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La permanencia en el mercado único: nueva batalla legal para el Gobierno británico

Las cosas se complican cada vez más para May. Dos miembros del Partido Conservador comenzarán otra batalla legal para que el Reino Unido no abandone el mercado único

Foto: Manifestantes a favor y en contra del Brexit protestan ante el Tribunal Supremo, en Londres, el 7 de diciembre de 2016 (Reuters).
Manifestantes a favor y en contra del Brexit protestan ante el Tribunal Supremo, en Londres, el 7 de diciembre de 2016 (Reuters).

Londres no ha solicitado aún de manera formal el divorcio con Bruselas. Pero las cosas se complican cada vez más para la 'premier' Theresa May. Primero fueron unos ciudadanos anónimos los que llevaron a su Gobierno a los tribunales para que no pudiera activar el artículo 50 sin la aprobación del Parlamento. Y ahora son dos miembros del propio Partido Conservador (ninguno de ellos diputado) los que van a comenzar otra batalla legal para que el Reino Unido no abandone el mercado único.

Su argumento se basa en el artículo 127 del Espacio Económico Europeo (EEE). Tras recibir el apoyo de abogados y expertos, y haber informado oficialmente al Ejecutivo de sus intenciones, el lunes 19 de diciembre Peter Wilding y Adrian Yalland llevarán su caso hasta el Tribunal Superior. El primero votó por la permanencia en el histórico referéndum de junio. El segundo, por la salida. En cualquier caso, ambos coinciden en que Reino Unido pertenece “por derecho propio” al mercado único, por lo que legalmente no debe abandonarlo una vez deje el bloque comunitario.

En noviembre, los jueces del Tribunal Superior ya dieron la razón a los ciudadanos anónimos que exigían la autorización de Westminster antes de que el Gobierno pudiera mover ficha. La sentencia fue apelada por el Ejecutivo al Tribunal Supremo, que se pronunciará al respecto a principios de enero.

En caso de que los jueces dictaminen ahora que, tal y como defienden Wilding y Yalland, el Parlamento tiene también la última palabra sobre la permanencia en el mercado único, se tendría que celebrar un debate sobre una de las cuestiones que más división crea entre los propios ministros. Los titulares además tendrían un atractivo añadido, ya que Wilding es el hombre que inventó el término Brexit. “Lo escribí en un artículo en 2012 y cuando me llamaron este verano desde el diccionario Oxford English me quedó muy sorprendido, la verdad”, asegura a El Confidencial.

Wilding, responsable del reputado think tank British Influence, es consciente que le esperan tiempos difíciles. Las primeras personas que se atrevieron a retar al Gobierno están recibiendo ahora amenazas de muerte por radicales que les acusan de ir “en contra de la voluntad del pueblo”. Pero, pese a todo, no se amedranta. “Uno siempre tiene que luchar por sus ideas”, explica. “Como ellos, no intento bloquear el Brexit. Solo quiero que las cosas se hagan de manera correcta”, matiza.

Tanto el Gobierno británico como la Comisión Europea argumentan que, una vez Reino Unido abandone la UE, también dejará el mercado común, ya que el artículo 126 del EEE establece que el país en cuestión debe formar parte del bloque comunitario o de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC).

Sin embargo, según Wilding, “hay argumentos legales que parecen contradecir esta opinión”. Dos en concreto. El primero, el artículo 127 del EEE que exige al país en cuestión notificar la salida con al menos 12 meses de antelación. “Esto sugiere un proceso distinto al famoso artículo 50 del Tratado de Lisboa”, matiza. El segundo, la Ley del Espacio Económico Europeo de 1993, una normativa británica aprobada en su día en Westminster. “Si el Parlamento lo ha promulgado, es el Parlamento quien tiene que revocarlo. Si esta ley no se deroga, seguiremos formando parte del mercado único”, añade.

La primera ministra británica, Theresa May, durante un evento en Riffa Fort, en Baréin (Reuters).
La primera ministra británica, Theresa May, durante un evento en Riffa Fort, en Baréin (Reuters).

Bruselas ha repetido por activa y pasiva que, si Londres quiere continuar dentro del mercado común, no podría poner restricciones a los inmigrantes comunitarios. Al fin y al cabo, el acuerdo del EEE obliga a sus miembros a respetar la libre circulación de bienes, servicios y capitales y personas. Pero Wilding, que durante dos décadas ha trabajado como abogado en asuntos europeos, asegura que en virtud del artículo 112 del EEE, cualquier país miembro podría poner freno a la entrada de europeos si demuestra que su sistema de bienestar –básicamente, sanidad y ayudas públicas- se siente amenazado. En su día, éste fue el argumento con el que David Cameron intentó convencer a los británicos de que, dentro de la UE, Londres podría controlar sus fronteras. Pero no funcionó.

El experto legal George Yarrow, del Colegio Hertford, de la Universidad inglesa de Oxford, coincide en que “no hay una disposición en el acuerdo de la EEE sobre la caducidad de la participación del Reino Unido si se retira de la UE”. “El único mecanismo específico es el artículo 127, que necesitaría ser activado”, matiza. Por su parte, el abogado Jolyon Maugham también comparte esta idea: “Dado que el artículo 127 contiene un mecanismo expreso sobre la retirada, excluye implícitamente otros mecanismos, como (puede ser) el dejar de ser miembro de la UE”, asegura.

A día de hoy, las exportaciones al territorio comunitario representan el 44% del total británico (223.000 millones de libras), mientras que las importaciones desde Europa alcanzan el 53% (291.000 millones de libras)Actualmente, solo hay tres países que forman parte del mercado único y no son miembros de la UE: Noruega, Islandia y Liechtenstein, que representan el 1% de la población del EEE. Sin embargo, si Reino Unido abandona el barco este porcentaje sería de casi un 14%.

A día de hoy, las exportaciones al territorio comunitario representan el 44% del total británico -223.000 millones de libras-, mientras que las importaciones desde Europa alcanzan el 53% -291.000 millones de libras-. Los acuerdos comerciales comunitarios aportan más de 400.000 millones de libras a la economía británica. Para la UE, sin embargo, Reino Unido solo representa un 8% de sus exportaciones, por lo que el efecto de un descenso de ventas sería más limitado.

Si Londres tardara en firmar un tratado de libre comercio con la UE y las transacciones se guiaran en un primer momento por las normas de la Organización Mundial del Comercio, el PIB podría caer un 6% hasta 2018, según las estimaciones que en su día realizó el Ejecutivo de Cameron.

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