Apuestan por la eficiencia y la seguridad

Cambios automáticos: más caros y con mayor consumo pero más seguros, según la DGT

España siempre ha sido uno de los países más recelosos a la hora de implantar el cambio automático en los vehículos, aunque la mejora de estos sistemas está cambiando la tendencia de los clientes

Foto: Los cambios de marchas automáticos han ido evolucionando en los últimos años y ya poco se parecen a los de los primeros modelos. (iStock)
Los cambios de marchas automáticos han ido evolucionando en los últimos años y ya poco se parecen a los de los primeros modelos. (iStock)

El mercado automovilístico español históricamente ha mostrado un gran recelo a la compra de vehículos con cambio automático, mostrando una fidelidad a la transmisión manual mayor a la de otros países europeos. Sin embargo, la evolución de las cajas en los últimos años ha abierto la posibilidad de que estas se instalen en todo tipo de vehículos, no solo en los más potentes, sino que también en los segmentos más accesibles.

Las nuevas transmisiones que se están equipando en los coches más modernos, poco o nada tienen que ver con las antiguas de tres marchas que tenían 'mucho resbalamiento' al acelerar y en las que no se podía hacer uso del freno motor. Asimismo, una de sus principales deventajas respecto a los cambios manuales, el excesivo consumo, también se ha logrado reducir a la mínima expresión e incluso, en algunos casos, llegan a ser más eficientes.

Tipos de cajas

Más allá de las cajas convencionales manuales, la realidad es que el mercado ha ido aumentando la oferta de transmisiones automáticas, las cuales, dado el recelo del mercado español, han ido teniendo un mayor número de clientes en otros países. Sin embargo, la tendencia está cambiando y cada vez es mayor el número de ciudadanos españoles que se decantan por una caja automática. Entre los modelos existentes en la actualidad, los más demandados son:

Con convertidor de par: este es el sistema más montado en motores de alta cilindrada y ya no tiene nada en común con las primeras versiones que utilizaban los coches con transmisión automática de antaño. La suavidad en este tipo de cambios es encomiable, así como resultan muy rápidos utilizando la electrónica para adptarse al modo de conducción seleccionado por el conductor.

Este tipo de cajas cuenta, casi siempre, con una opción de uso secuencial para poder cambiar en modo manual. Todo ello en una caja que une la mecánica y la transmisión mediante la hidráulica, arrastrando el movimiento de la caja de cambios para enviar el par motor a las ruedas motrices del vehículo. Este modelo de cambio se puede encontrar, de forma habitual, en hasta 9 velocidades.

De doble embrague: este tipo de cambio fue introducido en el mercado por el Grupo Vag y, en la actualidad, diversas marcas lo incluyen en su oferta, tanto en coches de bajo rendimiento como en motorizaciones de gran potencia, algo que, hasta entonces, no era posible.

Pomo de una caja de cambios automática. (iStock)
Pomo de una caja de cambios automática. (iStock)

La ventaja de esta caja reside en su rapidez insertando marchas, puesto que es como si se dispusiera de dos transmisiones en una (una para las marchas pares y otra para las impares) que, al sincronizarse, permite llevar a cabo cambios en milésimas de segundo. En concreto, estos cambios tienen hasta 8 relaciones, mientras que la desventaja reside en que precisan un mantenimiento mayor al del resto de opciones.

De variador continuo (CVT): a pesar de contar con un coste similar al de las automáticas convencionales, las de convertidor de par, el funcionamiento es completamente distinto, puesto que disponen de dos poleas unidas por una correa en V que varía su extensión y recorrido en función de la aceleración. Estas son algo lentas en la transición entre marchas, a pesar de que han mojorado su rapidez, y elevan el régimen del motor sin sumar una ganancia de velocidad proporcional.

Estos modelos de caja tienen la particularidad de que las relaciones de cambio pueden ser infinitas, por lo que el escalonamiento es artificial y un gestor electrónico es el encargado de simular entre 5 y 8 velocidades para que parezca un cambio automático convencional. Además, en algunos modelos concretos de vehículos, el conductor puede seleccionar la marcha desde el volante.

