"la oposición está fracturada y desmotivada"

Ganó el chavismo: ¿hubo fraude?

Un día después de la acusación, los opositores aún no presentan pruebas, solo vagas referencias. ¿Hubo fraude en esta nueva victoria del chavismo o se equivocaron las encuestas?

Foto: El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras conocer los resultados electorales, en Caracas. (Reuters)
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras conocer los resultados electorales, en Caracas. (Reuters)

La primera reacción de la oposición, después de conocerse los resultados de las elecciones regionales del domingo en Venezuela, fue denunciar un fraude: “Los resultados no se corresponden con los que estábamos manejando”. Un día después de la acusación, aún no presenta pruebas, más bien vagas referencias. ¿Hubo fraude? ¿No? Si no lo hubo, ¿se equivocaron las encuestas?

La explicación no es sencilla. Son varios factores, muchos que quedan de la mano de la oposición y otros tantos que recaen en la llamada “maquinaria del Gobierno” y en las decisiones de última hora del Consejo Nacional Electoral. Y para verlas todas, hay que diferenciar varios momentos: antes de la votación, durante la votación y después.

Antes

La mayoría de las encuestas daba como ganadora a la oposición. Hablaban de una participación en torno al 60% y se extraía que, a menor participación, mayor ventaja para el Gobierno. La oposición se tuvo que esforzar en convencer a su electorado para ir a votar en un sistema ante el que llevaba meses protestando en las calles, con un saldo de 120 muertos. Después de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, no fueron pocos los sectores que al anunciarse (por fin, después de casi un año de retraso) las elecciones regionales, llamaron a la abstención.

Para la analista María Fernanda Barreto “la abstención mayoritaria vino de sectores acólitos a la Mesa de la Unidad, cansados de vaivenes, discursos, peleas internas y agresión constante contra el sentimiento nacional”. Señala como clave la caída de apoyo tras las protestas: “dentro de la derecha estaban previendo altos niveles de abstención y apatía. Con las 'guarimbas' (modo en que el chavismo denomina a las protestas violentas) la gente se cansó de apoyar a la derecha venezolana, porque la violencia no está en el sentir del venezolano”.

Barreto asegura además que el chavismo ganó en “en medio de una guerra económica sigue ganando el chavismo porque es un proceso político claro ideológicamente”.

Dentro de la oposición, el diputado José Guerra dijo en una entrevista en radio que “tendría muchísimo cuidado en hablar de fraude. Hubo irregularidades de todo tipo. Éstas son las elecciones más desventajosas desde las elecciones con Pérez Jiménez (dictador). Yo lo voy a decir como lo siento. Nosotros nos derrotamos nosotros mismos. Porque en las elecciones parlamentarias (diciembre 2015) la participación fue del 75%. Perdimos 14 puntos, que son votos nuestros”.

Días antes de las elecciones, Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, decía que las encuestas “demuestran que la oposición es clara mayoría”, pero aclaraba que las encuestas no pueden estimar qué gobernaciones se ganarían “si el evento no es competitivo”. Este martes, el analista contestó a El Confidencial a través de una nota. “Sólo puedo estar seguro que una mayoría contundente del país rechaza al gobierno y quiere cambio. No es una elección transparente y competitiva. Desde el principio”.

En otras ocasiones hemos explicado las distintas trabas y desventajas que puede presentar el sistema hasta que se llega al día de la elección. Por ejemplo, el uso del Estado de los canales de comunicación públicos para hacer campaña o los recursos que destina, así como los cambios de circuitos hechos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) o la creación de nuevos de dudoso cuño.

En esta elección hubo dos variables nuevas, ambas de la mano del CNE. Por un lado, no aplicó la sustitución de candidatos. Es decir, que tras haberse retirado algunos candidatos de la oposición tras haber quedado otros elegidos en primarias, en los tarjetones de votación quedaron igualmente. El CNE dijo que el plazo se había terminado en agosto, pero la oposición denunció que el organismo violó la normativa electoral, que establece la sustitución de candidatos hasta 10 días antes de las elecciones. Esto ha afectado a 19 estados, aunque aún hay que estudiar los datos para saber en qué cuantía el votante opositor se perdió entre tanto candidato de facto y nulo.

Votantes de la oposición reaccionan al escuchar los resultados en las elecciones regionales, en la sede de la MUD, en Caracas. (Reuters)
Votantes de la oposición reaccionan al escuchar los resultados en las elecciones regionales, en la sede de la MUD, en Caracas. (Reuters)

La otra novedad fue la reubicación de más de 200 centros electorales. Se anunció con 72 horas de antelación y afectó a más de 600 mil votantes.

