ukip y fn arrasan, pero no son los únicos

Dos mapas para entender el avance del antieuropeísmo en las elecciones europeas

Francia, Italia, Grecia, Alemania, Dinamarca, Finlandia...Los partidos euroescépticos triunfan en el Viejo Continente, con contadas excepciones.

Europa tiene un enemigo en casa. Y aún más tras este fin de semana electoral en el que los electores de Francia, Inglaterra, Italia, Dinamarca, Finlandia, Suecia y hasta Alemania han dado fuerza a las formaciones más antieuropeístas. 

Las caras adversas a Europa en los estados del Viejo Continente han cambiado desde las pasadas elecciones, pero no su presencia, que ha aumentado, como se refleja en el siguiente mapa (relativo a las elecciones de 2009) y en el que encabeza esta noticia (con los datos de 2014).

Un ejemplo es el caso de Italia, donde en 2004 la mayor fuerza en contra de Bruselas era la Liga Norte, que ahora alcanza una cuarta parte de los votos de otro partido antieuropeo, aunque de forma bien diferente: el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo. Algo parecido ocurre en Alemania, donde el la formación Alternativa por Alemania no existía hace cuatro años.

En Francia Marie Le Pen era una cara conocida. Su programa xenófobo y populista ha calado a fondo en la sociedad francesa, y su formación, el Frente Nacional, eleva así a 23 el número de sus escaños en el Parlamento Europeo. Veinte más que en 2009, con unos resultados que en ninguna región del país galo han bajado del 15%.

En Alemania la sorpresa se llama Alternative fur Deustchland, Alternativa para Alemania. El partido pretende adelantar por la derecha la conservadora CDU de Angela Merkel con un discurso que define la moneda única europea como un "error fatal que amenaza la prosperidad de Alemania". Su propuesta se basa en la salida del euro y el fin de las garantías ante la deuda de otros países. No es un partido con fuertes connotaciones xenófobas, sino que se centra en un discurso económico dirigido a las clases altas, "que están preocupadas por el futuro de sus capitales", en palabras del Stephen Evans, corresponsal de la BBC en Berlín

La propuesta de AfD se basa en la salida del euro y el fin de las garantías ante la deuda de otros países. No es un partido con fuertes connotaciones xenófobas, sino que se centra en un discurso económico dirigido a las clases alta

La formación no participó en las anteriores elecciones, por lo que no aparece en el mapa con los resultados de 2009. Pero irrumpe en el de 2014 -que encabeza esta noticia-, logrando un 7,9% de los votos en el Land de Berlin, y un 10,1%, en Sajonia, donde se convierte en la cuarta fuerza. Muchos analistas han señalado el reciente bandazo a la derecha de las políticas Angela Merkel en materia de protección social a inmigrantes como un intento pre-electoral de acercarse a las posiciones del AfD.

A Niegel Farage también se le esperaba, pero quizás no tan fuerte. El líder del partido británico de Extrema Derecha UKIP se ha consagrado como primera fuerza del país, dejando sobre su camino una clara víctima: el líder del Partido Liberal-Demócrata, Nick Clegg, que se aferró a la defensa del europeísmo durante toda su campaña y que se encuentra ahora sin representantes en el Parlamento Europeo. En Escocia, el UKIP ha logrado su primer eurodiputado.

Farage llevará así a doce sus candidatos en Bruselas, donde, previsiblemente, hará valer su arma ganadora: el endurecimiento de políticas migratorias. Un terremoto en las islas británicas provocado por tan solo tres de cada diez de sus habitantes: la participación ha sido del 36%.

Grecia e Italia ya habían vivido el expoit antieuropeista y populista ya en sus últimas elecciones nacionales, y los resultados de estas europeas confirman la tendencia: Alba Dorada y 5 estrellas de Beppe Grillo son fuerzas políticas con las que la UE tiene que contar sí o sí. En el caso griego, el gran ganador, ha sido, esta vez, el nuevo líder de la izquierda en Bruselas: Alexis Tsipras.

Destaca que la oleada de populismo y antieuropeísmo llegue también desde el norte: Dansk FolksParty y los True Finns Finlandeses se mantiene entre el 10 y el 15%, subrayando cómo las diferencias entre Norte y Sur de Europa se han convertido en un argumento para conseguir votos. 

Excepción la hace el caso de Bulgaria, donde el partido prorruso de ATAKA ha pasado del 12% de las elecciones de 2009 a no alcanzar el 4%. Tras unos años de radicalización de su discurso antieuropeo, no mandarán ningún parlamentario a Bruselas. 

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