SUNÍES CONTRA CHIÍES

Guerra fría en Irak y Siria: Irán contra Arabia Saudí y países del Golfo

El escenario de guerra fría que sufre Siria desde hace años se traslada a Irak con un resultado que puede parecer increíble: Irán y EEUU pueden trabajar juntos

Foto: Milicianos del Ejército del Mahdi, leales al clérigo chií Al Sader, enemigo del ISIS, durante un entrenamiento en la ciudad santa de Nayaf, Irak (Reuters).
Milicianos del Ejército del Mahdi, leales al clérigo chií Al Sader, enemigo del ISIS, durante un entrenamiento en la ciudad santa de Nayaf, Irak (Reuters).

El escenario de guerra fría que sufre Siria desde hace más de tres años se ha trasladado a Irak con un resultado que puede parecer increíble: Irán y Estados Unidos pueden trabajar juntos contra los terroristas suníes del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS). Todo es posible porque los intereses económicos permiten olvidar agravios y, sobre todo, ideologías. La envergadura de la amenaza de este grupo terrorista, repudiado en mayo de 2013 por el actual líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, por sus métodos especialmente brutales que incluyen decapitaciones difundidas por internet, obliga a una intervención norteamericana de apoyo al Gobierno chií del primer ministro iraquí Nuri Al Maliki. 

Washington necesita medir bien los ataques porque sus socios regionales podrían ver afectados sus intereses. En la escena internacional, pero sobre todo en Oriente Medio, hay un factor que ha cambiado radicalmente las alianzas: Estados Unidos es autosuficiente en sus necesidades energéticas gracias al gas obtenido con el fracking y no depende como antes del petróleo de Arabia Saudí y de otros países del Golfo, lo que le puede permitir un repliegue de tropas y un ahorro considerable.

Financiación oscura

Una realidad que proyecta cierta debilidad del Gobierno iraquí por la retirada norteamericana y que ha animado a los grupos terroristas más radicales a lanzar sus ofensivas para tratar de controlas zonas petrolíferas. Si bien nadie parece tener las respuestas, aunque las sospechas son clamorosas, sobre cuáles son las fuentes del armamento (bastante sofisticado y caro) que utilizan estos grupos y de su financiación, que tiene un origen tas oscuro como su organización interna y el liderazgo de quien manda. La respuesta evidente es que se trata de unas cantidades que sólo se pueden canalizar por apoyos de gobiernos interesados, con la conclusión de que Arabia Saudí y otros países suníes del Golfo Pérsico mantienen un conflicto armado contra los chiíes iraníes en suelo de Irak y Siria.

La respuesta evidente es que se trata de unas cantidades de armamento que sólo se pueden canalizar por apoyos de gobiernos interesados: Arabia Saudí y otros países suníes del Golfo Pérsico mantienen un conflicto armado contra los chiíes iraníes en suelo iraquí y sirioAunque en Siria están en juego, en primer plano, los intereses de superpotencias como Rusia y Estados Unidos más la Unión Europea, los que realmente intentan mover los resortes de poder son las denominadas potencias regionales. Irán contra todos los árabes, podríamos decir si excluyeramos que más allá de la lucha por la hegemonía política, económica y comercial, está la utilización de la religión como bastión de reclutamiento de voluntades e intereses, como justificación de actuaciones y actitudes inconfesables para enriquecerse con todo tipo de criminalidad organizada, que va desde el tráfico de drogas, de armas y de personas. Es precisamente lo que pretendían consolidarr grupos terroristas afines en el norte de Malí, neutralizados por la intervención europea liderada por Francia con apoyo de España. Ttodavía mantienen sus intenciones.

Suníes contra chiíes

Nos encontramos con el enfrentamiento histórico entre suníes y chiíes, con Arabia Saudí y Qatar y otro países del Golfo cuyos intereses que no siempre coinciden; con Turquía; con Egipto enderezando sus propios problemas internos; con el eterno conflicto entre israelíes y palestinos y la inestabilidad de Líbano; y todo ello aderezado con una lucha entre grupos terroristas que se disputan la legitimidad de ser los más puros asesinos por su interpretación muy particular del Islam y que únicamente buscan el poder que les proporcionaría el control de un Califato panislámico con una especie de territorios autónomos del terror franquiciados.

Una estrategia que tiene su vector principal en el territorio que pretenden controlar que no es otro que el norte iraquí, rico en petróleo, y la zona nordeste de Siria, también con yacimientos petrolíferos. El Estado Islámico de Irak y Siria se ha labrado una tétrica y brutal fama por la crueldad de sus asesinatos con decapitaciones y otra serie de torturas inenarrables contra todo aquel que no se someta a sus deseos y planteamientos, que son transmitidas por internet para causar el mayor miedo posible que provoque la huida de miles de personas, creando un problema humanitario añadido entre sus adversarios y los países vecinos. Les da igual que sean infieles que apóstatas. Utilizan el terror para sometimiento de los rivales y enemigos y de la población, en general, que intenta huir antes que verse bajo el yugo de una supuesta Ley islámica que únicamente se implanta para ejercer la dictadura totalitaria sin protesta alguna.

