LAS MUJERES SE DECANTAN POR BERNIE SANDERS

"Hay un lugar para ti en el infierno si eres mujer y no votas por Clinton"

La frase es de Madeleine Albright, ícono feminista y la primera mujer secretaria de Estado. El apoyo de las mujeres a la candidatura de Clinton es inesperadamente bajo. Las jóvenes prefieren a Sanders

Foto: La candidata demócrata Hillary Clinton es un acto de campaña en Burlington, Iowa, el 20 de enero de 2016 (Reuters).
La candidata demócrata Hillary Clinton es un acto de campaña en Burlington, Iowa, el 20 de enero de 2016 (Reuters).

Puede que la maquinaria del partido apoye a Hillary Clinton en su segunda candidatura a la presidencia, pero las votantes demócratas de New Hampshire no lo tienen tan claro. Su dilema es terrible: ¿están obligadas a votar a la persona con más probabilidades de convertirse en la primera mujer que preside EEUU? Mientras su principal oponente, el senador Bernie Sanders, se ha hecho con el respaldo de las mujeres jóvenes, la candidatura de Clinton se ha convertido en un choque generacional, una colisión que se hizo evidente este pasado fin de semana cuando dos íconos feministas, Madeleine Albright y Gloria Steinem, pidieron en público a las acólitas de Sanders que 'maduren' y cierren filas con el partido.

Durante la presentación de Clinton en un acto de campaña celebrado en New Hampshire, Albright, la primera mujer que ocupó el cargo de secretaria de Estado, se refirió a la trascendencia del momento, ahora que es posible que una mujer ocupe el sillón del Despacho Oval. En un claro desprecio hacia la "revolución" de la que Sanders habla a menudo, Albright dijo que la verdadera revolución sería tener a una estadounidense al frente de la Casa Blanca. Y, lo que es más importante, regañó a cualquier mujer que no piense como ella.

"Podemos contar nuestra historia sobre cómo hemos subido peldaño a peldaño, y muchas mujeres jóvenes pensarán que el trabajo ya está hecho", dijo Albright sobre la lucha por la igualdad de género. "No está hecho, y hay un lugar reservado en el infierno para aquellas mujeres que no se apoyan entre ellas". Es decir, el "infierno" aguarda a las votantes que apoyen a Sanders. En ese momento, Clinton sonrió, aplaudió sin mucho entusiasmo y 'dedicó' un largo sorbo a su bebida.

Semejantes declaraciones de deben a las dificultades de Clinton para atraer al voto femenino de New Hampshire, donde este martes se celebran unas primarias trascendentales. Durante una entrevista en la NBC, Albright declaró que las mujeres pueden ser excesivamente críticas entre ellas y que las votantes probablemente hayan olvidado cuánto le costó a Clinton llegar tan alto.

Se esperaba que las mujeres ayudasen a Hillary Clinton en la batalla por la nominación demócrata, pero mientras ésta lucha por superar el escollo en que se ha convertido Sanders -los sondeos le conceden la victoria en New Hampshire- el apoyo de las estadounidenses a su candidatura es sorprendentemente bajo. Las mujeres jóvenes, sobre todo, se decantan por Sanders, una dinámica que ha decepcionado a las feministas que esperaban que la victoria de Clinton fuese un broche de oro a su larga lucha por la igualdad.

Pero Clinton sufre para abrirse un hueco en "territorio Sanders". Al igual que el candidato republicano Jeb Bush, ya ha pasado a la ofensiva para neutralizar los efectos de una probable derrota. El objetivo es encarar en mejores condiciones las citas en Carolina del Sur y Nevada, sus pruebas de fuego para finales de este mes. A diferencia del resto del país, donde para los votantes progresistas el mejor "antídoto" contra Ted Cruz, Donald Trump y Marco Rubio es la exsecretaria de Estado, en Nuevo Hampshire la primera opción es Sanders, y sus vecinos lo lucen y pregonan a los cuatro vientos. Pancartas, camisetas, chapas y pegatinas de "Bernie" inundan el Estado y le ganan la partida a las de Clinton, a quien las encuestas sitúan más de diez puntos por debajo del senador socialista.

Clinton saluda a los clientes de un restaurante en Manchester, New Hampshire, el 8 de febrero de 2016 (Reuters).
Clinton saluda a los clientes de un restaurante en Manchester, New Hampshire, el 8 de febrero de 2016 (Reuters).

Mujeres contra Clinton... si gana

Por si fuera poco, Kathleen Willey, una de las mujeres que acusó al expresidente estadounidense Bill Clinton de agresión sexual, ha acordado trabajar para el grupo político anti-Clinton formado por Roger Stone, un antiguo asesor de Trump. Willey, una exvoluntaria de la Casa Blanca que denunció que Bill Clinton la había toqueteado en el vestíbulo del Despacho Oval en 1993, ha informado de que comenzará a trabajar como portavoz nacional del grupo creado por Stone, un estratega republicano que ha explicado que el grupo comenzará a funcionar si Hillary Clinton gana las elecciones.

"Esto me da otra oportunidad para dar de nuevo este mensaje, a los votantes que todavía no habían nacido o que incluso no recuerdan que pasó ni a la mujer que lo sufrió", ha dicho Willey a la agencia 'Reuters'. Según ha contado Willey, ofrecerá entrevistas y discursos y aparecerá en actos políticos para asegurarse de que las acusaciones forman parte de los discursos políticos durante la campaña electoral.

El comité de acción política de Stone fue creado en 2015 bajo el nombre Mujeres contra Hillary, en enero fue renombrado como el Proyecto de Responsabilidad de la Violación para la Educación. No está claro si el grupo de Stone repercutirá sobre sus votantes. Según una encuesta realizada en enero por Ipsos y Reuters, la mayoría, el 68 por ciento de los demócratas y el 50 por ciento de los republicanos, no cree que la conducta sexual del pasado de Clinton pueda "marcar alguna diferencia" durante la carrera actual.

Trump espera ganar; los demás, sobrevivir

En el bando republicano, el magnate Donald Trump apunta a obtener una clara victoria en New Hampshire, una cita que supondrá un punto de inflexión para algunas de las campañas, mientras el resto de candidatos, Jeb Bush inlcuido, declaran que seguirán luchando por su nominación sea cual sea el resultado de este martes. Marco Rubio intenta sopreponerse a su penosa actuación en el debate del sábado -el impulso que ganó en Iowa le convirtió en blanco de todos los ataques-, en el que Cruz mantuvo un perfil bajo y evitó el enfrentamiento con Trump. El neurocirujano Ben Carson, por su parte, pasó prácticamente desapercibido, al igual que ha ocurrido en el resto de debates.

 

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