"Si lo puedes soñar, puedes conseguirlo"

Melania Trump recupera la voz

Ante la alarmante necesidad de atraerse el voto de las mujeres blancas urbanas, la esposa del candidato Donald Trump ha roto su silencio para dar un discurso a cinco días de las elecciones

Foto: Melania Trump, durante el acto electoral celebrado en Berwyn, Pensilvania, el 3 de noviembre de 2016. (Reuters)
Melania Trump, durante el acto electoral celebrado en Berwyn, Pensilvania, el 3 de noviembre de 2016. (Reuters)

En Berwyn, condado de Chester (Pensilvania), el único de los suburbios de Filadelfia que votó republicano en las pasadas elecciones, y tras semanas de silencio, Melania Trump retomó este jueves la voz en la campaña presidencial de su marido, el aspirante republicano Donald Trump. Ofreció un relato cargado de romanticismo republicano, algo que parece olvidado, en el que subrayó la vigencia del "sueño americano" para una inmigrante como ella.

"Crecí en una pequeña ciudad de Eslovenia, cerca de un río hermoso y un bosque. Eslovenia es un pequeño país que entonces estaba gobernado por el comunismo", comenzó la esposa del magnate republicano, quien le saca 24 años, y con quien tiene un hijo, Barron, de 10 años. "Desde luego, siempre supimos de este lugar increíble llamado EEUU era la palabra para la libertad y la oportunidad. EEUU significaba que si lo puedes soñar, puedes conseguirlo", agregó en su lectura del 'teleprompter', al que se ciñó con precisión.

Melania, exmodelo y portada de revistas como 'Vogue', 'Vanity Fair' o 'Sports Illustrated', es una presencia constante en la campaña electoral. Fotogénica y elegante, siempre al lado del magnate neoyorquino, es una primera dama de postal. Sin embargo, desde su tropezón en la Convención Republicana de Cleveland, en julio, cuando su esperado discurso se convirtió en una trampa, vivía sumida en el silencio. Pocos minutos después de ser pronunciado, se conoció que había tomado literalmente frases de uno previo de nada menos que Michelle Obama, la esposa de uno de los archienemigos de Trump, el presidente demócrata Barack Obama. Las redes sociales estallaron en mofas y burlas, y calificaron lo ocurrido directamente de "plagio".

La campaña del republicano entró en una de sus habituales espirales surrealistas: primero negó lo evidente, luego apuntó que Melania se había nutrido de sus "inspiraciones" y finalmente una empleada de la campaña que trabajó con la exmodelo eslovena admitió haber "incluido frases" de Michelle Obama. "Trabajé con Melania en su discurso, hablamos de mucha gente que la inspira. Una persona que siempre le ha gustado es Michelle Obama. En el teléfono, me leyó pasajes de ella como ejemplos. Los anoté y después incluí algunas frases en el borrador que terminó siendo definitivo", explicó un comunicado firmado por Meredith McIverm. A día de hoy, muchos dudan de que exista Meredith McIverm, y afirman que no es más que una identidad ficticia creada solo y exclusivamente para actuar como chivo expiatorio.

Melania, junto a Donald Trump y el hijo de ambos, Barron, en la Convención Nacional Republicana en Cleveland, el 21 de julio de 2016. (Reuters)
Melania, junto a Donald Trump y el hijo de ambos, Barron, en la Convención Nacional Republicana en Cleveland, el 21 de julio de 2016. (Reuters)

En busca del voto femenino

En cualquier caso, en los casi tres meses posteriores, Melania se limitó a sonreír, besar recatadamente a su marido al término de los mítines y debates presidenciales, y no pronunciar una palabra. Hasta octubre, cuando no tuvo más remedio que recuperarla brevemente ante la polémica generada por el vídeo en el que Donald Trump se jactaba de aprovecharse sexualmente de las mujeres participantes en sus concursos de belleza, con expresiones denigrantes que escandalizaron a todo el país. En un escueto comunicado de apenas un párrafo, Melania criticaba esos comentarios, afirmaba que no representaban al hombre con el que se había casado y aseguraba que había aceptado sus disculpas. Todo en seis frases. Un asombroso ejercicio de malabarismo retórico.

Pasaron las semanas, y la exmodelo eslovena parecía disfrutar del retorno a su muda condición, pero las encuestas no dejaban de hacer sonar las alarmas sobre la debilidad de Trump entre las mujeres blancas de los suburbios estadounidenses, un grupo demográfico fundamental y del que los republicanos contaban habitualmente con un notable respaldo. Algo particularmente preocupante en Pensilvania, estado clave en estas elecciones y tradicionalmente demócrata.

Según los sondeos, Trump se ha asegurado el voto rural. Un viaje en coche por las hermosas colinas del estado revela casi exclusivamente carteles del republicano, y su rival demócrata, Hillary Clinton, parece inexistente. Se le resiste, no obstante, el de las zonas suburbanas, mucho más pobladas, que rodean a Filadelfia.  Ahí es donde se encuentra Berwyn, y ahí es donde probablemente se juegue el vencedor de las elecciones presidenciales.

Por ello, Melania, sola en el escenario, retomó en este acomodado suburbio la voz a cinco días de la votación y recordó de nuevo la vigencia del "sueño americano". "Vivir y trabajar en EEUU ha sido una verdadera bendición. Pero quería algo más. Quería convertirme en estadounidense," dijo con su marcado acento eslavo, "tras un proceso de 10 años, que incluyó muchos visados y una tarjeta de residente, en 2006, estudié para los exámenes y me convertí en ciudadana estadounidense". "Este es el mayor privilegio del mundo. Soy una inmigrante. Y déjenme decirles que nadie valora la libertad y la oportunidad de EEUU más que yo, tanto como una mujer independiente como alguien que emigró a EEUU", zanjó Melania, de 46 años, antes de regresar a su elegante mutismo.

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