combates a 90 kilómetros de la capital

Los kurdos toman la petrolera Kirkuk mientras los yihadistas amenazan Bagdad

Los combates contra milicianos suníes alineados con un grupo vinculado a Al Qaeda concluyeron ayer con Mosul, Tikrit y la provincia de Nínive en sus manos

Foto: Milicianos del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) sobre un vehículo en las calles de Tikrit, tras la ofensiva de la milicia. (Reuters)
Milicianos del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) sobre un vehículo en las calles de Tikrit, tras la ofensiva de la milicia. (Reuters)

Tras su aplastante victoria en Mosul, ayer tomaron Tikrit. Los yihadistas del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) avanzan rápidamente hacia Bagdad tras capturar varias localidades del norte de Irak. Los combates entre las fuerzas de seguridad iraquíes y cientos de milicianos suníes alineados con el ISIS, un grupo vinculado a Al Qaeda, concluyeron ayer con Mosul, la segunda ciudad del país, la provincia de Nínive (norte) y Tikrit, la cuna de Sadam Husein, a sólo 160 kilómetros de la capital, en manos de los extremistas, aunque el Ejército iraquí asegura que ha recuperado el control de esta última. Las alertas han saltado en la región mientras cientos de miles de civiles huyen de la zona. Washington ofreció anoche a Irak "cualquier asistencia adecuada" para vencer a los insurgentes.

La lucha en el interior de Tikrit fue sangrienta, según fuentes de la policía iraquí y testigos citados por la CNN. Otras fuentes aseguran que los milicianos apenas encontraron resistencia. Esta mañana fuerzas especiales liberaron por completo el edificio de la gobernación de Tikrit y mataron a 19 insurgentes, según la televisión oficial Al Iraquiya, aunque se desconoce las bajas en las filas gubernamentales. Además, la cadena estatal señaló que "un gran número de terroristas del ISIS" perecieron en bombardeos de la aviación iraquí contra sus objetivos.

Milicianos del ISIS controlan ahora varias zonas de la localidad de Udhaim, a sólo 90 kilómetros al norte de la capital, después de que la mayoría de los militares iraquíes abandonaran sus posicionesLa urbe, capital de la provincia de Salahedín, fue atacada poco después de caer Mosul por “grandes grupos de terroristas que entraron en la ciudad desde cuatro puntos”, según la agencia oficial NINA. Los extremistas quemaron comisarías y la sede del consejo provincial, cuyo gobernador permanece desaparecido. Derrota tras derrota, los soldados iraquíes terminaron ayer combatiendo en Samarraa sólo un centenar de kilómetros al norte de Bagdad.

Fuentes de los servicios de seguridad iraquíes han informado hoy de que milicianos del ISIS controlan ahora varias zonas de la localidad de Udhaim, a sólo 90 kilómetros al norte de la capital, después de que la mayoría de los militares iraquíes abandonaran sus posiciones y se retiraran de la localidad de Jalis. "Tememos que los terroristas estén buscando cortar la principal carretera que une Bagdad con el norte del país", afirma a Reuters un mando de Policía en Udhaim.    

Civiles Iraquíes huyen de la ciudad de Mosul, tomada por los yihadistas (AP)
Civiles Iraquíes huyen de la ciudad de Mosul, tomada por los yihadistas (AP)

Un Ejército en desbandada

De momento, el Ejército parece incapaz de hacer frente a los insurgentes. En Mosul, donde el cónsul de Turquía permanece secuestrado junto a 48 miembros del personal diplomático, se acusa a las fuerzas de seguridad de responder a la ofensiva del ISIS arrojando sus armas y uniformes y abandonando sus puestos. De hecho, la desbandada de oficiales y altos cargos llevó ayer al primer ministro de Irak, el chií Nuri al Maliki, a denunciar una “conspiración” contra su Gobierno.

Los combates contra cientos de milicianos suníes alineados con un grupo vinculado a Al Qaeda concluyeron ayer con Mosul, la segunda urbe del país, Tikrit, a sólo 160 kilómetros de la capital, y la totalidad de la provincia de Nínive en manos de los extremistasHan sido las fuerzas kurdas, los peshmergas, quienes han recuperado la importante ciudad petrolera de Kirkuk, después de que el Ejército y la Policía iraquí abandonaran sus puestos en la localidad, según un portavoz de los peshmergas (fuerza de seguridad kurda). Dos nuevas brigadas de peshmergas han llegado para proteger la ciudad, disputada entre el Ejecutivo central y el Gobierno de Kurdistán. Kirkuk es una urbe con ingentes reservas de crudo ubicada justo en la fronteras de la región autónoma de los kurdos, que la consideran su capital histórica.  

La situación es tan grave que el primer ministro prometió armar y equipar a los ciudadanos que se presenten voluntarios para combatir a los milicianos del ISIS. El absoluto colapso de las fuerzas de seguridad llevó ayer a jóvenes de Mosul a formar grupos de autodefensa en algunos barrios para evitar saqueos. Los civiles usan vehículos blindados Humvee, abandonados por las tropas en su retirada, para patrullar la ribera oriental del río Tigris.

