60 años: DEL PEQUEÑO MINI AL MINI ELÉCTRICO

Caída y resurrección del Mini, el coche hecho para pobres y que ahora es de lujo

El Mini cumple 60 años y ha evolucionado de ser un coche pequeño y barato a ser menos pequeño, menos barato pero muy moderno y glamuroso

Hace ahora 60 años, British Motor Corporation (BMC) presentaba un automóvil que iba a revolucionar el concepto del vehículo pequeño. Así nació el mítico Mini, un coche que ha entrado por méritos propios en la historia del automovilismo como un emblemático modelo urbano con una personalidad muy característica. Ahora llega la gran revolución para Mini, el Mini eléctrico que es la mejor manera de adoptar el concepto de coche urbano en los tiempos modernos.

En 1959, BMC presentaba dos modelos de cuatro plazas, el Morris Mini-Minor y el Austin Seven. El objetivo era ofrecer un coche pequeño por fuera pero con bastante espacio interior. Pero, al tiempo, debían ser coches eficaces en carretera y asequibles para el gran público. Un concepto de vehículo que rápidamente triunfó en el mercado.

El creador de aquel Mini original fue Sir Alec Issigonis, un afamado diseñador que con su estilo revolucionó el desarrollo de los pequeños modelos de dos puertas como vehículos para toda la familia. El primer diseño del innovador modelo lo hizo su creador en una servilleta, uno de los pasajes más conocidos de la historia del automóvil.

Ese Mini medía 3,05 metros y tenía un precio de 496 libras. Era un coche perfecto para el tráfico urbano y se adaptaba bien a los presupuestos más ajustados. Sin embargo, el Mini también suscitó el interés de los conductores que buscaban prestaciones deportivas, especialmente en las zonas de curvas. El Morris Mini-Minor y el Austin Seven, que se diferenciaban por la parrilla, las llantas y el color de la carrocería, tenían un motor de cuatro cilindros situado en la parte delantera con una potencia de 34 caballos. Y ambos tenían una capacidad de maletero de 195 litros. Era un coche pequeño en todos los sentidos

Solo un año después de que se presentará el Mini original, se lanzaron el Mini Van y el Mini Estate, dos variantes de carrocería con más espacio interior y de carga. Esta variante se comercializó en dos versiones, el Morris Mini-Traveller y el Austin Seven Countryman, que tenían exactamente los mismos datos técnicos. En 1961 se presentó la camioneta más pequeña del mercado, el Mini Pick-Up. Y medio año después, vieron la luz otras dos versiones del Mini, esta vez situadas en el extremo noble de la gama: el Wolseley Hornet y el Riley Elf.

John Cooper junto a una versión del MIni Cooper de 1994.
John Cooper junto a una versión del MIni Cooper de 1994.

En la segunda mitad de 1961 apareció una variante muy especial que lograría acuñar la leyenda del Mini: el Mini Cooper. Un modelo diseñado por John Cooper, famoso ingeniero y fabricante de coches deportivos y amigo íntimo de Alec Issigonis. Cooper desarrolló una pequeña serie de mil unidades del Mini Cooper, con un corte deportivo y nada menos que 55 CV. Ante su buena acogida pronto se amplió su potencia hasta los 70 CV. Y así fue como nació el legendario Cooper S.

La victoria en su clase del piloto finlandés Rauno Aaltonen en el Rally de Montecarlo de 1963 marcó el punto de partida de una serie de éxitos en el mundo deportivo, con tres victorias en el mítico Rally de Montecarlo en las ediciones de 1964, 1965 y 1967.

En agosto de 1964, BMC presentó otra versión del Mini clásico, el Mini Moke, un cuatro plazas y destinado en principio a un uso militar, un coche con capota de lona que tuvo un gran éxito en EE.UU. y Australia y que se vio con frecuencia en zonas de playa y en muchos campos de golf.

