podría bajar el impuesto de sociedades al 10%

Discurso de Theresa May: ¿será Reino Unido un oasis a la irlandesa tras el Brexit?

El Ejecutivo estaría barajando la opción de recortar al 10% el impuesto de sociedades. Londres sobrepasaría el atractivo de Irlanda, imán para empresas y foco de críticas de Bruselas

Foto: La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, al finalizar la Cumbre europea del jueves 15 de diciembre de 2016, en Bruselas (Efe).
La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, al finalizar la Cumbre europea del jueves 15 de diciembre de 2016, en Bruselas (Efe).

Tras el temido Brexit llegará el temidísimo Brexit duro. La primera ministra británica Theresa May expondrá finalmente este martes en Lancaster House y ante una audiencia de embajadores europeos su plan para ejecutar la salida del Reino Unido del bloque comunitario. Y todo apunta a que la estrategia pasará por sacar también al país del mercado único en aras del control de la inmigración, principal razón, al fin y al cabo, por la que los británicos apostaron por el divorcio.

[Las frases del discurso de Theresa May​]

La libra volverá a desmoronarse. Este lunes cayó ya a su nivel más bajo desde 1984, cuando la prensa comenzaba a adelantar la hoja de ruta. A la economía británica le esperan tiempos difíciles y está claro que si corta completamente los lazos con Bruselas, Londres se verá obligado a cambiar de modelo. En este sentido, el ministro del Tesoro, Philip Hammond, ha advertido que se podrían bajar los impuestos para seguir siendo competitivo, aunque ha rechazado la idea de seguir el ejemplo de Singapur.

En octubre, la prensa ya especuló con la idea de que, para evitar la estampida de multinacionales, el Ejecutivo estaría barajando la opción de recortar a la mitad el impuesto de sociedades, que ahora se sitúa en un 20% y que pasaría de forma automática al 10%. En Francia esta tasa es del 33,3%; en Italia, del 31,4%; en Alemania, del 29,72%; en España, del 25%. De cumplirse las amenazas, Londres incluso sobrepasaría el atractivo de Irlanda, cuyo impuesto al 12,5% le ha convertido al mismo tiempo en imán para empresas y foco de críticas de Bruselas, que buscan la armonización fiscal en el Viejo Continente.

Con el objetivo de reducir la inmigración, a partir de abril las empresas tendrán que pagar 1.000 libras (1.152 euros) por cada empleado extra comunitario contratado¿Podría convertirse Reino Unido en un oasis a la irlandesa? Según Peter Wilding, responsable del reputado Think Tank British Influence y miembro del Partido Conservador, Singapur “siempre ha sido un referente para los tories más euroescéptico: bajos impuestos, poca regulación”. “El problema es que es una apuesta demasiado arriesgada. No se puede comparar un país de seis millones de habitantes con uno de sesenta y cuatro. Tenemos además modelos muy diferentes”, afirma a El Confidencial.

Para Wilding, que durante dos décadas trabajó como abogado en asuntos europeos, salir del mercado común no solo es un “grave error” sino algo “ilegal”. Por este motivo, ha llevado al Gobierno a los juzgados basándose en el artículo 127 del Espacio Económico Europeo (EEE). La demanda ya está en el Tribunal Superior y la primera vista se espera a principios de febrero.

“El Ejecutivo insiste en que hay que salir del mercado único para reducir la inmigración. Pero hay vías legales para acotarla dentro en virtud del artículo 112 del EEE”, matiza. Dicho artículo establece que cualquier país miembro podría poner freno a la entrada de europeos si demuestra que su sistema de bienestar –básicamente, sanidad y ayudas públicas- se siente amenazado. En su día, éste fue el argumento con el que David Cameron intentó convencer a los británicos de que, dentro de la UE, Londres podría controlar sus fronteras. Pero no funcionó.

La salida del mercado único es algo que ya lleva digiriéndose en Londres desde hace tiempo. En este sentido, el informe que publicó la semana pasada el grupo de presión TheCityUK fue de lo más comentado en Canary Wharf. Tras meses de coacción, por primera vez renunciaban a sus exigencias de búsqueda del denominado derecho de pasaporte, que permitiría a los bancos mundiales con sede en la capital británica ofrecer servicios al resto de Europa.

