LOS EXTREMISTAS MARROQUÍES SE ASIENTAN EN SIRIA

Yihadistas que sueñan con chalé y piscina en Castillejos

De este pueblo, frontera con Ceuta, han salido en dos años 400 de los 1.122 yihadistas marroquíes que combaten en Siria e Irak. Familiares y amigos desgranan las fórmulas de captación y las motivaciones que impulsaron estos viajes

Foto: El yihadista apodado 'Kokito Castillejos' (c) en una imagen con otros combatientes en Siria.
El yihadista apodado 'Kokito Castillejos' (c) en una imagen con otros combatientes en Siria.

Su padre intentó que saliera de la droga inculcándole la religión, pero él acabó en las filas del yihadismo para luchar en Siria. Mohamed tiene 25 años, procede de un barrio pobre de Tetuán y, desde hace doce meses, vive en Siria. Una explosión le provocó una lesión en el pie y ahora ya no combate. Su día a día transcurre cuidando y alimentando a los cuatro niños que dejaron sus amigos del barrio, los mismos con los que él viajó a hacer la yihad y que perdieron la vida en la misma explosión.

Mohamed es oriundo de Jbel Darsa, una ladera a las afueras de Tetuán que se conformó en un barrio de manera espontánea, gracias a la población proveniente de las montañas rifeñas, en riesgo de exclusión social debido a la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, el absentismo escolar, la drogadicción y la delincuencia.

A punto de terminar el Bachillerato lo dejó todo. Lo cuenta en el café Beyrut de Tetuán su tío paterno, Hassan, sin levantar los ojos, con la cabeza inclinada hacía la mesa y una mirada perdida y triste. "Quiere volver de Siria desde que vio cómo degollaban a tantas personas y por las consecuencias de la guerra, pero tiene miedo a ser encarcelado", explica a El Confidencial Hassan, que interrumpe la charla para salir a comprar media botella de vino porque dice que le duele contar esta historia. A su regreso explica que "Mohamed se fue hace un año, el día de la boda de su hermano. No quería estudiar y consumía hachís y cocaína, así que el padre pensó que la religión podría ser un buen camino para enderezar la vida de su hijo".

Una estudiante de derecho y dos jugadores del equipo Moghreb Tetouani son los últimos vecinos de Fnideq -antiguo Castillejos- que se han incorporado la semana pasada al Daesh –el autodenominado Estado Islámico, EI-. De este pueblo marroquí, frontera con Ceuta, han salido en solo dos años 400 jóvenes de los 1.122 yihadistas que, según tiene constancia Marruecos, están actualmente en Siria e Irak. A estos hay que añadir otros 2.000 europeos de origen marroquí que también están combatiendo. El crecimiento de adeptos al EI es espectacular, si tenemos en cuenta que en 2013 se registraban 200 yihadistas.

Combatientes del EI en la ciudad de Mosul, Irak.
Combatientes del EI en la ciudad de Mosul, Irak.

El alcalde de Tánger, Fouad El Omari, en conversación con El Confidencial, defiende que la captación de jóvenes en el norte de Marruecos no solo se nutre de ideas salafistas, también está el factor pobreza, ya que esta zona del país es la más olvidada por el anterior rey, Hassan II. "No hay escuelas, hay mucho contrabando y tráfico ilegal; además de la difusión de ideas extremistas que recalan en las familias pobres. Ahora estamos pagando el precio", se queja el alcalde.

Medios de comunicación e investigadores hablan del triángulo negro formado por las poblaciones de Tánger, Tetuán y Fnideq, comprendidas en un radio de 100 kilómetros, y punto de reunión y partida de los combatientes para Siria e Irak. Ya se cuentan en 800 las personas salidas de esta zona. "Este triángulo de captación no solo sirve para que los nacionales se unan al yihadismo, sino que es el punto de recepción de extranjeros que buscan el mismo objetivo. En este grupo entran los españoles que han sido detenidos durante sus maniobras de aproximación al entorno yihadista", reza en el informe 'Lucha contra el Estado Islámico. Marruecos un caso particular' del think-tank Asesoría de Inteligencia y Consultora de Seguridad (AICS).

“En busca de un mejor modo de vida”

El director del Observatorio del Norte por los Derechos Humanos, Mohamed Ben Aissa, que lleva a cabo una investigación de campo sobre los ciudadanos del norte de Marruecos que se enrolan en el EI en Siria e Irak, distingue entre dos generaciones. "Los que se fueron a hacer la yihad en 2012 tenían ideas salafistas, eran captados en las mezquitas y seguían un mensaje yihadista", explica. Sin embargo, los jóvenes que se han ido en 2014, "lo hacen en busca de un mejor modo de vida, son chicos de barrios pobres que viven de la droga". El 80% solo tiene estudios primarios.

Móvil en mano con la imagen de un amigo paseando por Siria en un automóvil con tapicería en piel y carey, Mohamed Youness cuenta que "los jóvenes son captados por otros amigos del pueblo que ya se han ido y cuelgan en Facebook imágenes presumiendo de chalés, coches, piscinas y otros bienes de lujo". Youness es amigo de Mohamed Hamdouch, conocido como Kokito o también Kokito Castillejos. Con 28 años es el brazo derecho del líder Abu Bakr Al Bagdadi y quien se encargaría de imponer el EI en Marruecos si el grupo llegara a instalarse en el país magrebí. A pesar de figurar en la agenda de varios servicios occidentales, ha publicado en Facebook fotografías suyas sosteniendo cinco cabezas decapitadas. Youness asegura a El Confidencial que sigue teniendo noticias de Kokito, que presume desde Siria de que "los marroquíes son muy valorados en el EI y que un cuarto de los hombres bomba en Siria proceden de Marruecos".