Manual robotizada o pilotada: son las más asequibles en el mercado y son un híbrido entre manual y automática, lo que ha permitido aumentar su presencia en marcas para los segmentos más pequeños. Básicamente se trata de un cambio manual con un embrague electrónico que gestiona una centralita y, aunque la transición entre marchas es algo lenta y poco suave, la realidad es que si se usa en modo secuencial manual, mediante levas, la respuesta es más rápida.

Apuestan por la seguridad y el confort

Las cajas automáticas cuentan con diferentes ventajas y apuestan por la seguridad, tanto en materia vial, dado que ofrecen una respuesta adecuada, como en lo que respecta a la mecánica, puesto que cuidan mejor los engranajes y, con ello se minimiza el desgaste de los elementos. En este caso, las ventajas de las cajas automáticas pasan por:

Confort de uso: una transmisión automática proporciona comodidad en la conducción, no debiendo de pisar el embrague para seleccionar cada marcha. Además, permite no tener que pensar en la relación que se ha de llevar puesta en cada momento, ni poner primera cada vez que se para durante una conducción urbana.

Seguridad vial: con el uso de cajas automáticas siempre se tiene la respuesta adecuada y necesaria al acelerar. Incluso en modo secuencial, si se pisa el acelerador con decisión, la transmisión reducirá el tiempo de reacción para disponer siempre de la respuesta necesaria del motor.

Seguridad mecánica: el cambio automático cuida la mecánica con el engranaje adecuado de cada marcha, con menor desgaste de los elementos de la transmisión.

Mejora en la conducción: las cajas automáticas permiten centrarse en la conducción y el manejo del volante sin tener que estar pendientes de cambiar de marcha o de realizar las maniobras de adelantamiento siempre con la potencia necesaria. Además, este tipo de sistemas permiten llevar a cabo el arranque en pendiente sin que el coche se vaya para atrás.

Más eficientes: las transmisiones actuales más avanzadas reducen el consumo de combustible y permiten asociar el 'modo vela' para aprovechar la inercia del vehículo y desconectar el motor. Por ello, los motores de hibridación suave que contienen este modo pueden obtener la etiqueta ECO de la DGT.

Conductor utilizando el pomo de una caja de cambios.
Conductor utilizando el pomo de una caja de cambios.

El consumo y el coste es mayor

Las cajas automáticas, aunque han ido mejorando con el paso de los años, siguen generando un mayor consumo de combustible que las transmisiones manuales, en gran parte de los casos, así como su coste continúa siendo mayor, a la hora de comprar un vehículo nuevo. Otras desventajas habituales de un cambio automático pasan por:

Sobreprecio: los cambios automáticos suelen ser opcionales y, dependiendo del tipo y de la marca, suponen un sobreprecio aproximado de entre 600 y 2.000 euros, aunque las versiones que lo incorporan de serie, las más equipadas y potentes, ya incluyen ese sobreprecio en el coste de venta.

Mayor coste de mantenimiento: los cambios automáticos trabajan a temperaturas muy altas degradando más rápido el aceite, así como también necesitan revisiones periódicas más costosas que las de una caja manual, aunque los intervalos son muy amplios. En este sentido, a las cajas automáticas se les ha de cambiar el aceite y filtro cada 60.000 - 80.000 kilómetros, mientras que otro tipo de cajas, como las CVT (transmisión variable continua), apenas requieren mantenimiento.

Mayor consumo: a pesar de que ya existen cambios más eficientes, la mayoría de las cajas automáticas aumentan ligeramente el consumo (dependiendo del tipo). Este incremento puede llegar incluso a elevarse hasta un 10%, respecto a una transmisión manual.

Freno motor: los vehículos automáticos más básicos, sin modos de funcionamiento ni selector de marchas secuencial, no pueden usar el freno motor en reducciones y descensos prolongados. La electrónica protege su funcionamieto y, excepto en las cajas más deportivas, el régimen de revoluciones para reducir suele ser alto.

Maniobrabilidad: también la evolución de los cambios automáticos se constata al hacer maniobras, pero en general éstas no son tan suaves y precisas con todos los cambios automáticos como con los manuales. Al realizar una maniobra de aparcamiento, por ejemplo, cuando se acelera, la respuesta no es inmediata y requiere acostumbrarse al tacto del pedal.

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