Por qué los hombres de EEUU abandonan la universidad en masa y las mujeres no
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"Simplemente me siento perdido"

Por qué los hombres de EEUU abandonan la universidad en masa y las mujeres no

El número de hombres matriculados en universidades de dos y cuatro años ha quedado a la zaga del de las mujeres a niveles récord, en una brecha educativa creciente en todo EEUU

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Los hombres están abandonando la educación superior de forma tan masiva que ahora van a la zaga de las estudiantes universitarias femeninas a niveles récord.

Al cierre del año académico 2020/2021, las mujeres representaron el 59,5% de los estudiantes universitarios, y los hombres el 40,5%, según un análisis de ‘The Wall Street Journal’ de datos de matrícula del National Student Clearinghouse, grupo de investigación sin ánimo de lucro. Las universidades estadounidenses tuvieron 1,5 millones de alumnos menos respecto a hace cinco años, y los hombres representaban el 71% del declive, según el análisis del ‘WSJ’.

Esta brecha educativa, que se mantiene tanto en universidades de dos años como de cuatro años, ha aumentado gradualmente durante 40 años. La diferencia se hace más palpable en la graduación: tras seis años de universidad, el 65% de las mujeres que empezaron una carrera de cuatro años en EEUU en 2012 habían recibido su diploma en 2018 en comparación con el 59% de los hombres durante el mismo periodo, según el Departamento de Educación de EEUU.

En los próximos años, por cada dos mujeres que se licencien habrá un hombre graduado, si la tendencia se mantiene, declara Douglas Shapiro, director ejecutivo del centro de investigación en el National Student Clearinghouse.

Foto: Varios estudiantes en un aula. (EFE)

No hay una reversión de tendencia a la vista. Las mujeres aumentaron su liderazgo sobre los hombres en solicitudes de ingreso en el curso académico 2021/2022 -3.805.978 frente a 2.815.810- por casi un punto porcentual en comparación con el último año académico, según Common Application, grupo sin ánimo de lucro que envía solicitudes a más de 900 centros. Las mujeres representan el 49% de la población en edad universitaria en EEUU, según la Oficina del Censo.

“Los hombres se están quedando atrás sorprendentemente rápido”, declaró Thomas Mortenson, destacado académico del Pell Institute for the Study of Opportunity in Higher Education, que intenta mejorar las oportunidades educativas para estudiantes universitarios de bajos ingresos, de primera generación y discapacitados.

Las universidades estadounidenses, que están enzarzadas en debates sobre la igualdad racial y de género, y trabajan en formas para reducir las agresiones sexuales y el acoso sexual a mujeres en los campus, todavía no han alcanzado un consenso sobre lo que podría ralentizar la estampida de hombres de la educación superior. Algunas universidades están probando discretamente programas para inscribir a más hombres, pero hay poco apoyo universitario para destinar recursos a impulsar la presencia y permanencia masculina.

placeholder Graduados en la universidad George Washington (Reuters)
Graduados en la universidad George Washington (Reuters)

La desigualdad de género en la matriculación entre las universidades sin ánimo de lucro es más amplia en los centros privados de cuatro años, donde la proporción de mujeres durante el curso académico 2020/2021 aumentó hasta una media de 61%, nivel récord, según datos del Clearinghouse. Algunas universidades envían ofertas a un mayor porcentaje de solicitantes masculinos, intentando conseguir un mayor equilibrio entre hombres y mujeres.

“¿Está inclinada la balanza para los chicos? Totalmente”, declara Jennifer Delahunty, consultora de matriculaciones universitarias que anteriormente dirigió la oficina de admisiones del Kenyon College en Gambier, Ohio, y del Lewis & Clark College en Portland, Oregón. “La pregunta es, ¿eso está bien o mal?”

Delahunty dice que este tipo de discriminación positiva implícita hacia los chicos se ha convertido en el “sucio secreto de la educación superior”, practicado pero no reconocido públicamente por muchas universidades privadas en las que el equilibrio entre géneros se ha alterado. “Es desafortunado que no estemos sacando este tema a la luz para poder empezar a abordarlo”, declara.

