roberto rivas, PRESIDENTE DEL consejo ELECTORAL

El palacete de 9 millones en Madrid que puede tumbar al mayor aliado de Ortega

El patrimonio del poderoso presidente del Consejo Electoral, Roberto Rivas, le ha puesto en el punto de mira. Muchos le acusan de ejecutar los fraudes que mantienen a Daniel Ortega en el poder

Un palacete en Madrid cuyo alquiler cuesta 12.000 euros al mes, viajes en jet privado con un coste superior a 130.000 euros por trayecto, terrenos en Nicaragua y Costa Rica, tres aviones, coches de lujo… Son algunas de las posesiones que han puesto en el punto de mira a Roberto Rivas, poderoso presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE) nicaragüense. Un funcionario, aliado del presidente y comandante revolucionario Daniel Ortega, con un tren de vida inimaginable para alguien que cobra, oficialmente, 60.000 dólares al año, unos 49.000 euros.

Su nombre, conocido de sobra para los nicaragüenses, saltó a la palestra internacional el pasado 21 de diciembre, cuando fue incluido entre los 14 sancionados por la Ley Global Magnitsky, una lista elaborada por Washington, creada inicialmente para sancionar a funcionarios rusos relacionados con la muerte del abogado del mismo apellido, en la que se encuentran ahora corruptos, criminales de guerra, terroristas y narcotraficantes.

Al presidente del CSE se le acusa de fraude electoral, corrupción y violaciones a los Derechos Humanos. “EEUU, en otro arrebato imperial, decide que hay unas 14 personas en el mundo que son corruptos y violadores de los DDHH”, criticó el comandante sandinista Bayardo Arce, ahora asesor económico de Ortega, mientras Rivas guardaba silencio. “¿De qué le acusan? ¿Cuáles son los actos de corrupción? Dicen que hay fraude electoral. La OEA no dijo eso”, añadió, haciendo mención a la escueta reseña ofrecida para justificar la sanción por parte de EEUU.

El presidente del CSE ha sido acusado de ejecutar los supuestos fraudes electorales que han permitido a Ortega mantenerse en el poder

El Departamento del Tesoro estadounidense procedió inmediatamente a congelar los activos de Rivas y la Oficina de Control de Activos Extranjeros prohibió realizar transacción alguna con el magistrado, lo que, ‘de facto’, prácticamente imposibilita sus actividades financieras en todo el mundo, de acuerdo a los acuerdos transnacionales de cooperación bancaria.

De 'liberal' a aliado del frente sandinista

Pero, ¿quién es Rivas y por qué la sola mención de su nombre causa polémica en Nicaragua? El funcionario es ahijado y protegido del cardenal Miguel Obando y Bravo, uno de los más férreos opositores a los gobiernos sandinistas posrevolucionarios de los 80, convertido desde inicios de la pasada década en un valioso aliado de Ortega. Rivas llegó al CSE en 1995 de la mano del cardenal y de los liberales, en el poder en aquella época. Fue elegido presidente en el año 2000. Sus primeros años no estuvieron exentos de escándalos.

“La conversión de Roberto Rivas a aliado del Frente Sandinista (FSLN) sólo se puede establecer por una unión de hechos. Rivas dirigió hasta el año 2000 una organización religiosa llamada Coprosa, a través de la cual habría metido al país miles de vehículos exonerados de impuestos, que luego vendía en un negocio muy lucrativo. La Contraloría General de la República, controlada por los sandinistas, inició una investigación y manifestó su intención de acusar a Rivas”, relata Fabián Medina, jede de Información del diario ‘La Prensa’, de tendencia opositora.

“En octubre de 2002, el cardenal Obando recibió en su oficina a Ortega (entonces en la oposición) y a su esposa, Rosario Murillo (actual vicepresidenta). No hubo cobertura de prensa y se presentó como una visita cordial. Sin embargo, a partir de ese momento Obando empezó a aparecer como aliado del FSLN y, por extensión, también su ahijado, Rivas. La acusación de la Contraloría fracasó. Nunca más se supo de ella. Desde entonces, Rivas fue reelecto reiteradamente hasta hoy, con los votos sandinistas”, explica el periodista.

El presidente del CSE, Roberto Rivas (c), durante una rueda de prensa, el 24 de octubre de 2016. (EFE)
El presidente del CSE, Roberto Rivas (c), durante una rueda de prensa, el 24 de octubre de 2016. (EFE)

"Ortega debe su poder a Rivas"

El presidente del CSE, ente organizador de los comicios en el país centroamericano, es acusado por la oposición y buena parte de las asociaciones de la sociedad civil de ejecutar los supuestos fraudes electorales que han permitido a Ortega mantenerse en el poder desde 2007. El comandante guerrillero se impuso en las elecciones de 2016 con un 72% de los votos. Nadie duda de que podría ganar unas elecciones sin fraude. Es el presidente más popular de América Latina, según las encuestas, aupado por un gran crecimiento económico y la relativa seguridad del país en contraste con los violentísimos vecinos del norte.

