Guerra comercial China-EEUU: la última de las amenazas para la agenda económica de Biden
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UN CONFLICTO CONGELADO

Guerra comercial China-EEUU: la última de las amenazas para la agenda económica de Biden

Al mantener los aranceles actuales vigentes, Biden recorre una delgada línea entre su agenda económica interna, los partidarios de China y sus impacientes aliados

Foto: EC.
EC.

Palomas y halcones tenían grandes esperanzas puestas en el esperado discurso de la representante de Comercio, Katherine Tai, de este lunes sobre la agenda comercial de la Administración Biden respecto a China. Ambos quedaron decepcionados. El resultado más probable durante el próximo año sigue siendo una continuación del estado actual: un conflicto congelado.

Si bien la representante de Comercio de EEUU no anunció nuevos aranceles ni investigaciones, dejó la puerta abierta, declarando que la Administración pretendía aplicar el acuerdo comercial Phase One, negociado bajo el presidente Trump. Sin embargo, Tai tampoco habló de eliminar los aranceles actuales. Lo que sí anunció fue un nuevo proceso de exenciones arancelarias a través del cual las empresas estadounidenses pueden solicitar no pagar tasas en zonas donde los aranceles se consideran demasiado perjudiciales. Bajo la Administración Trump, existían procesos similares, pero finalizaron bajo la de Biden.

Aunque la Administración Biden va a recibir sin duda reproches de ambos lados por no ser lo suficientemente ideológica, el enfoque de Tai tiene cierto sentido. Probablemente la acción comercial más eficaz que podría llevar a cabo EEUU para reforzar su postura contra China —reincorporarse al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (CPTPP, por sus siglas en inglés) de libre comercio, del que Trump se salió— parezca fuera de alcance en términos políticos en el Congreso actual. Mantenerse firme ahora compra tiempo para que los aliados de EEUU recuperen la calma y finalmente coordinen un enfoque más eficaz sin avivar las fuerzas inflacionarias que amenazan con debilitar la presidencia de Biden antes de las elecciones a mitad de legislatura de 2022. Al mantener los aranceles vigentes, la Administración también atenúa las acusaciones políticamente nocivas de ser blanda con China a la vez que mantiene la presión para futuras negociaciones.

Foto: Katherine Tai, representante de Comercio Exterior de EEUU (EFE)

Dada la cantidad de distracciones que tiene la Administración en casa y en el extranjero, es difícil argumentar que este es un momento oportuno para una nueva guerra comercial. EEUU se enfrenta a embotellamientos en las cadenas de suministro, a un aumento de los precios y a cortes de energía en Asia que podrían avivar aún más las presiones de costes. Actualmente, la mayor amenaza para la agenda económica del presidente Biden no es China es su inflación y las perturbaciones vinculadas a la pandemia que la están impulsando—. El senador demócrata Joe Manchin está bloqueando el famoso plan de gasto social del presidente en el Congreso, en parte por preocupaciones por el aumento de precios. Y si las cadenas de suministro globales se sumen en un caos más profundo, puede que la Reserva Federal tenga que elevar los tipos antes de lo previsto, desestabilizando la sólida recuperación que el presidente necesita urgentemente.

No es coincidencia que Tai reiterara que el eje central de la estrategia de Biden respecto a China es una mayor inversión doméstica para impulsar la competitividad de EEUU. Esto incluye una fuerza laboral mejor educada, una infraestructura modernizada, investigación y desarrollo y tecnología de energías limpias. También hizo hincapié en trabajar con aliados. Dados los continuos desacuerdos sobre la reforma de la Organización Mundial del Comercio y las consecuencias del reciente acuerdo del submarino nuclear que ha desdeñado a Francia, eso podría ser un esfuerzo. No obstante, lanzar ahora una nueva descarga de aranceles unilaterales contra China solo reforzaría la percepción de Europa de que Biden es básicamente partidario de Trump, probablemente socavando cualquier iniciativa conjunta dirigida a China como el Trade and Technology Council, que se reunió por primera vez en Pittsburgh la semana pasada.

En resumen, las palomas y halcones de China —y el resto de aves de plumaje más moderado— seguramente deberían acostumbrarse a la situación actual. A menos que haya un cambio en el cuadro de la inflación o suceda algo inesperado que trastoque la política de China más ampliamente, es probable que la Administración Biden siga planteando una postura intermedia por el momento.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Palomas y halcones tenían grandes esperanzas puestas en el esperado discurso de la representante de Comercio, Katherine Tai, de este lunes sobre la agenda comercial de la Administración Biden respecto a China. Ambos quedaron decepcionados. El resultado más probable durante el próximo año sigue siendo una continuación del estado actual: un conflicto congelado.

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