Eugenio Martínez, analista electoral, habla de este caso en el estado Miranda. Allí se movilizó a electores de zonas clase media-alta a votar en colegios en barrios (favelas). “Hubo una muy alta abstención en Chacao, Baruta, El Hatillo y Sucre. Carlos Ocariz (Primero Justicia) pierde la Gobernación por esos datos gruesos. Pero habrá que preguntarse si la gente no votó allí porque las reubicaron y no quiso ir, o no quiso ir porque estaba molesta con la oposición. El chavismo dirá que como protesta. La oposición que por la reubicación”.

La otra novedad fue la reubicación de centros electorales. En Miranda se movilizó a electores de zonas clase media-alta a votar en favelasBarreto asegura que habría habido impacto si la reubicación hubiera sido “de centros donde tradicionalmente vota gente más humilde. Los sectores de la oposición todavía están vinculados al estrato medio, no tienen problemas de movilización”. Y añade que “hubo operativos de la oposición para trasladar a los votantes de sus centros tradicionales a los reasignados”.

Lo que Martínez señala es que ese cambio, 72 horas antes, no debería haber pasado. “Si ibas a mover el centro, esa decisión técnica se toma un mes antes. Si lo anuncias días antes, es otra cosa. Los centros que se cambiaron tenían un historial de voto muy favorable a la oposición. Uno puede suponer que era parte de una estrategia para beneficiar a los candidatos del PSUV o perjudicar a los de la MUD”.

A esto se refiere Luis Vicente León. “No podemos despacharnos el impacto de esas acciones de abuso de poder como si no tuvieran impacto relevante porque si la tienen. Pero también es verdad que la oposición está fracturada y desmotivada”. Y, donde la Unidad falla, la tolda roja se desmarca: “El chavismo se unifica por el riesgo y no se trata que sea mas grande pero si más unido para mostrar resultados”.

Venezolanos hacen cola para votar en Caracas. (Reuters)
Venezolanos hacen cola para votar en Caracas. (Reuters)

Durante

Martínez dice que es muy complicado saber qué paso en las elecciones si la misma oposición no ha precisado qué creen ellos que fue lo que ocurrió. “Es una duda amplia y eso dispara los puntos de atención hasta múltiples tópicos”. Explica que era esperable que el chavismo ganara 17 gobernaciones con baja participación. “O todos los analistas se equivocaron o hay un conjunto de factores que le dan al chavismo una victoria no en 17 estados, sino en 7 que puede que no le correspondían”. Porque recuerda Martínez que aunque la oposición “le dio una paliza electoral” al chavismo en 2015, el chavismo siguió invicto en 6 estados, así, “que llegara a 10 no era descabellado, sólo habría que hilar fino en estados donde la diferencia es pequeña”.

Tal vez, el domingo representa “el peor escenario para todos: no hay salida, negociación muerta, confianza muerta"No es primera vez que se habla desde la oposición en el momento de la votación. Una de las últimas fue en las presidenciales de 2013. ¿Es posible manipular las máquinas mientras durante la votación? “Usurpar identidad de votantes o abultar mesas (de votación)”. Esa es la respuesta que da Martínez a qué se puede hacer en el proceso. “Si eso ocurrió, las huellas (dactilares) están en el sistema y se podría determinar haciendo auditoría biométrica. Pero para hacer eso necesitas la colaboración absoluta del CNE”.

Después

El otro momento en que se puede cambiar todo es en la totalización. “Podría ocurrir que se hiciera la totalización de votos en el sistema, que éste dijera un resultado y Tibisay Lucena (rectora del CNE) dijera otro”, cuenta Martínez. Y aclara que también esto es auditable. “Hay que ver la base de datos de totalización... Pero se necesita contar con el CNE. Todo depende de su colaboración absoluta”.

Respecto a qué puede haber la oposición, el también periodista dice que no puede demostrar el fraude en este punto. “Puedes tener dudas sobre algunas mesas en función del comportamiento porque es distinto al histórico normal de ese centro, al promedio de la elección”. Pero todo entra dentro del debate de si algo es anómalo o no. Sobre esto, el CNE aún no ha dado los datos de votación por mesa, algo que solía hacer antes. “Esto genera dudas, que no den datos al último nivel”, dice Martínez.

La última palabra después de que la oposición cantara “fraude” la tiene el CNE. Ya Nicolás Maduro se adelantó y dijo el domingo que no tendría problema en que se auditara todo el proceso. Lo mismo dijo en 2013, y Henrique Capriles aún espera esos resultados.

Tal vez, lo más sensible del domingo es, como dice Luis Vicente León, el resultado final, que no es fraude, abstención o recuperación chavista, sino “el peor escenario para todos: no hay salida, negociación muerta, confianza muerta, radicales repotenciados, llamados a la calle sin fuerza, represión y radicalización política, aumento de sanciones al país y más deterioro”.

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