Según el diario árabe Akhbar Al Yaoum, "la organización EI confió puestos de responsabilidad a cuatro yihadistas marroquíes. Ellos manejan la justicia, las finanzas, los asuntos de interior y la información". Y así lo confirmó en el Parlamento el ministro de Interior, Mohamed Assad, al asegurar que "los combatientes marroquíes en el EI no se contentan con sólo un papel secundario, algunos de ellos ocupan ahora puestos de responsabilidad".

Viaje de ida y vuelta

Youssef llegó a Siria, luchó durante tres meses y terminó siendo rescatado por su hermano en un hospital. Es uno de los retornados a Marruecos y de los pocos que no ha sido arrestado al pisar el aeropuerto de Casablanca, punto de partida y de regreso de la mayoría de los combatientes, vía Turquía. Debido a sus heridas, tiene el cuerpo lleno de metralla. Está bajo arresto domiciliario y su padre no nos permite hablar con él porque "necesita descanso". Sin embargo, otro chico del barrio que trabaja en Ceuta, Chakib, nos explica en la calle que "Youssef era un chico alegre, normal, que jugaba al fútbol con todos, pero de repente comenzó a dejarse barba larga e ir a la mezquita a rezar".

La historia de Youssef es la de tantos otros jóvenes marroquíes que viajan a Siria y después deciden regresar, a pesar de la gran posibilidad de ser encarcelados. "La idea de poder asentarse permanentemente en un hipotético caso de victoria sobre las tropas de Al-Assad es algo que solo estaría contemplado por un 5% de aquellos que ahora luchan en el conflicto", según el informe de AICS. El Gobierno marroquí cree que esta vuelta puede conllevar un comportamiento agresivo, incluso que pueden atentar en su propio país. Por eso a su llegada a Casablanca son detenidos e interrogados.

Marruecos endurece las políticas de seguridad

Las últimas detenciones se produjeron el pasado 19 de febrero, cuando los servicios de seguridad arrestaron a tres extremistas en Casablanca y Uxda, originarios de la ciudad de Sidi Bennur, que según el Gobierno estaban a punto de unirse a la organización terrorista en Libia. Otros tres miembros de este grupo habían sido arrestados el 31 de diciembre.

Desde 2002 a septiembre de 2014, las autoridades marroquíes habían desmantelado 124 células yihadistas, según las cifras del ministerio de Interior. Además el Gobierno islamista de Abdelilah Benkirane modificó varios artículos del Código Penal vigente para endurecer las condenas en los delitos de captación y formación de terroristas.

Un peshmerga kurdo en la línea del frente con el Estado islámico en Gwar, Irak (Reuters).
Un peshmerga kurdo en la línea del frente con el Estado islámico en Gwar, Irak (Reuters).

Estas penas son criticadas por los organismos de derechos humanos por no cumplir los requisitos de equidad. Mohamed Neshnash, presidente de la Organización Marroquí de Derechos Humanos, apunta a El Confidencial que al terrorista no se le aplica un juicio equitativo. "Esta reforma que propone el ministerio de Justicia de Marruecos es un poco abusiva e injusta y da margen a los cuerpos de seguridad para detener a una persona por el hecho de intentar un acto que todavía no ha cometido. Queremos que a una persona que vuelve de Siria o tiene la intención de irse no se le considere de entrada ya culpable. Las leyes ahora son iguales para un terrorista que para quien hace apología del terrorismo. Y apología del terrorismo es un término muy difícil de esclarecer, ¿es una artículo de prensa?, ¿es un vídeo?, ¿es la declaración de un ciudadano?", reclama Neshnash.

A principios de noviembre, Marruecos hizo oficial su apoyo a la coalición de países que luchan contra el EI, aunque este quedaba reducido a labores de inteligencia y logística. Sin embargo, tras las amenazas directas de este grupo terrorista a Francia y Marruecos, el Gobierno por decisión real puso en marcha el plan Hadar -“precaución”, en español- para reforzar la seguridad del país y proteger a los ciudadanos de posibles atentados. Desde entonces, el despliegue de las fuerzas del ejército se puede constatar en las calles principales de las grandes ciudades.

Desde este fin de semana, además, se están fortaleciendo las medias de seguridad con una nueva estrategia antiterrorista, que entró en vigor hace tan solo cinco días, según publica el periódico marroquí Assabah. Varias fuentes han informado de intensas reuniones maratonianas y cursos de capacitación para despertar la conciencia entre los agentes de las fuerzas de seguridad, instándolos a incrementar la vigilancia en torno a los nuevos residentes, y así reunir toda la información sobre ellos. Las autoridades se justifican asegurando que hay que vigilar de cerca a todos los sospechosos porque los extremistas no se mueven en el país solo en grupos, sino que también lo hacen individuos aislados, a los que apodan "lobos solitarios", apoyados por agrupaciones de otros continentes y a través de las redes sociales.

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