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Triumph Thruxton 1200 R: esencia y estilo de las 'café racer'
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BICILINDRICA DE 97 CV DE ESTILO BRITÁNICO

Triumph Thruxton 1200 R: esencia y estilo de las 'café racer'

Triumph, pionera de las clásicas modernas, tiene en esta moto su modelo más importante. Basta una vuelta con ella para recuperar la esencia de otra época sin renunciar a nada de lo actual

Ya no hay fabricante que no tenga en su catálogo una 'café racer', una moto de diseño clásico pero tecnología moderna. Día a día crece el número de usuarios que se rinden a su poderoso atractivo. En el origen de todo está Triumph, que hace muchos años decidió recuperar modelos clásicos con tecnología actual, como la Bonneville, la Scrambler y la Thruxton, bicilíndricas nacidas a imagen y semejanza de los modelos que la marca comercializaba en los años sesenta y setenta. Así nació su gama 'modern classics' (clásicas modernas), sin duda uno de sus mayores éxitos.

La Triumph Thruxton 1200 R es la máxima exponente de esta gama, y la unidad que hemos probado viene equipada con el Kit Track Racer, compuesto de una cúpula, unos escapes, un guardabarros trasero y unos intermitentes que le confieren una indudable personalidad deportiva. Al primer vistazo, te sientes convertido en un personaje de Joe Bar, el popular cómic motociclista francés que recreaba las aventuras de un grupo de quemados de los años setenta. Pensando en ello, no cabe duda que la Thruxton encajaría perfectamente junto a la Norton Comando, la Ducati 750 SS, la Honda CB750, y la Kawasaki H1 de los protagonistas.

Pero volvamos a la realidad. La Triumph Thruxton es una deportiva genuina. El Kit Track Racer termina de darle ese acabado 'racing' responsable de su indudable atractivo. Pero eso no la convierte en una moto radical. Su posición de conducción es bastante cómoda. A pesar de sus semimanillares y su pequeña cúpula, la Thruxton es una moto que no cansa, y que ofrece un rendimiento excelente en todo momento.

placeholder Líneas redondeadas y compactas.
Líneas redondeadas y compactas.

Trampantojo

El motor es un viejo conocido de la familia 'classic', el mismo bicilíndrico 'High Torque' que emplea la Bonneville T120, que cubica 1.200 c.c. y proporciona una potencia de 97 CV, con mucho par motor. Es una seña de identidad de la marca, la poderosa respuesta del motor en cualquier régimen. Su rendimiento es excelente, sin estridencias, con suavidad, pero eso no quiere decir que le falte brío. El motor tiene un cigüeñal aligerado y se ha aumentado la compresión, lo que permite que acelere con fuerza. Más de uno se sorprende al ver como la 'vieja' Thruxton empuja tanto como cualquier moto moderna de semejante cilindrada. Es lo que tienen las clásicas modernas, que no son lo que aparentan. Sólo cambia el envoltorio.

Echando un primer vistazo a la Thruxton, llaman la atención los carburadores… Y cuando ruedas con ella te sorprende la finura con la que acelera. En realidad es un trampantojo… Detrás de esa carcasa que simula la cuba del carburador y el filtro de aire, hay un sistema de inyección. Y el aleteado del cilindro oculta la refrigeración líquida.

Pero no sólo eso. La Thruxton dispone de acelerador electrónico, tres modos de conducción, embrague antirrebote y, por supuesto, ABS. Pero la estética está tan cuidada y su diseño tan elaborado que realmente parece como si hubiéramos desempolvado la Thruxton del abuelo. Pero es una señora moto con todas las cualidades de una deportiva y toda la tecnología de nuestro tiempo.

placeholder Escape especial para la versión Track Racer.
Escape especial para la versión Track Racer.

Muy ágil

Aparentemente, no hay nada radical en su parte ciclo, simplemente componentes de calidad. La horquilla invertida Showa es regulable, y los amortiguadores traseros Öhlins con depósito de gas integrado también son regulables. Permiten ajustar perfectamente el tarado de la suspensión a nuestro gusto.

Su comportamiento en carretera es impecable. Da confianza e invita a rodar con decisión, porque responde en todo momento. Comparada con algunos de sus cada vez más numerosos rivales —por ejemplo la BMW R Nine T que probamos recientemente— llama la atención por su menor distancia entre ejes, que la hace muy ágil, así como la posición algo más elevada de la Triumph, que transmite la sensación de dar mayor facilidad de movimientos sobre la moto. También es más ligera y estrecha. En general, es un conjunto compacto que ayuda a sentirse a gusto sobre la moto, pero no por ello te ves excesivamente expuesto al rodar a ritmo ligero. La pantalla, esférica y clásica, cumple con su función, y como la postura es cómoda te sientes bien.

La Thruxton tiene potencia de sobra para llevar la aguja del velocímetro hasta el final del reloj, con suavidad y finura, sin vibraciones. Las sensaciones sobre la moto británica son completamente satisfactorias. Lo único que me resultó incómodo fue la lectura de los relojes por la noche. Puede resultar un detalle tonto, lo sé, pero si tienes que atravesar los túneles de la M-30 madrileña, plagados de radares, es importante tener claro que no vas más deprisa… Pero es cuestión de acostumbrarse. Seguramente, el propietario de una Thruxton ya no tiene ese problema.

placeholder Sistema ABS con pinzas Brembo.
Sistema ABS con pinzas Brembo.

La luz de reserva

Otra cuestión destacable es su consumo. Triumph anuncia un consumo medio de 4,6 litros a los 100 kilómetros. Teniendo en cuenta que su depósito es de 14,5 litros, eso le concede una autonomía de unos 300 kilómetros. En nuestra prueba por autopista, carretera y ciudad, la Thruxton dio un consumo de 5,1 litros/100 km, lo que nos dio una autonomía bastante superior a los 250 kilómetros. Además, un detalle interesante es que la luz de reserva se enciende con bastante anticipación, con lo que evita sorpresas desagradables y permite planificar el consumo de los últimos litros antes de alcanzar una gasolinera.

Si midiéramos el valor de una moto por las sensaciones que transmite, no cabe duda que la Triumph Thruxton 1200 R estaría clasificada entre las mejores, muy por encima de muchas motos de diseño contemporáneo.

Ficha técnica

  • Motor: 2 cilindros
  • Potencia máxima: 97 CV a 6.750 rpm
  • Par máximo: 112 Nm a 4.850 rpm
  • Cilindrada: 1.200 cc
  • Dimensiones: - x 745 x 1.030 mm
  • Distancia entre ejes: 1.415 mm
  • Neumáticos: 120/70-17 delante y 1860/60-17 detrás
  • Depósito de combustible: 14,5 litros
  • Peso en orden de marcha: 203 kg
  • Precio: 15.990 euros. Kit Track Racer 2.205,50 euros

Ya no hay fabricante que no tenga en su catálogo una 'café racer', una moto de diseño clásico pero tecnología moderna. Día a día crece el número de usuarios que se rinden a su poderoso atractivo. En el origen de todo está Triumph, que hace muchos años decidió recuperar modelos clásicos con tecnología actual, como la Bonneville, la Scrambler y la Thruxton, bicilíndricas nacidas a imagen y semejanza de los modelos que la marca comercializaba en los años sesenta y setenta. Así nació su gama 'modern classics' (clásicas modernas), sin duda uno de sus mayores éxitos.

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