Imágenes difundidas por el ISIS de supuestos soldados iraquíes ejecutados en Tikrit (Efe).
Imágenes difundidas por el ISIS de supuestos soldados iraquíes ejecutados en Tikrit (Efe).
Fuera de Al Qaeda

Suele ocurrir que la marioneta que se crea por alguien para actuar en la sombra, cobra vida propia y toma decisiones independientes de su creador. Son tantos los ejemplos de la historia que algunos piensan que es lo que ocurre en Ucrania y los grupos prorrusos de Crimea y Donétsk, apoyados por Vladimir Putin, quien ahora no tendría el control que necesitaría. Dentro de Al Qaeda se han registrado ciertos abusos a la hora de explotar la franquicia terrorista que han terminado por dañar la imagen de la entidad central. Esta situación no debe interpretarse como que hay terroristas buenos y terroristas malos. Todos son malos, sin más. Pero, incluso dentro de una mente degenerada que asesina seres humanos existe una cierta categoría de fanáticos indeseables que utiliza métodos más que brutales que sirven para sembrar el miedo pero que también provocan rechazo popular. 

Es la gran diferencia estratégica. La cuestión no es que al líder actual de Al Qaeda, el medico egipcio Aymar Al Zawahiri, le importe matar más o menos (han demostrado que cuanto más mejor, y de manera indiscriminada), pero cuando el asesino se ceba en la tortura a su víctima decapitándola, crucificándola y difundiendo esas imágenes terribles por internet, siembra el terror y provoca un rechazo fulminante entre la gran mayoría de los ciudadanos de cualquier pueblo, región o país. 

En ese punto radica una diferencia importante entre los terroristas: Al Qaeda pretende hacerse con el control del poder para imponer un Califato Panislámico por la fuerza de la Sharia, ley islámica con más o menos carácter rigorista, bastante para los infieles, pero no hasta el punto de asesinar a todos aquellos que no sigan al pie de la letra sus normas iluminadas por tus propios intereses. Los terroristas del ISIS matan a todos; infieles o apóstatas, estos últimos porque no son buenos musulmanes, merecen la muerte y son un escarmiento para el resto. Además, crean una situación de pánico, como en Mosul donde más de 300.000 personas huyen buscando un sitio seguro donde esconderse de estos fanáticos.

Les da igual que sean infieles que apóstatas. Utilizan el terror para sometimiento de los rivales y enemigos y de la población, en general, que intenta huir antes que verse bajo el yugo de una supuesta Ley islámica que únicamente se implanta para ejercer la dictadura totalitaria sin protesta algunaEl ISIS aparece en Irak, en 2004 como una rama de Al Qaeda, y es en 2006 cuando comienza a utilizar el nombre de Estado Islámico de Irak; en abril de 2013, cuando empieza a actuar en Siria, es cuando amplia su nombre a Siria. En mayo de 2013, Al Zawahiri denuncia los métodos del ISIS y afirma que el grupo de Al Qaeda en Siria es el denominado Frente Al Nusra. La causa fue que el máximo dirigente del ISIS, Abu Bakr al Baghdadi, había rechazado la orden de a Al Zawahiri de limitar sus operaciones a Irak y la elección del Frente Al Nusra como la organización de Al Qaeda en Siria. Estamos asistiendo a enfrentamiento violentos en Siria entre miembros del ISIS y de Al Nusra porque está en disputa la hegemonía del terrorismo en Oriente Medio, pero eso no resta importancia al grado de amenaza que sufrimos en Occidente porque un gran atentado o una acción violenta como el atentado contra el museo judío de Bruselas, les hace ganar puntos en esa pugna interna. 

Alerta en el Sahel

La distancia no es obstáculo para los terroristas, ni el concepto y dimensión que tienen del tiempo y del espacio. La detención en España de células que se dedican a reclutar a jóvenes para enviarlos a luchar con los grupos yihadistas a Siria y a Irak demuestra que hay que estar muy alerta, como lo están las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de los servicios de Inteligencia. Los jóvenes captados con el consiguiente lavado de cerebro, terminan, normalmente, convirtiéndose en terroristas suicidas que buscan hacer el mayor daño posible, como ha ocurrido con jóvenes procedentes de España que han perpetrado en Siria varios de los atentados más sangrientos, uno de ellos con un camión-bomba que causó la muerte de numerosos soldados sirios.

Las amenazas para países europeos como España se centran en el regreso de estos jóvenes muy radicalizados después de sus acciones terroristas y de combate en países como Siria. Su labor de captación que puede orientarse en el envió de esos nuevos reclutas al frente de batalla sirio o pueden pensar en organizar atentados en España y en Europa. El otro gran riesgo es la intención de grupos terroristas de consolidarse en la región del Sahel, aprovechando la debilidad de estados como el de Mali. Tropas francesas, apoyadas por españolas que realizan tareas de adiestramiento para miembros del Ejército de Malí, mantienen su presencia en la zona para evitar nuevas incursiones terroristas.

La Unión Europea debe mentalizarse de que esa región es su patio trasero, porque los terroristas pretende asentarse en esa zona para poder disponer de centros de entrenamiento y retaguardia a la hora de planificar, financiar y ejecutar una ofensiva que pueda desestabilizar países tan estratégicos para Europa como son todos los del Magreb, especialmente Marruecos y Argelia. La experiencia en Libia ya tiene sus repercusiones negativas en cuanto a los problemas de estabilidad y seguridad de ese país y en el proceso de exportación de petróleo. En Túnez, los grupos radicales han perdido el pulso frente a la gran mayoría que ha conseguido el consenso necesario, incluidos los islamistas, para promulgar una buena Constitución y poder abordar con cierta estabilidad su futuro más inmediato con ciertas garantías. La UE debe disponer de los recursos que sean necesarios para atajar la amenaza terrorista en el Sahel, una amenaza más real y peligrosa de lo que parece. 

* Javier Fernández Arribas es director de la Revista Atalayar y periodista especializado en conflictos internacionales.

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