PRECEDENTES QUE REFUERZAN ESTA TEORÍA

¿Puede el 'voto oculto' dar la victoria a Trump?

En este clima de ansiedad, se habla de un ejército de votantes fantasma. Personas que votarán a Trump pero que no lo han confesado en las encuestas. Varios precedentes refuerzan esta teoría

Foto: Simpatizantes del candidato republicano animan a Trump durante un mitin en Jacksonville, Florida. (Reuters)
Simpatizantes del candidato republicano animan a Trump durante un mitin en Jacksonville, Florida. (Reuters)

Estados Unidos mira las encuestas como si fuesen una radiografía de sus pulmones, en busca de manchas sospechosas. Las hay para todos los gustos. Cuando a uno no le gusta lo que ve, puede “buscar una segunda opinión”, o tacharlas de invenciones mediáticas para beneficiar al contrario, como ha hecho Donald Trump.

Los estadounidenses están agotados. Quieren que pasen ya la cobertura febril, los anuncios, los escándalos. Un año y medio de campaña lo envuelve todo como una neblina fétida. En este clima de ansiedad, se rumorea que existe un ejército de votantes fantasma. Personas que votarán a Donald Trump pero que no lo han confesado en las encuestas, quizá por vergüenza. Varios precedentes refuerzan esta teoría.

En Estados Unidos se habla del 'efecto Bradley': corría 1982 y California elegía gobernador. El alcalde de Los Ángeles, Tom Bradley, iba en cabeza según las encuestas. Pero Bradley perdió. Por sorpresa. Y nació la teoría: que muchos votantes, al responder en sondeos por teléfono, habían hablado bien de Bradley o dejado su elección en el aire por miedo a ser percibidos como racistas. Bradley era negro.

Otra figura popular es la del 'shy tory' o conservador tímido. Esa 'mayoría silenciosa' que se mantiene a un lado cuando la opinión pública parece hervir de colores progresistas en la calle, la cultura y los medios de masas. Pero es el conservador tímido, que prefiere no responder a encuestas, quien inclina la balanza en el momento de la verdad.

Dos acontecimientos han desempolvado esta perspectiva: el referéndum en Colombia sobre el acuerdo de paz con las FARC y, sobre todo, el referéndum del Brexit. Reino Unido se fue a dormir con cuatro de seis encuestas a favor, por poco margen, del 'remain'. Se equivocaron. Y ese miedo pesa ahora entre los demócratas de EEUU.

“No estoy seguro de cómo de grande es este factor, pero sin duda se está dando un ‘efecto Bradley”, dijo a 'Politico' un estratega del Partido Republicano en Virginia. “Personalmente conozco a muchos republicanos que no admitirán que votarán a Trump. A mí mismo no me gusta reconocerlo”. Según este portal, siete de cada 10 trabajadores del partido dicen que a Trump le beneficiará el voto secreto.

El candidato republicano, Donald Trump, durante un mitin en Eau Claire, Wisconsin. (Reuters)
El candidato republicano, Donald Trump, durante un mitin en Eau Claire, Wisconsin. (Reuters)

Una manera imprecisa de captar este voto oculto son los sondeos por internet. Dado que la mayoría no gozan de un filtro profesional, no cuentan como prueba. Pero suelen seguir un patrón: Trump gana las encuestas 'online' y pierde las telefónicas. Hillary Clinton, lo contrario. En internet, el votante elige anónimamente, sin hablar con nadie.

Una encuesta de la agencia Morning Consult hizo una comparativa de cómo se opina por teléfono y cómo por internet. Su estudio refleja que los votantes con mayor estatus social (los acomodados y los de mayor educación universitaria) son más tímidos a la hora de reconocer ante otro ser humano que votarán por Trump. Quienes lo admiten por teléfono son un 7% menos de quienes lo admiten por internet. Con Hillary, lo contrario. Es el patrón del 'trumpista tímido' y ya se dio en las elecciones primarias.

La jefa de campaña de Trump, Kellyanne Conway, dijo exactamente eso para justificar su desventaja en los sondeos: “Se ha convertido en socialmente deseable, si eres alguien con educación universitaria en EEUU, decir que se está en contra de Donald Trump”.

Argemino Barro. Nueva YorkArgemino Barro. Nueva York

Según esta teoría, algunos conservadores ricos y educados se pondrían públicamente del lado de todas las cabeceras conservadoras, que han rechazado a Trump; de 370 economistas y premios Nobel de todos los colores, del sector de la defensa y política exterior, de las finanzas, Wall Street… Pero el 8 de noviembre votarían al magnate.

Un estudio desmintió la teoría del 'trumpista tímido' al preguntar por el apoyo a Trump de forma directa e indirecta. La diferencia entre el respaldo directo e indirecto es de un punto, poco significativa. Morning Consult repitió su informe la semana pasada, con encuestas 'online' y por teléfono. El patrón se repitió, pero, sumando votantes de todas las clases sociales, la diferencia de los tímidos también fue de apenas un punto. Insuficiente para superar la ventaja, según varias encuestas, que lleva Clinton.

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