La proporción de hombres universitarios en la UCLA cayó hasta el 41% en otoño de 2020 desde un 45% en el otoño de 2013

En la Universidad Baylor, donde el cuerpo estudiantil cuenta con un 60% de mujeres, la tasa de admisión de hombres el año pasado fue siete puntos porcentuales mayor que la de mujeres. Todos los estudiantes deben cumplir los criterios de admisión de Baylor para conseguir entrar, declara Jessica King Gereghty, vicepresidenta auxiliar de estrategia de inscripción e innovación. Las clases, sin embargo, se configuran para equilibrar diferentes variables, incluido el género, afirma.

Gereghty declara que descubrió que las chicas prestaban más atención a sus solicitudes de admisión que los chicos, por ejemplo, asegurándose de que los expedientes eran enviados. Baylor creó una “campaña de comunicación de chicos y madres” hace unos años para mantener a los chicos de instituto bien encaminados, dice. Entre los mensajes a las madres de la campaña, Gereghty menciona: “Esta noche en la cena, mamá, necesitamos que hables sobre tener tu expediente académico’”.

La raza y el género no pueden considerarse al tomar decisiones de admisión en las universidades públicas de California. La proporción de hombres universitarios en la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) cayó hasta el 41% en el semestre de otoño de 2020 desde un 45% en el otoño de 2013. Durante el mismo periodo, la matriculación de estudiantes aumentó en casi 3.000 alumnos. De dichas plazas, 9 de cada 10 fueron para mujeres. “No vemos que los solicitantes masculinos sean menos competitivos que las solicitantes femeninas”, declara el vicerrector de la UCLA Youlonda Copeland-Morgan, pero se inscriben menos hombres.

La brecha de género en la universidad trasciende la raza, la geografía y el contexto económico. Por lo general, los hombres blancos -una vez el grupo predominante en los campus estadounidenses- ya no mantienen una ventaja estadística en las tasas de matriculación, declara Mortenson, del Pell Insitute. Las tasas de inscripción de hombres blancos pobres y de clase trabajadora son más bajas que las de hombres negros, latinos y asiáticos con los mismos contextos económicos, según un análisis de datos censales del Pell Institute para el ‘WSJ’.

Foto: Sede central de la UOC en Barcelona. (UOC)

Ninguna universidad quiere abordar la cuestión bajo el foco de la política de género, declara Delahunty, consultora de matrículas. La visión convencional en los campus, dice, es que “los hombres ganan más dinero, ocupan cargos más altos, ¿por qué deberíamos darles un ligero empujón del instituto a la universidad?”

Aun así, los riesgos son demasiado elevados como para ignorarlos, declara. “Si te preocupa nuestra sociedad, por un lado, y por otro, si te preocupan las mujeres, también te tienen que preocupar los hombres. Si tienes cifras de hombres y mujeres educados por igual, eso solo construye una sociedad mejor, y es mejor para las mujeres”.

La pandemia aceleró la tendencia. En la primavera de 2021, hubo casi 700.000 estudiantes menos inscritos en las universidades que en la primavera de 2019, según el análisis del ‘WSJ’, con un 78% menos de hombres.

El declive en la matriculación masculina durante el curso académico 2020/2021 fue mayor en los colegios universitarios de dos años. Se cree que la economía familiar es una de las causas. Millones de mujeres dejaron su trabajo para quedarse en casa con sus hijos cuando los colegios cerraron en la pandemia. Muchos acudieron a sus hijos en busca de ayuda, y algunos hombres jóvenes dejaron la universidad para trabajar, declara Colleen Coffey, directora ejecutiva de College Planning Collaborative en la Framingham State University en Massachusetts, un programa para mantener a los estudiantes en la universidad.

“Los chicos sintieron que tenían que hacerse cargo rápidamente”, declara Coffey. No está claro cuántos volverán a la universidad después de la pandemia.

Sin planes

A lo largo de sus vidas laborales, los estudiantes universitarios estadounidenses ganan más de un millón de dólares más que aquellos que solo tienen el título de bachillerato, y muchos trabajos exigen un diploma universitario, así como la mayoría de oficios, trabajo técnico y puestos de influencia.

