el gobierno luso vive su etapa más complicada

La investigación periodística que ha desnudado a la casta política de Portugal

El Gobierno luso vive sus horas más complicadas. Dos semanarios han destapado una compleja maraña que atrapa incluso al primer ministro, Pedro Passos Coelho.

Foto: Un ciudadano portugués lee el semanario 'Sol' en Lisboa, en una imagen de archivo. (EFE)
Un ciudadano portugués lee el semanario 'Sol' en Lisboa, en una imagen de archivo. (EFE)

Fraude fiscal y falsificación de documentos, negocios fraudulentos y campañas de publicidad ilícitas; la distancia entre lobistas y políticos es cada vez más estrecha en Portugal. Por mucho que estos días simule tranquilidad, el Gobierno luso vive su etapa más complicada. Dos semanarios han destapado un laberinto de nombres, empresas y relaciones que se enreda desde la década de los 90, en una compleja maraña que atrapa incluso al primer ministro, Pedro Passos Coelho.

Caso Tecnoforma y Gaiagate. Como toda exclusiva periodística que se precie, las revistas Sábado y Visão no han tardado en poner nombre a sus respectivas revelaciones, a las que se han sumado sin excepción los mass media lusos. Dos bombas informativas que han puesto en jaque la estabilidad de la coalición al frente del Ejecutivo, formado por el conservador PSD y la derecha del CDS-PP. La polvareda amenaza con llevarse por delante algo más que cargos medios.

En Lisboa se ha instalado lo que algunos llaman 'olor a fin de ciclo' y lo que otros, los afectados, definen como un 'ajuste de cuentas'

El contexto tampoco ayuda y en el Palacio de São Bento, sede del Parlamento, se han encendido todas las alertas. La tormenta es considerable: primero fue el rescate del Banco Espíritu Santo (BES), negado hasta horas antes. Después vino la dimisión de Vítor Bento, presidente del Novo Banco, el sustituto del BES. Y, más tarde, la paralización de Justicia por una caída de su sistema informático, lo que llevó a la ministra del ramo, Paula Teixeira, a ofrecer disculpas. Suma y sigue, también tuvo que pedir perdón su homólogo de Ciencia, Tecnología y Enseñanza Superior de Portugal, Nuno Crato, por errores en la fórmula matemática que determinó la colocación de profesores con el inicio del curso.

El coste político de esta avalancha de despropósitos es todavía incalculable, pero en Lisboa se ha instalado lo que algunos llaman “olor a fin de ciclo” y otros, los afectados, “ajuste de cuentas”. Pero más allá del rédito electoral (los próximos comicios presidenciales lusos son dentro de un año y el clima preelecciones comienza a sentirse), lo que está en jaque es la imagen del propio primer ministro, que hasta ahora reposaba en la seriedad y la tranquilidad. La oposición ha visto la oportunidad y está hurgando en la herida.

Un manifestante porta una pancarta contra Passos Coelho y otros políticos durannte una protesta en Lisboa (Reuters).
Un manifestante porta una pancarta contra Passos Coelho y otros políticos durannte una protesta en Lisboa (Reuters).

El dinero sin declarar de Passos Coelho

Una denuncia anónima es la que ha despertado la primera investigación, de cuyo hilo ha tirado la revista Sábado. Coelho, líder del PSD, habría recibido 150.000 euros ‘extra’ entre 1997 y 1999, lo que violaría el estatuto del Parlamento pues el entonces diputado tenía régimen de exclusividad, según confirma un documento al que ha tenido acceso el periódico luso Público. Escrita a mano, la misiva no contiene prueba fehaciente alguna que confirme las sospechas, pero describe pormenorizadamente cómo el hoy primer ministro habría ingresado 5.000 euros ‘extra’ al mes, casi el doble de lo que cobraba como político.

Coelho podría ser acusado de fraude fiscal o de falsificación de documentos… peros dichos crímenes prescriben al cabo de diez años, por lo que los juristas coinciden en el “absurdo” de iniciar una investigación que sería cerrada acto seguido. Es más, si algún magistrado decidiera llevara adelante el caso, podría incurrir en una violación del secreto bancario que sólo Passos Coelho, como titular de sus informaciones bancarias, puede romper.

¿Recibió el primer ministro algún sueldo por su cargo de presidente del Centro Portugués para la Cooperación (CPPC), una oenegé ligada a la empresa Tecnoforma entre 1997 y 1999? Susceptible de un escueto ‘sí’ o ‘no’, Passos Coelho dijo al principio no acordarse, después regateó una y otra vez las preguntas de los periodistas y, finalmente, compadeció por ‘voluntad propia’ en el Parlamento. “Como diputado nunca recibí valor alguno de Tecnoforma. Sí puedo haber presentado gastos de representación, almuerzos, viajes que realicé seguramente a Bruselas, Cabo Verde e incluso dentro del territorio nacional”, aseguró. Falta saber a cuánto ascienden esas despensas.

Passos Coelho hace una declaración junto a miembros de su Gobierno en el Palacio de São Bento (Reuters).
Passos Coelho hace una declaración junto a miembros de su Gobierno en el Palacio de São Bento (Reuters).
Del Watergate al 'Gaiagate'

El escándalo Watergate se llevó por delante al presidente norteamericano, Richard Nixon, en la década de los 70. De aquellos barros, y de Vila Nova de Gaia, una ciudad al norte de Portugal, toma nombre la versión portuguesa: el Gaiagate, que, como buena exclusiva, empieza con una anécdota de lo más jugosa. El 20 de diciembre de 2012, Cristina Ferreira, directora general de la agencia de publicidad WeBrand, rechaza la oportunidad de llevar una campaña institucional del Ayuntamiento de Gaia. Alega exceso de trabajo y recomienda para la tarea a una persona de confianza: su hija, que con 19 años cursaba el segundo curso de Comunicación y vivía con ella. Aceptada la recomendación, el contrato se firmó a principios de 2013, a razón de 7.000 euros al mes, durante 90 días.

La investigación revela cantidades que no cuadran, transferencias bancarias, servicios cobrados por trabajos nunca realizados, facturas falsas, cenas desorbitadas e incluso una empresa ‘fantasma’ con sede en GaliciaEs uno de los procesos que la Policía Judicial investiga y que ha sido revelado por Visão. Detrás de este hilo se esconderían decenas de campañas del PSD, millones sustraídos al erario público en negocios polémicos cuando no ilícitos, protagonizados por lobbies locales y nacionales del partido socialdemócrata.

Se da la circunstancia de que Ferreira es amiga de la infancia del vicepresidente y portavoz de los socialdemócratas, Marco Antonio Costa. A partir de ahí, Visão hila muy fino para desgranar un ovillo repleto de nombres propios, cantidades que no cuadran, intereses encontrados, transferencias bancarias, financiaciones encubiertas, servicios cobrados por trabajos nunca realizados, facturas falsas y sobrefacturación, comisiones para intermediarios, fugas al fisco, cenas desorbitadas e incluso una empresa ‘fantasma’ con sede en Galicia, Goodimpression, que serviría de tapadera. Una de tantas.

Las citas con las urnas ponían en marcha la maquinaria de WeBrand, con un cliente que se repite a lo largo y ancho del país: el PSD, el principal partido del Gobierno, al que Visão acusa de padecer “amnesia colectiva”. Entre los supuestos beneficiarios de los servicios de la agencia de publicidad aparece una vez más el nombre de Pedro Passos Coelho, tanto en su candidatura interna de 2009 como en su carrera hacia el cargo de primer ministro que ocupa desde 2011.

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