Corría el año 1967 cuando se lanzaba la primera remodelación del Mini clásico que junto a otros detalles potenció su motor hasta los 38 CV. Dos años después, el Mini Clubman se estrenaba en la gama. Era un modelo con carrocería algo más grande y con la parte frontal ligeramente diferente si lo comparamos con el clásico. La versión Estate sustituyó al Morris Mini-Traveller y al Austin Seven Countryman, con una longitud de 3,4 metros. Al tiempo, se dejó de fabricar el Mini Cooper que fue sustituido por el Mini 1275 GT, con un motor de 59 CV. En 1969 también se modificaron diversos detalles de diseño y acabado en los Mini.

A mediados de 1970 salieron al mercado diferentes versiones especiales del Mini. Entre 1980 y 1983, se dejaron de fabricar los Clubman, Estate y Van. Con lo que el único modelo que se seguía fabricando fue el clásico, con 40 CV. En 1986 salió de la fábrica de Longbridge el Mini clásico número cinco millones.

Sir Alec Issigonis posa junto a la primera unidad fabricada del Mini.
Sir Alec Issigonis posa junto a la primera unidad fabricada del Mini.

En 1990, renació el concepto del Mini Cooper pero que en este caso ya iba equipado con un motor de 1,3 litros con inyección, mucho más ágil en su comportamiento pero también más eficiente en cuanto a sus emisiones. La última remodelación del Mini clásico llegó en 1991. Un concesionario exclusivo de Mini en la región alemana de Baden le quitó el techo al Mini clásico, convirtiéndolo en un descapotable muy atractivo. El éxito fue tan grande que el Rover Group, entonces responsable de la marca Mini, decidió comprar las herramientas de construcción y los equipos de producción y producir en serie el Mini Cabrio, del que se vendieron cerca de mil unidades entre 1993 y 1996.

Caída del Mini a final de siglo

La producción del Mini clásico cesó definitivamente en el año 2000. Hasta ese momento habían salido de las plantas de producción más de 5,3 millones de unidades del automóvil.

En 2001 se abrió un nuevo capítulo en la historia de este pequeño y mítico modelo. Casi medio siglo después del nacimiento de la primera generación, BMW se propuso relanzar un nuevo Mini manteniendo su filosofía de coche pequeño. La marca alemana había adquirido Rover Group a principios de 1994 y a partir de ahí se puso a trabajar en el nuevo proyecto. El primer concepto se presentó en el Salón de Fráncfort en 1997 como una reinterpretación moderna, lo que sería el Mini del siglo XXI, cuyo diseño fue de Frank Stephensson, un reconocido estilista norteamericano pero con un claro ascendiente español.

Desde entonces la historia del Mini ha sido una sucesión de versiones y modelos, siguiendo de alguna manera la historia de aquel clásico Mini y de sus muchas variantes. Versiones de carrocería más grande, variantes cupé, descapotables, versiones más potentes y deportivas...

Mientras que el antiguo era sobre todo un coche barato, desenfadado y divertido, en el caso del nuevo era un modelo mucho más tecnológico, más sofisticado y también más caro. Era por ello un Mini premium. Pero se mantenía fiel al concepto del vehículo pequeño con un comportamiento parecido al de un kart, por su escasa altura y las suspensiones muy duras.

Resurrección

Para adaptarse a los tiempos modernos, en 2010 el Mini se hace campero con el Countryman, que se convierte en el primer Mini con más de cuatro metros de largo, cinco plazas, cinco puertas y tracción a las cuatro ruedas. Unos años más tarde llega la primera versión del Mini con mecánica híbrida enchufable y ahora se lanza al mercado el primer Mini 100% eléctrico.

Una variante con un motor eléctrico de 184 CV que combinará la movilidad sostenible con el característico placer de conducir y el estilo de pilotaje de un kart que siempre han tenido los Mini, fueran de la generación que fueran. El invento de Sir Alec Issigonis, sesenta años después de aquel diseño en la servilleta, sigue más vivo que nunca.

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