Londres es actualmente sede de 250 bancos extranjeros, que emplean a 160.000 personas. En 2013, los servicios financieros británicos combinados con las compañías de seguros tuvieron un superávit de 19.000 millones de libras por su pertenencia a la UE.

Con todo, May quiere garantizar confianza y en el discurso de este martes mantendrá un tono de lo más conciliador. El mismo que han tomado en los últimos días el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, y Michael Barnier, el francés elegido por parte de la Comisión Europea para las negociaciones del Brexit.

Según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística, la migración neta (la diferencia entre los que vinieron y se fueron) se situó en el mes de junio en un máximo histórico de 335.000. Del número total de inmigrantes, 189.000 fueron comunitarios y 196.000 de fuera de la UE. Precisamente con el objetivo de reducir la inmigración, a partir del próximo mes de abril, las empresas ya tendrán que pagar 1.000 libras (1.152 euros) por cada empleado extra comunitario contratado.

Aunque de acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social (NIESR, en sus siglas en inglés), la caída de la población foránea mermará el tamaño de la economía británica y hará más pobres a sus ciudadanos. El NIESR estima que una disminución de dos tercios de la inmigración significaría una economía un 9% menor en 2065. No en vano, según el propio Gobierno, la contribución tributaria de los ciudadanos del Área Económica Europea que más recientemente han cruzado el Canal fue de 3.000 millones de libras en materia de impuestos, frente a los 500 millones de libras que recibieron en prestaciones.

En cualquier caso, si finalmente se opta por salir del mercado común, quién saldría más perjudicado con esta ruptura: ¿Londres o Bruselas? Actualmente, las exportaciones al territorio comunitario representan el 44 % del total británico (223.000 millones de libras), mientras que las importaciones desde Europa alcanzan el 53 % (291.000 millones de libras). Los acuerdos comerciales comunitarios aportan más de 400 mil millones de libras a la economía británica. Para la UE, sin embargo, Reino Unido solo representa un 8% de sus exportaciones, por lo que el efecto de un descenso de ventas sería más limitado.

Según un el reputado think tank Open Europe, en términos comerciales, aunque ambas partes potencialmente podrían resultar afectadas, “Reino Unido tiene proporcionalmente una mayor exposición”. “La UE representa el 48,5% del comercio total británico (importaciones y exportaciones de bienes y servicios) mientras que el Reino Unido representa una proporción mucho menor de comercio de la UE. Con todo, Reino Unido es un socio comercial muy importante para un gran número de países, en particular Alemania, los Países Bajos e Irlanda”, matiza.

En caso de que finalmente se apueste por un “Brexit duro”, los modelos que Londres puede tomar como referencia serían el noruego, suizo o canadiense. Según Vincenzo Scarpetta, de Open Europe, se antoja difícil que el primero y segundo puedan interesar a los euroescépticos, ya que estos países aceptan la libre circulación de personas. “Por su parte, el canadiense podría servir solo como punto de partida, porque no acepta la libre circulación de personas y no contribuye al presupuesto europeo, pero no resulta un buen acuerdo para liberalización de los servicios financieros, que es uno de los puntos más importantes para la City”, señala a este diario. Recientemente, el ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, uno de los tres “brexiteers”, sugirió que Reino Unido podría continuar caminando como miembro de la Unión Aduanera de la UE como Turquía.

Otra opción sería reforzar más que nunca la alianza trasatlántica con Estados Unidos ahora que Donald Trump está dispuesto a “lograr rápido” un acuerdo de libre comercio con el Reino Unido. El presidente electo asegura que “salir de la Unión Europea es lo mejor que han hecho los británicos”. Habrá que esperar en cualquier caso cómo se desarrollan las negociaciones con Bruselas. May insiste en que solicitará de manera formal el artículo 50 del Tratado de Lisboa a finales de marzo.

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