maduro entra en la lista de sanciones de eeuu

Venezuela, el día después: así respira el país tras las elecciones a la Constituyente

En la resaca no hay alegría ni en el chavismo ni en la oposición. La sensación es de desorientación, de que empieza una nueva etapa pero nadie sabe muy bien hacia dónde conducirá

Foto: Simpatizantes del Gobierno participan en una celebración al terminar las elecciones a la Asamblea Constituyente, el domingo 30 de julio de 2017. (EFE)
Simpatizantes del Gobierno participan en una celebración al terminar las elecciones a la Asamblea Constituyente, el domingo 30 de julio de 2017. (EFE)

Caracas despertó rara este lunes. Como si una resaca le atronara la cabeza, medio perdida, medio sin ser ella y sin recordar –o no querer recordar– las cosas que le pasaron e hizo ayer. Suelen ser extrañas las jornadas postelectorales, pero ésta, además, vino cargada de noticias en medio de un ambiente de incertidumbre. Declaraciones, sanciones y un raro 'stand by', esa calma que anticipa la tormenta, que dirían por estos lados.

Tras las elecciones de 2015 una parte de Caracas despertó con música, con fiesta, con la gente paseando, desayunando tarde, como si se tratara de un domingo. La otra parte se mantuvo callada, meditabunda, sumida en el pensamiento del “qué pasó” con verdadera intención de entender. Este 31 de julio toda la ciudad se sentía perdida. Le costó arrancar en una mañana lluviosa, con algunas barricadas en unas zonas, vecinos vigilando, otros que no sabían si ir al trabajo, si acudir a una marcha/convocatoria/concentración/dibujo libre de la oposición que, al final, congregó a la gente en horas de la tarde. Y muchos sentimientos encontrados.

“Hasta cuándo, chico. Hasta cuándo nos vamos a seguir dejando pisotear por una minoría, porque ellos son minoría, está más que claro. Eso ha sido un fraude”, decía un señor, paseando con su perro, a otra muchacha, morena, que asentía a cada palabra con disgusto. “Si esto fue ayer, yo ya estoy clara de lo que pasó en 2013. Ahí nos dejaron otro fraude, no joda”, respondía ella, en referencia a las elecciones presidenciales de hace cuatro años en las que Nicolás Maduro ganó a Henrique Capriles por unos 235.000 votos.

[Estados Unidos prohíbe a Maduro entrar al país]

Entre el chavismo, tampoco gran algarabía. Una extraña sensación en la boca que pocos se atreven a describir a nombre descubierto y que junta incredulidad y, sí, también desasosiego. Una brecha entre la cúpula-psuvista y las bases-chavistas-no psuvistas termina de concretarse con una elección en la que los nombres principales, los cabeza de lista que han resultado elegidos, son del partido del Gobierno, pero no “del pueblo”, del Gran Polo Patriótico en su conjunto. Una prueba de que no se cuenta con ellos, decía un militante que prefiere mantenerse en el anonimato.

Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores celebran los resultados electorales en la Plaza Bolívar de Caracas, en la madrugada del 30 al 31 de julio de 2017. (EFE)
Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores celebran los resultados electorales en la Plaza Bolívar de Caracas, en la madrugada del 30 al 31 de julio de 2017. (EFE)

Noticia tras noticia

Una vez desperezado el país, lo ha hecho no en la calle, como había anunciado la oposición, sino a través de las pantallas de quienes se pudieron conectar con la rueda de prensa de la fiscal general Luisa Ortega Díaz. Ha contestado a las declaración de intenciones que hizo el domingo Nicolás Maduro, la de “reestructurar la Fiscalía y retomar el poder” como casi primera encomienda de la Asamblea Nacional Constituyente.

“Ya está dando órdenes a la Constituyente. No es atacar el hambre y la escasez, la paz... Es atacar al Ministerio Público, es acabar con todo lo que sea obstáculo para el poder absoluto”, ha dicho Ortega, quien además ha calificado los 8 millones de votos de ayer como un “presunto resultado” y a todo el proceso “un delito de lesa humanidad”. Ha ido con todos los hierro y anunciado que hará una investigación penal de todo: desde “cómo se inició la Constituyente, los muertos y homicidios que ha generado, la extorsión a los empleados públicos para votar y las amenazas a perder los beneficios que fueron otorgados por Chávez si no se votaba”. Ha dicho tener pruebas y estar dispuesta a acudir a organismos internacionales.

Si algo fue raro del domingo y ha dejado los ánimos minados fueron los 10 muertos en manifestaciones. Y la Fiscal ha incidido en eso. Son 121 desde que se iniciaron las protestas, casi uno por día. “Con patones sistemáticos de violación de Derechos Humanos, con tintes dictatoriales”, ha dicho, con una palabra que apenas unos minutos más tarde ser repitió en otras latitudes. Al menos el 25% de esas 121 muertes han sido por fuerzas de seguridad del Estado y el 40% por civiles armados que actúan contra manifestantes, ha develado.

Al rato, Steven T. Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, decía que “las eleciones ilegítimas de ayer confirman que Maduro es un dictador”. Y anunciaba su entrada en la lista OFAC, que supone la congelación de sus bienes en el país del norte y al prohibición a los estadounidenses de hacer tratos con él.

Más que lo que puede suponer monetariamente para Maduro, es un acto político de gran calado. El venezolano es el cuarto presidente en entrar en la denominada lista Clinton. Los tres anteriores fueron Robert Mugabe (Zimbabwe), Kim Jong-un (Corea del Norte) y Bashar Al Assad (Siria).

La fiscal advertía algo que cada día parece tomar más cuerpo: Venezuela camina hacia “un absoluto aislamiento internacional”. Y esta resaca, para los venezolanos de a pie, dejará mucho más que un dolor de cabeza.

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