"nunca se ha visto nada parecido"

Donald Trump, nominado candidato oficial a la presidencia por el Partido Republicano

La Convención Nacional Republicana que se celebra en Cleveland consagra al magnate como la apuesta de la formación hacia la Casa Blanca, a pesar de la resistencia de algunas faccioens

Foto: Donald Trump habla vía satélite desde la Torre Trump en Nueva York durante la Convención Republicana (Reuters)
Donald Trump habla vía satélite desde la Torre Trump en Nueva York durante la Convención Republicana (Reuters)

Aquel hombre del casco dorado que relucía bajo los focos un día no muy lejano en Washington, cuando el presidente Barack Obama se mofaba de él durante la Cena de Corresponsales, y despertaba las carcajadas de los presentes, ya es el candidato republicano a la presidencia de EEUU. Lo hizo oficial su hijo Donald Jr al leer los delegados de Nueva York, que sumaron 1.237, y la ovación del auditorio Quicken Loans de Cleveland fue rematada por el clásico de Frank Sinatra, “New York, New York”.

La nominación de Donald Trump es histórica por la naturaleza del candidato; por su falta de experiencia en el servicio público, su personalidad de millonario excéntrico y playboy de los ochenta reconvertido en estrella televisiva, y su lenguaje explosivo, directo como una serie de puñetazos rápidos a la barbilla, inteligible hasta para un niño de siete años y cargado con un mensaje que ha sido calificado de divisivo y xenófobo.

Es histórica porque ha descolocado como un huracán al orgulloso Viejo Gran Partido, presionado desde 2008 por su corriente más extremista. Los republicanos empezaron la campaña electoral con 17 precandidatos y las vacas sagradas del partido se han acabado tragando la amarga píldora de coronar a un outsider, alguien de fuera de sus filas que incluso tuvo simpatías demócratas en el pasado. Han sido superados por los más de 13 millones de votantes republicanos de las primarias, el mayor número hasta la fecha.

Donald Trump Jr. habla durante la convención. (Reuters)
Donald Trump Jr. habla durante la convención. (Reuters)

Poco antes de la nominación, el delegado de Alabama Dennis Beavers explicaba a El Confidencial el tirón del candidato y la creciente polarización nacional. “Lo que está pasando en América es un cambio en los partidos. Ya no se trata de republicanos y demócratas, no se trata de conservadores y progresistas, o blancos y negros; es capitalismo contra socialismo”, declaró. “Yo estaba en Alabama cuando el señor Trump reunió a 30.000 personas. Es un corrimiento de tierras. Nunca se ha visto nada parecido. Quienes se quejan nunca han tenido las masas de Trump”.

Donald Trump, nominado candidato oficial a la presidencia por el Partido Republicano

​Respetando al electorado

La división del partido fue patente hasta este lunes. Los organizadores de la convención habían logrado aplacar la rebelión de una minoría empeñada hasta el último momento en cambiar las reglas para evitar la nominación de Trump; en hacer que los delegados se liberasen de su ligadura con los votantes de las primarias y pudiesen votar según su conciencia. La gente de Trump, pinganillo en la oreja, peinó la sala convenciendo a los más inseguros de que no presionasen a favor de cambiar las reglas. Lo consiguieron, y las delegaciones de Colorado y Iowa abandonaron la sala entre clamores.

El evento ha estado marcado por la ausencia de referencias republicanas como el senador John McCain, que prefirió visitar el Gran Cañón; los expresidentes Bush padre e hijo, o el excandidato Mitt Romney, uno de los críticos de Trump más activos. El gobernador de Ohio y antiguo precandidato, John Kasich, tampoco ha manifestado su apoyo al magnate, lo que le ha valido duras críticas de la campaña.

Los hijos de Trump, en primera fila. (Efe)
Los hijos de Trump, en primera fila. (Efe)

El líder oficioso del Partido, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dio algunos bandazos, criticando públicamente a Trump por su promesa de prohibir la entrada a los musulmanes en Estados Unidos, pero ha terminado apoyándole para respetar la voluntad del electorado y evitar a una presidencia Clinton.

Durante la ceremonia, espectacular, colorida y a voz en cuello, los estados se presentaron por orden alfabético, presumiendo de paisajes, pesca, industria o cualquier cosa que los destaque de los demás, y pasaron a referir los delegados asignados por los votantes de las primarias. El punto de no retorno para Donald Trump llegó con su propio estado, Nueva York. Las filas apretadas de los delegados estallaron en vítores.

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