un hito en la lucha contra el estado islámico

Cae la capital del 'Califato': milicias apoyadas por EEUU anuncian la reconquista de Raqqa

La antigua capital del “Califato” ha caído. Las milicias kurdo-árabes apoyadas por EEUU han anunciado que controlan la ciudad siria de Raqqa, aunque todavía quedarían grupos de yihadistas

Foto: Una mujer miembro de las SDF celebra la victoria en Raqqa, Siria, el 17 de octubre de 2017. (Reuters)
Una mujer miembro de las SDF celebra la victoria en Raqqa, Siria, el 17 de octubre de 2017. (Reuters)

La antigua 'capital' del “Califato” ha caído. Las milicias kurdo-árabes apoyadas por EEUU proclamaron este martes que controlan totalmente la ciudad siria de Raqqa, aunque todavía quedarían bolsas de resistencia de yihadistas que se esconden entre la población. Las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) anunciaron “el fin de la operación militar” tras cuatro meses de combates, aunque mantienen “una operación de limpieza para terminar con las células durmientes de Daesh presentes en la localidad y eliminar minas terrestres”, según el portavoz de las SDF, Talal Sello. El precio de la victoria: la muerte de casi 1.300 civiles y una ciudad reducida a escombros.

La alianza armada liderada por milicias kurdas -la fuerza 'proxy' de Washington en Siria, que cuenta con la ayuda de fuerzas especiales de EEUU sobre el terreno- habría logrado el dominio total de Raqqa tras conquistar el estadio municipal y el Hospital Nacional, donde resistían los últimos combatientes de Daesh. Docenas de yihadistas extranjeros -los más fanáticos entre los extremistas- habrían resistido hasta el final en el hospital, el principal fortín de Daesh en la ciudad, que cayó durante la madrugada tras combates en los que murieron al menos 22 'soldados' del "Califato". Este domingo, unos 275 combatientes de Daesh, todos ellos sirios, se rindieron junto a sus familias gracias a las negociaciones entre el grupo y el Consejo Civil de Raqqa, creado por las SDF.

Combatientes de las SDF sobre blindados celebran la victoria en Raqqa, Siria. (Reuters)
Combatientes de las SDF sobre blindados celebran la victoria en Raqqa, Siria. (Reuters)

Al menos 3.273 personas, de las que 1.287 eran civiles, han muerto durante los más de cuatro meses que ha durado la ofensiva. La mayor parte de los civiles (1.130) fallecieron por bombardeos de la coalición internacional contra la población de la ciudad y zonas de su periferia, al sur del río Éufrates. Mientras, 1.353 yihadistas murieron en ataques aéreos y combates contra las milicias kurdas, según cálculos de la organización Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

La coalición internacional contra Daesh liderada por EEUU todavía no ha confirmado la liberación total de la ciudad y afirma que sus aliados sobre el terreno controlan el 90% de su superficie. El portavoz de la coalición, Ryan Dillon, apuntó en Twitter que las SDF "controlan el 90% de Raqqa, han tomado completamente la rotonda de Al Naim, en el pasado escenario infame de las ejecuciones/asesinatos públicos del ISIS", sin ofrecer más detalles.

El Estado Islámico se hizo con el control de Raqqa a principios de 2014, meses después de que los rebeldes sirios del Free Syrian Army conquistaran la ciudad. La presión del régimen de Bashar al Assad en otras zonas del país contra la revolución armada -que por aquel entonces no estaba dominada por milicias islamistas radicales- dio vía libre a Daesh y a la filial de Al Qaeda en Siria -el Frente al Nusra- para tomar la urbe e imponer un reinado de terror.

Antes de la revolución siria, la ciudad contaba con más de 200.000 habitantes y se encontraba en pleno despegue económico gracias a la agricultura y al sector energético. El ISIS transformó una urbe con miles de años de historia -la cuarta más antigua del mundo, según sus residentes- para convertirla en capital de facto del autoproclamado “Califato”. Impuso la versión más extremista de la ley islámica y empleó las decapitaciones, crucifixiones y tortura contra todos los habitantes que se oponían a su gobierno.

Al mismo tiempo, Raqqa se convirtió en el destino a alcanzar para miles de yihadistas de todo el mundo, que acudieron a la llamada del líder de Daesh, Abu Bakr al-Bagdadi. La estrategia de reclutamiento de los yihadistas pasaba por ofrecer salarios muy superiores a la media en Irak, Siria y el resto de países de la región, de unos 400 dólares mensuales. Los que se desplazaban desde otros países, especialmente desde Europa, recibían 400 dólares adicionales en concepto de “pago por migración”. Además, en agosto de 2015, Al Bagdadi ordenó que todos los combatientes que decidiesen casarse recibiesen una bonificación de 1.200 dólares y un apartamento amueblado.

Ahora, el vacío que deja la derrota de Daesh es la gran incógnita de la ofensiva. El dominio de los kurdos puede desatar otro enfrentamiento. El principal temor de los residentes de Raqqa es que las milicias kurdas incluyan la ciudad en el pseudoestado de Rojava que han establecido en el norte de Siria gracias al apoyo aéreo y estratégico norteamericano.

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