Aun así, los disparados costes educativos vuelven la universidad más arriesgada hoy que para las generaciones pasadas, posiblemente encasillando a los graduados en profesiones peor pagadas -así como a los que abandonan- con préstamos estudiantiles que no pueden devolver.

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Investigadores de ciencias sociales citan distracciones y obstáculos a la educación que pesan más sobre los chicos y los hombres jóvenes, incluidos los videojuegos, la pornografía, una creciente orfandad de padre y casos de sobrediagnósticos de inquietud en la infancia y medicamentos relacionados.

En entrevistas en todo EEUU, los hombres dicen que abandonaron la universidad o no se matricularon porque no veían valor suficiente en un título universitario para todo el esfuerzo y los gastos que se necesitan para conseguir uno. Muchos dijeron que querían ganar dinero después del instituto.

Daniel Briles, de 18 años, se graduó en junio del Instituto Hastings en Hastings, Minnesota. En su último año escolar, decidió que no iría a la universidad, a pesar de tener una media de 9 y ganar una beca universitaria de 2.500 dólares de una organización de veteranos local.

Cogió un trabajo de paisajista y gana alrededor de 500 dólares a la semana. Briles, músico, también saca algún ingreso de crear y vender música a través de servicios de ‘streaming’, dice, e invierte en criptomonedas. Sus padres fueron a la universidad, y esperan que él también se matricule con el tiempo. Hasta ahora, no le han presionado, dice.

Muchos hombres que abandonan dicen que les preocupa su futuro, pero dejan la universidad sin un plan en mente

“Si fuese a ser médico o abogado, obviamente esas personas necesitan educación formal. Pero, hoy en día, definitivamente hay formas para sortearla”, afirma Briles. “Hay oportunidades que no nos enseñaron en el colegio que podrían ser mucho más prometedoras que conseguir un título”.

Muchos hombres jóvenes que han abandonado la universidad dicen que les preocupa su futuro, pero aun así dejan la universidad sin un plan en mente. “Diría que estoy confuso”, declara Jay Wells, de 23 años, que dejó el Defiance College en Ohio después de un semestre. Vive con su madre y transporta pales de soda para Coca-Cola en Toledo por 20 dólares la hora: “Estoy como esperando que llegue una señal para determinar cuál será el próximo paso”, dice.

Jack Bartholomew, de 19 años, empezó su primer año en la Bowling Green State University durante la pandemia, asistiendo a clases ‘online’. Durante las primeras semanas, dice, estaba confundido por el material didáctico y su frustración aumentó. Finalmente, abandonó. “No sé lo que voy a hacer”, declara. “Simplemente me siento perdido”.

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Los padres de Bartholomew y una hermana mayor tienen títulos universitarios. Era un buen estudiante en el instituto y estaba interesado en estudiar diseño gráfico. Aun así, mientras trabajaba ‘online’ desde su cuarto del segundo piso, sus cursos introductorios parecían insustanciales para la cantidad que estaba pagando, dice.

Trabaja 40 horas a la semana, por 15,50 dólares la hora, embalando cajas en un almacén de Amazon cerca de su casa en Perrysburg, Ohio. No es un trabajo a largo plazo, dice Bartholomew, y no sabe lo que quiere hacer después.

“La universidad parece como, al menos para mí, el único camino lógico que puedes elegir en EEUU”, declara. Pero por ahora, dice, es un esfuerzo demasiado grande, económica y académicamente.

Líderes del mañana

Los hombres dominan los puestos más altos en la industria, las finanzas, la política y el entretenimiento. También ostentan la mayoría de puestos permanentes en universidades y dirigen la mayoría de campus universitarios en EEUU. Aun así, las estudiantes universitarias femeninas les dan vueltas a sus compañeros masculinos.

La Universidad de Vermont es tradicional. El presidente de la universidad es un hombre y también lo son dos tercios de los fiduciarios del campus. Las mujeres representaron cerca del 80% de los graduados con matrícula de honor el año pasado en las facultades de artes y ciencias.

Todos los años, se nomina a un estudiante de casi todos los institutos de Vermont para una beca importante en el campus. La mayoría de ellos son chicas, dice Jay Jacobs, rector de la universidad para la gestión de inscripciones. No es a propósito. “Queremos más hombres en nuestra cartera”, declara el Dr. Jacobs, pero los hombres terminan el instituto y se matriculan en la universidad a un menor ritmo que las mujeres, tanto en Vermont como en todo el país.

