el 61% de los laboristas apoya la permanencia

La City de Londres, en vilo: el Brexit se abre paso en las encuestas

Casi todos los sondeos otorgan ventaja a la salida de la Unión Europea, de hasta 10 puntos en algunos casos. Los laboristas buscan movilizarse, pero no quieren darle oxígeno a Cameron

Foto: Una partidaria del Brexit levanta una bandera británica durante un acto pro-salida de la UE en Londres, el 4 de junio de 2016. (Reuters)
Una partidaria del Brexit levanta una bandera británica durante un acto pro-salida de la UE en Londres, el 4 de junio de 2016. (Reuters)

El temido Brexit se contempla como una posibilidad cada vez más real. A poco más de una semana de que tenga lugar el histórico referéndum, todos los sondeos dan ventaja a los euroescépticos. El más alarmante, sin duda, el publicado por el diario 'The Independent', que otorga un 55% de apoyo a los que quieren salir del bloque frente a un 45% que defiende la permanencia: 10 puntos de diferencia. Otros son mas conservadores, como el del 'Sunday Times' (43-42%) o el del 'Financial Times' (46-44%), pero todos coinciden en dar ventaja al Brexit.

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Los titulares hablan de “escenas de pánico en Downing Street”. Pero el 'premier', David Cameron, ha decidido dar un paso atrás, manteniendo durante la jornada de hoy un perfil bajo en la campaña, con la esperanza de que los focos dejen de retransmitir la telenovela que se vive estos días en el Partido Conservador y se centren en los votantes laboristas, al fin y al cabo, los que pueden salvar la unión.

En este sentido, la recta final comienza a recordar cada vez más a la estrategia que se empleó en el plesbiscito de 2014 por la independencia escocesa. Es más, van apareciendo los mismos personajes en un calendario casi idéntico.

¿Alguien se acuerda de Gordon Brown? Hagan memoria. El hombre gris a la sombra de Tony Blair que siempre quiso ser primer ministro, el mismo que cuando lo consiguió salió por la puerta de atrás del número 10, el político que nunca supo reír ante las cámaras… 'A priori', no parecía un perfil especialmente atractivo. Pero en la antesala del referéndum escocés, cuando las encuestas comenzaban a dar ventaja a aquellos que abogaban por romper el cordón umbilical con Londres, el 'expremier' se convirtió en la última esperanza para evitar la secesión. Prometió que, si finalmente ganaba la unión, Edimburgo tendría un mes más tarde los papeles sobre los nuevos poderes transferidos desde Westminster, y aquello dio un vuelco a los sondeos.

Ahora la advertencia es la siguiente: si los simpatizantes laboristas no comienzan a movilizarse, Reino Unido está abocado a salir del club de los Veintiocho. En un discurso previsto para esta tarde en la universidad de Montfort, Leicester, recalcará: “Desde hoy hasta el 23 de junio, no vamos a descansar y no voy a dejar de explicar por qué nueve millones de votantes del trabajo tienen más que ganar dentro que fuera de la UE”.

Gordon Brown da un discurso a favor de la permanencia en mayo de 2016. (EFE)
Gordon Brown da un discurso a favor de la permanencia en mayo de 2016. (EFE)

¿Qué piensa el Partido Laborista?

El objetivo es convencer a los simpatizantes de que la consulta no puede traducirse en un voto de castigo para el Gobierno. Es cierto que la guerra civil entre los 'tories' y las especulaciones ante cuál podría ser el próximo líder del partido (si el euroesceptico Boris Johnson o el eurófilo George Osborne) monopolizan el debate, pero Brown intentará explicar a los suyos que las consecuencias de la salida del bloque van “más allá”.

Según las encuestas, los votantes laboristas son hoy el grupo político más proeuropeo: el 61% apoya la permanencia, frente a un 39% de los conservadores. Pero, al mismo tiempo, casi la mitad no sabe a día de hoy cuál es la posición oficial de su formación. Informes internos de los directores regionales laboristas aseguran que las previsiones ante el referéndum son “malas, muy malas”.

Bien es cierto que, por parte de la dirección general del partido, había un miedo inicial de compartir escenario con Cameron para defender la permanencia. En el referéndum escocés, la campaña conjunta por la unión con el primer ministro acabó pasándoles factura y en las generales del año siguiente, en Escocia, perdieron 40 diputados para quedarse solo con uno.

Por otra parte, está la cuestión migratoria. Es el asunto protagonista de la campaña y el punto fuerte de los euroescépticos, que cogen impulso cada vez que se hacen públicos los datos oficiales: la migración neta en 2015 (diferencia entre los que vienen y los que se van) alcanzó la cifra récord de 333.000, cuando la promesa del Ejecutivo era reducirla por debajo de los 100.000.

Ideológicamente, los laboristas no pueden defender el restringir la entrada de inmigrantes. Pero al mismo tiempo, entre la clase trabajadora, el apoyo a la UE es de un 36%, frente a un 52% entre las clases medias, precisamente porque muchos culpan a los inmigrantes de la falta de trabajo para los británicos. La tasa de desempleo, no obstante, es de un 5,1%.

El número dos del Partido Laborista, Tom Watson, y su responsable de Interior, Yvette Cooper, en un acto pro-permanencia en la UE. (EFE)
El número dos del Partido Laborista, Tom Watson, y su responsable de Interior, Yvette Cooper, en un acto pro-permanencia en la UE. (EFE)

El desinterés de Corbyn

Pero, sin lugar a dudas, la razón de peso por la que el Partido Laborista no ha conseguido movilizar a los suyos ha sido por la pasividad de su líder, Jeremy Corbyn, tradicionalmente muy crítico con Bruselas, hasta el punto de que en el plebiscito de 1975 votó en contra de la adhesión del país a la entonces CEE.

El bautizado como Pablo Iglesias británico llevaba días desaparecido. Es más, la prensa incluso habló de unas posibles vacaciones. Su mutismo era ya tan llamativo que a las críticas de los diputados de sus propias filas se unieron las de los sindicatos. Así que, acorralado contra las cuerdas, no le ha quedado más remedio que salir de su autoimpuesto ostracismo.

Sin embargo, su última intervención este fin de semana -“mi pasión por permanecer en la UE es de un 7 o un 7,5”- no ha ayudado excesivamente a mejorar las cosas. Si finalmente gana el Brexit, las bases verán la excusa perfecta para deshacerse de él y encontrar una figura “más elegible” -según se comenta dentro del partido- de cara a las generales de 2020.

Aunque, ahora, la prioridad es evitar a toda cosa la salida del club. Mientras que Hilary Benn, responsable de Exteriores en la oposición, ha dicho que los que “desean permanecer en el bloque se enfrentan a la lucha de su vida”, Tom Watson, segundo de la formación, ha rogado a los votantes laboristas que no utilicen el plebiscito como un voto de protesta contra Cameron. “No utilice este voto para castigar al Gobierno porque las consecuencias son ahora determinantes”, matizó.  

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