Pero la oposición cree que su ventaja electoral no es la que han revelado los resultados ofrecidos por el CSE, y critica especialmente las irregularidades que se produjeron en las elecciones de 2011. “Ortega le debe a Rivas el poder. Desde 2008, el CSE no presenta los resultados de los sufragios centro de votación por centro de votación como establece la ley, en correspondencia con las actas que se levantaron. Los resultados de todas las elecciones desde entonces son los que anuncia Rivas, sin que tenga que demostrar de dónde salieron”, comenta Medina.

Un tren de vida elevado en Madrid

La figura del presidente del CSE parece haber caído en desgracia incluso para Ortega a partir de las últimas revelaciones periodísticas sobre su patrimonio. Una serie de reportajes publicados por la revista online nicaragüense ‘Confidencial.com.nihan revelado en las últimas semanas el elevado tren de vida del clan Rivas en España.

Madrid sería su centro de operaciones. Stinro SL, una empresa vinculada a los hijos de Rivas, tiene como domicilio social, desde marzo de 2016, un palacete de 1.545 metros cuadrados, valorado en nueve millones de euros, en la elitista zona capitalina de Conde Orgaz. La parcela, cuyo alquiler supera los 12.000 euros al mes, según las investigaciones de los periodistas nicaragüenses, cuenta con siete habitaciones, tres plantas con ascensor, piscina, amplios salones y un comedor para hasta 14 comensales.

En la zona han vivido varios exfutbolistas del Real Madrid, como Raúl González, Luis Figo o Zinedine Zidane. Los hijos de Rivas son grandes aficionados al equipo merengue y han sido vistos en los palcos del Santiago Bernabéu. ‘Elconfidencial.com.ni’ hizo circular una foto que uno de los vástagos del funcionario se tomó junto al futbolista Luca Modric.

“Preguntamos a fuentes relacionadas con el entorno del Madrid y del fútbol en general si conocían al hijo del magistrado. Nos dijeron que sí, y que llevaba una vida ostentosa y vivía en un barrio residencial en el que también vivían futbolistas”, recuerda Maynor Salazar, uno de los periodistas de ‘Confidencial.com.ni’ a cargo de la investigación.

El clan Rivas pasó las recientes vacaciones de Navidad en Madrid. Su regreso a Nicaragua fue también motivo de polémica. Salazar y su equipo descubrieron que realizaron el viaje de vuelta en un jet privado cuyo alquiler superaría los 130.000 euros por trayecto. “El patrimonio de los Rivas es incalculable. La declaración de sus posesiones nunca fue presentada a la sociedad nicaragüense. Se han realizado solicitudes por parte de abogados y no ha sido posible”, señala Salazar.

Imagen del interior del palacete alquilado por Roberto Rivas en Madrid.
Imagen del interior del palacete alquilado por Roberto Rivas en Madrid.

Investigado en Costa Rica por blanqueo

Los problemas de Rivas no se limitan a las sanciones establecidas por EEUU. La Fiscalía de Costa Rica también investiga al magistrado nicaragüense por un posible caso de blanqueo de capitales. Rivas es propietario de un terreno de 3.514 metros cuadrados valorado en 193.000 dólares (unos 193.000 euros) en San José, la capital ‘tica’. Cuatro inmuebles más en la misma ciudad están registrados a nombre de otra empresa vinculada a la familia.

Las investigaciones señalan también a su hermano Harold, embajador de Nicaragua en Costa Rica, y a su cuñada, Jeannette Pérez, cónsul en dicho país. Rivas fue acusado en 2009 por ‘colar’ en el vecino del sur dos coches de alta gama con matrícula diplomática, saltándose el pago de impuestos, utilizando supuestamente la influencia de sus familiares.

"Su mayor secreto es el origen de su fortuna"

El patrimonio del magistrado en Nicaragua, según los investigadores, tampoco concuerda con alguien que gana 60.000 dólares al año. Una de sus posesiones más preciadas es una mansión en San Juan del Sur, el destino vacacional más popular del país centroamericano. Está valorada en unos 835.000 dólares (unos 678.000 euros), según las investigaciones periodísticas. “Allí su hijo hace fiestas 'inolvidables', según comentan quienes han asistido. También es el único plano en el que se le ha visto públicamente. El resto lo mantienen muy en privado, pero eso no quita que disfruten del lujo en su otra casa, en una zona de alta plusvalía de Managua”, desvela Salazar.

