestas independientes le otorgan un índice de aprobación ínfimo a Maduro. Unas cifras que, en cambio, no son después confirmadas en las urnas. El chavismo ganó con holgura las elecciones regionales y municipales de finales del año pasado. La oposición denunció fraude, pero para el Gobierno es la constatación de que los venezolanos les apoyan.

En Nicaragua no hay políticos presos. Ningún líder de oposición nicaragüense ha pasado, por ahora, por prisión. En Venezuela la situación es completamente distinta. Han sido varios los líderes entre rejas, acusados de terrorismo, como Leopoldo López, que continúa bajo arresto domiciliario.

Nadie se esperaba el estallido social en Nicaragua. Las protestas han sido una absoluta sorpresa tanto para el Gobierno como para la oposición, y los nicaragüenses en general. Ortega gozaba del monopolio de las calles y además, del apoyo de buena parte de la población. El mismo presidente dice que lo que ha pasado es “inexplicable”.

En Venezuela, en cambio, el malestar es palpable desde hace ya varios años. Se esperaban las protestas, y se siguen esperando más. A nadie le va a pillar desprevenido.

*Una primera versión de este artículo fue publicada en El Confidencial en pasado 24 de abril de 2018.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios