Los kurdos avanzan hacia su independencia
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¿devolverán el 'hub' petrolífero de kirkuk?

Los kurdos avanzan hacia su independencia

Sumido en una exasperante inacción, Irak parece desgajarse conforme aumenta la brecha sectaria que ha terminado de abrirse tras la toma de Mosul

placeholder Foto: Personal de las fuerzas de seguridad kurdas detienen a un sospechoso de pertenecer al ISIS, en las afueras de Krkuk (Reuters).
Personal de las fuerzas de seguridad kurdas detienen a un sospechoso de pertenecer al ISIS, en las afueras de Krkuk (Reuters).

Sumido en una exasperante inacción, Irak parece desgajarse conforme aumenta la brecha sectaria que ha terminado de abrirse tras la toma de Mosul, la segunda ciudad iraquí, por milicianos del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés). Mientras los yihadistas mantienen su avance hacia Bagdad, las poblaciones que bordean la región autónoma kurda, al norte del país, han empezado a revolverse contra los efectivos kurdos que han logrado imponerse allí donde los soldados del Ejército iraquí huyeron.

Las informaciones sobre los primeros enfrentamientos entre la Peshmerga (la milicia equivalente al Ejército del Kurdistán iraquí) y efectivos del Ejército nacional hacen presagiar la posible apertura de un nuevo frente entre Bagdad y Erbil, al tiempo que se intensifica la retórica belicista en la cúpula del Gobierno Regional Kurdo. Unos 20 peshmerga pueden haber resultado heridos tras una escaramuza en Bashir, a unos 30 kilómetros de Kirkuk, en la que se ha visto envuelto un pequeño destacamento de las Fuerzas Armadas iraquíes, según testigos que aseguran haber presenciado parte de la refriega.

Unos 20 peshmerga pueden haber resultado heridos tras una escaramuza en Bashir, a unos 30 kilómetros de Kirkuk, en la que se ha visto envuelto un pequeño destacamento de las Fuerzas Armadas iraquíes, según testigos que aseguran haber presenciado parte de la refriega

“Los peshmerga avanzaban desde Taza, a las afueras de Kirkuk, recogiendo el material militar que habían dejado atrás los soldados iraquíes al huir”, explica el fotógrafo iraquí Younes Mohamed, “una pequeña parte de los soldados no han querido entregar las armas, lo que ha provocado el enfrentamiento”.

El episodio ha tenido lugar durante la contraofensiva liderada por las fuerzas kurdas contra milicianos del ISIS que avanzaban sobre Bashir, pueblo cercano a las instalaciones petrolíferas de Taza y en la carretera hacia Tikrit. Decenas de familias habían abandonado ya la zona a comienzo de la semana ante la denuncia de bombardeos por parte de las fuerzas gubernamentales.

Los combatientes kurdos lograron hacerse con el control de Kirkuk la pasada semana, después de que los efectivos militares iraquíes abandonaran sus posiciones ante la arremetida de los yihadistas en su camino desde Mosul hacia Bagdad. La ciudad, cuya gestión exige el Gobierno Regional Kurdo, es uno de los más importantes hub petrolíferos del país. Como en el caso de Mosul, pertenece al área en disputa entre Bagdad y Erbil sobre la que la Peshmerga se ha impuesto tras la retirada del Ejército regular.

“Ahora que el Ejército iraquí ha abandonado algunas áreas importantes, sería una amenaza para el Kurdistán si no son retomadas, especialmente en Kirkuk y (la provincia de) Nínive, que son parte del Kurdistán”, sentenciaba el viceprimer ministro iraquí, el kurdo Nuri Shaways, en una entrevista concedida a la agencia kurda Rudaw, “es el deber de los peshmerga protegerlas”.

