Cada día, cuando cae el sol, José prepara su caballo para salir a pasear por la Gran Vía.
Es difícil caminar por el centro de Madrid sin cruzarte una noche con El Hombre de las 1000 bombillas, como a él le brilla mejor su nombre. No importa el frío, la lluvia o la nieve, José sale a lomos de Casimiro vendiendo fotos y sonrisas a turistas y madrileños. Casimiro es un triciclo de los años 40 cubierto de bombillas que tira de este jinete que ya rebasa los sesenta.

Hay que ser más que un ingeniero”, le cuenta a Sinfiltros.com, “pero sobre todo hay que entender la calle”. Curtido en ella desde hace más de cuatro décadas como vendedor ambulante, muchos lo habrán visto vendiendo cervezas y bocadillos en festivales de música. Porque a José le gustan Leño y Rosendo, pero también Queen, Abba y Raphael.
Un artista callejero que descubrió tarde su vocación. Sólo lleva tres años con su cowboy de luces, pero ha llegado para quedarse a las calles de Madrid otro carismático personaje.

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