Pese a que es el Estado Islámico de Irak y Siria quien lidera la ofensiva, líderes tribales suníes aseguraron ayer a la agencia EFE que junto a la milicia luchan otros grupos suníes contrarios al Gobierno de Al Maliki. “(Esto es) una revolución popular de los iraquíes contra las injusticias que han sufrido. Quienes dirigen ahora las operaciones son facciones yihadistas que ya lucharon durante la ocupación estadounidense”, aseguró el jeque Mohamed al Biyari, uno de los líderes más destacados en la provincia occidental de Al Anbar, donde el ISIS controla ciertas áreas. De acuerdo con este líder tribal, junto a los yihadistas luchan el Ejército de los Hombres de la Orden Naqshabandi (una milicia baazista leal al exvicepresidente de Sadam, Ezat al Duri), el Ejército de los Muyahidines (que en su día combatió contra los estadounidenses) y consejos tribales.

Bagdad, en el punto de mira

Liderado por Abu Bakar Al Baghdadi -un iraquí díscolo y egocéntrico al que el cerebro de Al Qaeda, Al Zawahiri, llegó a repudiar y al que la milicia libanesa Hezbolá, la organización más profesionalizada de la región, apoda el Fantasma- la meta del ISIS es trasnacional. Busca unir estados, o miniestados, bajo su doctrina. Por eso el grupo extremista, famoso por la brutalidad de sus acciones en Siria, ha puesto un ojo en Bagdad; no busca la división del país según criterios confesionales, sino instaurar un nuevo régimen que controle todo Irak, advierten activistas iraquíes.

Imagen de Al-Baghdadi distribuida por el Departamento de Estado de EEUU (Reuters).
Imagen de Al-Baghdadi distribuida por el Departamento de Estado de EEUU (Reuters).

De financiación desconocida, el ISIS dispone de unos unos 12.000 efectivos entre Irak y Siria, según cálculos del Ministerio de Exteriores iraquí, aunque otras fuentes reducen esta cifra a 5.000 hombres. Sea cual sea su número, en Irak se emplean a fondo. Si en 2011, cuando Washington retiró sus tropas, la media de atentados en el país era de cinco a diez mensuales, a principios de este año subió a 30, con campañas bautizadas como “cosecha de soldados”, destinadas a desarbolar a las fuerzas de seguridad iraquíes. El Estado Islámico de Irak y Siria ha crecido entre las ruinas de estos países, en los que se acerca peligrosamente al control de las zonas petrolíferas. Sus tentáculos se extienden desde Basora al interior de Siria, donde domina la provincia septeptrional de Al Raqa.

En Mosul la respuesta de los soldados iraquíes a la ofensiva se limitó a arrojar sus armas, quitarse los uniformes y abandonar sus puestos. De hecho, la desbandada de oficiales y altos cargos llevó al primer ministroa denunciar una 'conspiración'La batalla por Faluya, el pasado enero, constituyó una seria admonición, una llamada de alerta sobre el avance del integrismo yihadista en Irak, la pesadilla que se creía superada. La fuerza del ISIS es tal que, mientras vencía al Ejército iraquí en Faluya, luchaba también contra los rebeldes sirios del Ejército Libre de Siria (ELS) y el régimen de Bachar al Asad en el país vecino. No siempre fue así. La rama de la que nació en abril de 2013, Al Qaeda en Irak (AIQ), quedó casi totalmente desintegrada entre finales de 2006 y principios de 2007. Únicamente resistieron pequeñas facciones.

El ISIS ha aprendido de los errores de quienes les precedieron en la yihad iraquí. Según analistas como Aymenn Jawad al Tamimi, del Centro Gloria de Estudios Estratégicos de Herzliya (Israel), la milicia intenta “ganarse el corazón de los ciudadanos con diversos actos, desde la entrega de juguetes a la de alimentos, pasando por ayudas para el transporte público o las escuelas. Puede ser una vía fructífera”.

¿Cómo ha podido resurgir lo que se suponía aniquilado? La respuesta está en una combinación de errores del Gobierno de Bagdad, lagunas dejadas por la ocupación de EEUU y los conflictos en la zona. Ya en 2013, comenzó en Irak una revuelta suní contra el presidente Nouri Al Maliki, chií, al que acusaban de excluir a su facción de los puestos del poder. Tal y como informó esta diario, aquella tibia primavera iraquí también se quejaba de puntuales abusos judiciales contra los suníes. Las protestas resurgieron tras la orden de Maliki de desalojar una acampada en Ramadi, donde desde hacía más de un año se denunciaba esta marginación de los suníes.

La disputa sectaria ya estaba ahí cuando Washington retiró sus tropas en 2011, pero nadie quiso reparar en la amenaza. Ahora, a los pasos impopulares del Ejecutivo en Bagdad se ha sumado la crisis siria, donde los suníes se enfrentan igualmente al chií Al Asad. Una situación explosiva. Mohamed Al Askari, portavoz del Ministerio de Defensa iraquí, sostenía en enero que disponen de fotos aéreas y fuentes de Inteligencia para demostar que el ISIS recibe armas y equipos avanzados de comunicaciones desde Siria, con destino a Anbar y Nínive, donde incluso se están reconstruyendo campos de entrenamiento con el aliento de la guerra civil en el país vecino.

Al Qaeda toman parte de Mosul

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