"Veo a muchos chicos que están aquí durante cuatro años para beber cerveza, fumar marihuana, salir y conseguir un título"

Los hombres jóvenes que se matriculan se quedan atrás. Entre los estudiantes de la Universidad de Vermont, cerca del 55% de los estudiantes masculinos se gradúan en cuatro años, en comparación con el 70% de las mujeres. “Veo a muchos chicos que están aquí durante cuatro años para beber cerveza, fumar marihuana, salir y conseguir un título”, dice Luke Weiss, estudiante de ingeniería civil y presidente de la fraternidad Pi Kappa Alpha en el campus.

Las estudiantes femeninas en EEUU se benefician de un sistema de apoyo establecido hace décadas, que cubrió un periodo en el que las mujeres luchaban por conseguir una posición asegurada en los campus universitarios. Hay más de 500 centros de mujeres en las universidades de todo el país. La mayoría de centros albergan clubes y organizaciones que trabajan para ayudar a que las estudiantes femeninas tengan éxito.

Las mujeres jóvenes parecen dispuestas a asumir puestos de liderazgo, constituyendo el 59% de los presidentes del alumnado en el año académico 2019/2020 y el 74% de vicepresidentes del alumnado, según W.H. “Butch” Oxendine, Jr., director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Gobierno Estudiantil.

“A través de todo tipo de instituciones, especialmente las de dos años, pero también ampliándose a las instituciones públicas y privadas de cuatro años, las mujeres dominan los consejos ejecutivos de los gobiernos estudiantiles”, declara Oxendine.

Foto: El ministro de Universidades, Manuel Castells. (EFE) Opinión

Muchos hombres jóvenes se ven afectados por una falta de orientación, una presión de anti-intelectualismo y una creciente creencia en que los títulos universitarios no compensan, dice Ed Grocholski, vicepresidente superior de Junior Achievement USA, que trabaja con cerca de cinco millones de estudiantes todos los años para enseñarles sobre trayectorias profesionales, educación financiera y espíritu empresarial. “Lo que veo es una especie de falta de esperanza”, declara Grocholski.

Los hombres jóvenes tienen poca ayuda, en parte, porque las universidades están centradas en apoyar a los estudiantes que históricamente han estado subrepresentados. Jerlando Jackson, director del Departamento de Educación, Liderazgo y Análisis de Políticas en la Facultad de Educación de la Universidad de Wisconsin, dice que pocos campus han querido gastar fondos limitados en el fracaso masculino, que también beneficiaría a los hombres blancos, arriesgándose a recibir críticas por ayudar a aquellos que históricamente han obtenido las mayores ventajas educativas

“Como país, todavía no tenemos las herramientas para ayudar a los hombres blancos que se encuentran con necesidad de ayuda”, declara el Dr. Jackson. “Es difícil estar en un momento en el que hay grupos de hombres blancos que pasan desapercibidos”.

"¿Ayudar a los hombres? “¿Por qué darías más recursos al grupo más privilegiado del campus?"

Keith E. Smith, orientador de salud mental y coordinador de enlace para hombres en la Universidad de Vermont, dice que, cuando empezó a trabajar en la universidad en 2006, descubrió que era mucho más probable que los hombres se enfrentaran a consecuencias por los problemas que generaban bajo la influencia de drogas y alcohol.

En 2008, Smith propuso un centro de hombres para ayudar a que los estudiantes masculinos tuvieran éxito. La propuesta suscitó las críticas de mujeres que preguntaron: “¿Por qué darías más recursos al grupo más privilegiado del campus?” La financiación no era adecuada, dice, y el centro nunca se creó.

La Universidad de Oregón tiene uno de los pocos centros de hombres que ofrece ayuda para salud mental y física. “Los hombres no necesitan levantarse por sí solos”, dice Kerry Frazee, directora de Servicios de Prevención, que trabaja con el centro. “Nadie puede hacer todo por sí solo”.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Los hombres están abandonando la educación superior de forma tan masiva que ahora van a la zaga de las estudiantes universitarias femeninas a niveles récord.

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