SE HA EXPANDIDO por LATINOAMÉRICA, EUROPA Y ASIA

Qué hay detrás de Smartmatic, la empresa que denunció fraude electoral en Venezuela

Durante más de una década, la firma ha vivido un idilio con un Gobierno venezolano que presumía de tener "el mejor sistema electoral del mundo". Su ruptura ha hecho enarcar las cejas de muchos

Foto: El logo de Smartmatic en las oficinas de la compañía en Caracas, el 2 de agosto de 2017. (Reuters)
El logo de Smartmatic en las oficinas de la compañía en Caracas, el 2 de agosto de 2017. (Reuters)

El Gobierno de Venezuela estuvo la semana pasada en el ojo del huracán por el posible fraude en los resultados de las elecciones del domingo anterior. La empresa Smartmatic decía que no podía asegurar que los datos de participación ofrecidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) fueran confiables. Estiman una diferencia de más de un millón de votos. No es la primera vez que la compañía está dentro de una polémica por fraude, pero sí que lanza acusaciones contra la mano que le ha dado de comer durante más de 13 años y cuyo impulso, seguramente, ayudó a su expansión internacional.

Horas después de que hablara Antonio Mugica, director de Smartmatic, la rectora Tibisay Lucena atacaba a la empresa y decía que las “graves declaraciones eran parte de una agresión permanente iniciada hace dos semanas” contra el CNE y su persona. Se ponía así fin a un idilio que comenzó en 2004, cuando a través de un concurso abierto –según dicen en su página web–, quedaban como encargados de la automatización del proceso electoral.

Antonio Mugica, CEO de Smartmatic
Antonio Mugica, CEO de Smartmatic
Antes de ellos era la española Indra la que empezó el proceso de automatización desde 1999 y hasta 2003. En ese año, se inició el consorcio entre Smartmatic, Bizta Software y Cantv, la estatal de telefonía.

2004 fue el estreno oficial. Fue su primera elección: el referéndum revocatorio que llevó a Hugo Chávez de cabeza porque los números no le daban. Se estiró la fecha lo más que se pudo y finalmente se celebró un 15 de agosto. Chávez ganó. La oposición dijo que había irregularidades.

El estirar la arruga, junto con una mejora en la economía del país y un aumento de los precios del petróleo hizo que entrara en juego la que, desde ese momento fue la gran baza electoral del chavismo: las misiones. Pero Smartmatic quedó marcada desde su nacimiento con este primer canto al fraude.

También por su relación con el chavismo. Se ha dicho que entre sus accionistas hay personalidades del Gobierno de Venezuela. Lo han desmentido mil veces. A día de hoy no se ha podido comprobar que estas informaciones sean ciertas.

Sospechas en Chicago

Sin duda, el impulso económico que le dieron los contratos en Venezuela logró que apenas un año después la compañía se expandiera. Según The New York Times, los tres primeros contratos con el Gobierno bolivariano ascendieron a 120 millones de dólares. En 2005 compró Sequoia Voting Systems, en Estados Unidos, a una empresa británica por 16 millones de dólares.

Colas en un colegio electoral en Caracas, el 31 de octubre de 2004. (Reuters)
Colas en un colegio electoral en Caracas, el 31 de octubre de 2004. (Reuters)

Sequoia, de tradición en el país del norte, suministraba máquinas electrónicas de votación a no menos de una docena de estados. En 2006 Smartmatic-Sequioa se hizo cargo del proceso electoral en la ciudad de Chicago. En la elección hubo un fallo en el uso de las máquinas. Según The Washington Post, “un fallo en el uso de máquinas de votación de Sequoia en las primarias de marzo en Chicago dio lugar a preguntas acerca de la estructura corporativa de Smartmatic, con sede en las Antillas Holandesas en el Caribe, pero en manos de nacionales venezolanos”.

Este incidente, sumado a las sospechas de la vinculación entre Smartmartic y el Ejecutivo chavista, hizo que el Gobierno de Estados Unidos la pusiera bajo la lupa y se investigara a través del Comité de Inversión Extranjera. “El gobierno debería saber quién es el dueño de nuestras máquinas de votación. Es un problema de seguridad nacional”, dijo en su día Carolyn B. Maloney, representante demócrata por Nueva York. Sequioa fue de nuevo vendida en 2010 a la canadiense Dominion Voting Systems.

Pero eso no impidió que Smartmatic siguiera agrandándose. De sus oficinas caraqueñas, pasando por Boca Ratón (Florida), pasó a oficinas en Londres y enclaves en Holanda, Brasil, Barbados, Panamá, Filipinas y Taiwán, así como un centro de excelencia en Estonia.

Y han expandido su negocio. Ya no se dedican en exclusiva a dar “soluciones electorales”. También hacen trámites de gestión de identidad, como censo electoral, certificación biométrica o registro civil. Otro servicio es el de hacer sistemas de recaudo y gestión de transporte, que en Colombia le propinó un acuerdo de más de 270 millones de dólares solo para la ciudad de Cartagena junto con su socio Dataprom. Sus directivos también lo son de HiSoft, una empresa con sede en Panamá encargada de llevar a Venezuela otro sistema de control de identidad: las famosas captahuellas que controlan la compra de productos regulados en los supermercados.

El presidente Maduro habla durante su programa semanal 'Los Domingos con Maduro', el 6 de agosto de 2017. (Reuters)
El presidente Maduro habla durante su programa semanal 'Los Domingos con Maduro', el 6 de agosto de 2017. (Reuters)

Una gerencia internacional

Uno de sus gerentes es el lord inglés Mark Malloch-Brown, veterano del sistema de Naciones Unidas y ministro de Estado para África, Asia y ONU durante el gobierno del laborista Gordon Brown. También se sienta a la mesa David Giampaolo, presidente ejecutivo de Pi Capital. Es parte del consejo asesor internacional de British Airways. Y como presidente de Smartmatic Europa, Medio Oriente y África, está Marco Huberts, quien fue presidente para Europa del Norte de Alcatel-Lucent y presidente de la división de negocios Transmisión Óptica y CEO de Alcatel Benelux.

Hasta esta semana no se veían rupturas en la colaboración Smartmatic-CNE. La confianza era tal que tanto los voceros del Gobierno, como los rectores electorales durante el Gobierno de Chávez como con Maduro, en múltiples ocasiones han dicho algo que se ha convertido en un lugar común: “Tenemos el mejor sistema electoral del mundo”. Incluso el aval del Centro Carter.

P. GabilondoP. Gabilondo

Aunque en la sociedad venezolana, con el precedente de la lista Tascón -donde se relataba nombre a nombre quién había pedido que se revocara el mandato de Chávez–, siempre se ha tenido la sospecha de que el voto no es secreto. La empresa se cuidó tanto de mostrar su confiabilidad, que en su momento organizaba charlas, cenas y viajes a Panamá para periodistas venezolanos. La idea era mostrar las máquinas y que con su sistema, el voto estaba protegido.

Puede que el miedo a sanciones desde Estados Unidos o a poner en peligro sus negocios alrededor del mundo hayan hecho a Smartmatic pronunciarse antes de quedar vinculados a las acusaciones de fraude que se ha hecho desde la oposición. Por la razón que fuere, marca una ruptura de un idilio que empezó en 2004 y se cifra en 14 elecciones, más de medio millón de máquinas en todo el país, más de 337 millones de votos procesados, y nadie sabe cuántos millones de dólares.

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