La familia Rivas es también propietaria de tres aviones privados. “El magistrado utilizó a su hija y la nombró en 2007 presidenta de la corporación ACE AEI Inc, una sociedad propietaria de un jet, que era utilizado por el propio Rivas y su familia para viajes personales. Así adquirió entre 2007 y 2009 otros dos aviones privados. Las transacciones estuvieron valoradas en más de un millón de dólares”, comenta el periodista.

El presidente del CSE es también dueño de una finca cafetalera en los páramos del centro de Nicaragua. Quienes defienden a Rivas señalan su actividad como empresario del café, y sus inversiones en otros sectores, como el origen de su patrimonio. “Siempre ha tenido dinero y es un portentoso cafetalero”, dijo el ex vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo. Señaló que Rivas exportaría más de 30.000 quintales anuales.

“Eso es falso”, destaca Salazar. “La finca cafetalera está abandonada y productores de café de la zona han negado que saque buenas cosechas. Tampoco se le conocen vínculos con una familia millonaria como la del empresario Carlos Pellas (el hombre más rico del país). El secreto mejor guardado de Rivas es el origen de su fortuna”, comenta el periodista.

Ortega le quita sus funciones

Las investigaciones y sanciones contra Rivas han hecho que el presidente Ortega mueva ficha contra del magistrado, algo impensable hace tan sólo unas semanas. La Asamblea Nacional, en la que el FSLN controla 71 de los 92 diputados, aprobó una sorprendente reforma a la Ley Electoral el 7 de febrero que arrebata casi todas sus funciones al presidente del CSE y se las otorga al vicepresidente de la institución.

El cargo de Rivas es ahora meramente representativo, pero el magistrado sigue oficialmente al frente del Poder Electoral, y mantiene, por ende, su inmunidad. “Al mantener en su cargo al presidente del CSE, aunque despojado de sus funciones, el presidente Ortega ha reconocido implícitamente la gravedad de los delitos atribuidos a Rivas. Pero en vez de destituirlo y someterlo a una investigación como correspondería a un Estado de derecho, se inventó el rol de ‘presidente sin funciones’, otorgándole inmunidad legal. ¿A cuánto asciende la deuda política de Ortega con Rivas y el cardenal Obando, que le impide al presidente enfrentar con pragmatismo un problema de Estado?”, se preguntaba en en un artículo de opinión Carlos Chamorro, director de ‘Confidencial.com,ni’.

Su hermano, destituido como embajador

El clan Rivas parece haber caído en desgracia para el presidente exguerrillero. Harold Rivas y su esposa han sido también destituidos de sus cargos diplomáticos en Costa Rica. Se rumorea que una parte importante del FSLN quiere ver destituido al magistrado. El 58% de los nicaragüenses aboga por su despido, según una encuesta reciente de la firma Cid Gallup.

Las sanciones de Washington han supuesto un duro revés para Rivas. Los bancos nicaragüenses han cerrado sus cuentas y le han devuelto todo su dinero tras la inclusión en la ‘lista negra’ de la Oficina de Control de Activos. Hasta la fecha, en cualquier caso, ni la Fiscalía ni la Contraloría nicaragüenses han decidido iniciar una investigación contra Rivas, una negativa criticada por la oposición.

El 'Nica Act' en el horizonte

La inclusión de Rivas en la ‘lista Magnitsky’ se produce mientras el Congreso de EEUU debate si sanciona o no a Nicaragua por fraude electoral, falta de transparencia en la gestión de fondos públicos, expulsión de funcionarios estadounidenses, obstáculos a la libertad de prensa y el control gubernamental de los poderes del Estado, especialmente de la Corte Suprema de Justicia.

La vicepresidenta Murillo ha calificó como una “verdadera infamia” la posible imposición de sanciones. Similar reacción tuvo el asesor económico presidencial: “Es una medida de injerencia que viola los derechos humanos”, dijo Arce. El ‘Nica Act’ ha sido también criticado por parte de la oposición, al contemplar sanciones colectivas que afectarían a todos los nicaragüenses. Creen, en cualquier caso, que los recientes acontecimientos podrían afectar a las finanzas del país. “La decisión de las instituciones nicaragüenses de no realizar una investigación contra Rivas pone en peligro la inversión de capital extranjero y la imagen institucional que ha construido la nación ante la comunidad internacional. Pone en riesgo la seguridad jurídica del país”, comenta Salazar.

Sea por la amenaza de sanciones o no, lo cierto es que el Gobierno de Ortega cambió hace unos días su apoyo sin restricciones a Venezuela. Nicaragua se abstuvo, en lugar de oponerse, en una resolución de la OEA que exhortaba a Nicolás Maduro a no realizar elecciones presidenciales en abril. Una decisión justificada por Managua como una maniobra para no legitimizar la votación, pero que parte de los analistas ha visto como una consecuencia de la presión de Washington sobre el país.

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