Las aspiraciones soberanistas toman ventaja

La maniobra no solo ha sacado los colores al Gobierno del primer ministro Nuri al Maliki, cuya gestión a favor de la población chií ha sido en buena parte causa de la honda penetración de los radicales de ISIS, apoyados en las reclamaciones de la población suní contra las políticas sectarias de Maliki. También ha puesto de manifiesto la inoperancia de unas Fuerzas Armadas entrenadas por EEUU antes de que sus tropas abandonasen el país en 2011 y ha colocado al Gobierno Regional Kurdo en una posición de absoluta ventaja con respecto a sus aspiraciones soberanistas.

“Si la situación continúa así”, remataba Shaways, “(los peshmerga) se quedarán definitivamente por más tiempo”. El reto lanzado por el político kurdo es lo más cercano a un “de aquí no nos movemos”: “Si tras diez años de entrenamiento y financiación, el Ejército se hunde de esa manera, llevará al menos otros cinco recuperarlo, entretanto las fuerzas kurdas en la zona deben estar listas”.

Kirkuk, cuya gestión exige el Gobierno Regional Kurdo, es uno de los más importantes hub petrolíferos del país. Como en el caso de Mosul, pertenece al área en disputa entre Bagdad y Erbil sobre la que la Peshmerga se ha impuesto tras la retirada del Ejército

“El sueño de un mayor Kurdistán ya se ha hecho realidad sobre el terreno”, ha confirmado el político y líder tribal suní Adnan al-Janabi, jefe de la comisión de petróleo y gas del Parlamento iraquí, “el Kurdistán iraquí ya se ha extendido sobre sus ansiadas fronteras y no creo que sea fácil echarlos”.

De hecho, y pese a las reticencias de Bagdad, el Ejecutivo de Nuri al Maliki necesita el apoyo kurdo para frenar el avance de ISIS, que ya se ha situado a sólo 60 kilómetros de la capital, tras la toma este martes de Baquba. En una vuelta más de tuerca, las Brigadas de Protección Popular kurdo-sirias (YPG, en siglas en kurdo) que mantienen una encarnizada lucha contra los milicianos del ISIS y otras brigadas islamistas en la vecina Siria han anunciado que están preparados para negociar con Erbil una estrategia común para la protección conjunta del Kurdistán sirio, conocido como Rojava, y el iraquí, lo que supondría un paso más hacia la autodeterminación.

Alrededor de cuatro millones de kurdos viven en Irak, donde ocupan mayoritariamente las provincias norte de Dahuk, Erbil y Suleimaniya, además de parte de Nínive y las inmediaciones de Kirkuk, en la provincia de Tamin. Objeto de matanzas sistemáticas y marginación desde la época otomana hasta la dictadura de Sadam Husein, alcanzaron su mayor grado de soberanía con el reconocimiento en 2005 del Gobierno Regional Kurdo, con capital en Erbil. La actuación de sus combatientes, los peshmerga, entrenados desde los años veinte, les ha hecho acariciar en apenas una semana lo que llevan décadas imaginando: la independencia.

La escaramuza de Bashir, sin embargo, levanta sombras sobre su presencia defensiva en una zona en la que otras milicias de corte sectario han comenzado a levantarse. La minoría turcomana (descendientes de otomanos que quedaron dispersos tras el derrumbe del imperio) de confesión chií que habita la cercana ciudad de Tuz Khurmantu se ha agrupado en torno al Frente Turcomano Iraquí, cuyo líder, Ersad Salihi, ha azuzado la bandera del miedo sectario.

“Los turcomanos tienen el derecho a usar armas para protegerse y lo harán”, ha dicho durante una rueda de prensa en Tuz Khurmantu, “los iraquíes han sufrido, pero los turcomanos han sido los más afectados por los recientes acontecimientos en el país”. El comandante en jefe de la milicia, Arjomend Mali, ha reconocido a la agencia turca Anadolu que cuentan ya con 1.500 jóvenes armados. Según Rudaw, han solicitado apoyo militar a Turquía.

El propio secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ha advertido del riesgo real de que se incremente la violencia sectaria a escala masiva, dentro de Irak y más allá de sus fronteras. En ese clima avanzan los kurdos iraquíes en la construcción de su propio país, esquivando los riesgos de caer en un todos contra todos que haga estallar toda la región.

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