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Inflación al 8,5% en EEUU: ¿por qué celebra el mercado la mayor alza de precios en 41 años?
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Inflación al 8,5% en EEUU: ¿por qué celebra el mercado la mayor alza de precios en 41 años?

Pese a superar estimaciones, los datos de inflación en EEUU encierran algunas claves que permiten a los inversores atisbar que el pico podría estar próximo

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Con subidas en las bolsas y fuertes entradas de dinero en la deuda, los inversores evidenciaron este martes que la mayor tasa de inflación en más de cuatro décadas no les asusta. El incremento interanual del 8,5% que registraron los precios en Estados Unidos al cierre de marzo, superando las estimaciones de los analistas, representa, a primera vista, una de esas cifras llamadas a elevar al extremo la tensión de los mercados. Y, sin embargo, estos encontraron en ese dato argumentos para apuntalar su confianza.

Si los mercados vienen lidiando en los últimos meses con el enorme cambio de relato que ha supuesto aceptar que las fuertes subidas de los precios, lejos de representar un factor temporal, habían venido para quedarse, este martes los inversores han querido ver señales de que esta oleada podría estar cerca de marcar tope y empezar un descenso que devolverá unas condiciones económicas más favorables.

Esta visión optimista se apoya en el incremento intermensual del 0,3% que registró la inflación subyacente, que supone una desaceleración a la mitad desde los niveles de los meses previos. "La ralentización del IPC subyacente en términos intermensuales hasta la lectura más baja desde septiembre de 2021 sugiere que las condiciones de la inflación están empezando a enfriarse", sugiere en este sentido Simon Harvey, director de Análisis de Mercado FX en Monex Europe.

La desaceleración del IPC subyacente alimenta expectativas de que el pico esté cerca

Las cifras de marzo trasladan la idea de que cualquier alivio de la presión por parte de los precios energéticos podría revertir de forma acelerada la escalada de los precios. Algunos de los factores que contribuyeron a la rápida escalada de los meses previos, como el precio de los vehículos de segunda mano o los problemas de suministros, dan señales de remisión que se espera que continúen en los próximos meses, y las métricas más dependientes de la demanda de los consumidores, como las prendas de vestir o los servicios básicos, reflejaron repuntes moderados, del 0,6%, que casan mal con los relatos más inquietantes sobre la inflación.

Así, firmas como Capital Economics se atreven a pronosticar un rápido descenso de la inflación durante los próximos meses. "El aumento de los precios de la energía ayudó a impulsar la inflación general del IPC hasta un máximo de 40 años del 8,5% en marzo, pero, dado que los efectos de base se volverán mucho más favorables y las señales de que las ganancias mensuales en los precios subyacentes se están moderando, esperamos que eso marque el pico", apunta Andrew Hunter, economista senior de la firma para Estados Unidos.

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La lucha contra la inflación añade más deuda pública a un mundo ya endeudado
The Wall Street Journal. Tom Fairless, Nicholas Bariyo y Ryan Dube

Esta idea ha dado cierto oxígeno a la posibilidad de que las subidas de tipos de interés que llevará a cabo la Reserva Federal en los próximos meses para contener la inflación serán menos bruscas de lo esperado ahora y podrían, incluso, ser compatibles con un escenario de crecimiento económico, alejando el fantasma de la recesión. Parece inevitable, sin embargo, que la institución que dirige Jerome Powell actúe con contundencia en el más corto plazo. No en vano, el dato grueso de este martes puede verse como una seria amenaza a la tarea del banco central de mantener ancladas las expectativas de inflación. A más largo plazo, sin embargo, sería factible pensar en un camino más pausado. "La Fed necesita subir las tasas rápidamente, pero si la demanda de bienes continúa enfriándose, es posible que no necesiten subir tan agresivamente como el mercado, que ahora está descontando casi tres aumentos de tipos de 50 puntos básicos este año, espera actualmente", sugieren en Bloomberg Economics.

Sería un error, en cualquier caso, deducir de este dato que la amenaza de la inflación está relativamente contenida. "La inflación del IPC de Estados Unidos podría haber alcanzado su máximo este mes, suponiendo que no se produzca una nueva escalada del conflicto en Ucrania y que los precios del petróleo evolucionen en línea con la curva de ahora en adelante. Sin embargo, aún existen considerables presiones externas e internas sobre los precios --el aumento de los costes de los productos y de la mano de obra tardará algún tiempo en repercutir en los precios al consumo--, lo que significa que la inflación se mantendrá probablemente en niveles elevados al menos durante el resto del año", advierte Silvia Dall'Angelo, economista senior de Federated Hermes.

Existen razones para esperar que la inflación permanezca elevada a medio plazo

Aunque parezca lógico prever --siempre que la guerra de Ucrania lo permita-- que las extraordinarias cifras de inflación de los últimos meses vayan dando paso a tasas algo menos rimbombantes, algunos factores parecen llamados a provocar que los precios se mantengan elevados durante los próximos trimestres. Así, desde ING señalan al poder de fijación de precios que están mostrando las empresas en EEUU, a las estrecheces del mercado laboral y la situación del mercado inmobiliario harán difícil un descenso rápido de la inflación desde sus niveles actuales.

A esto habría que añadir la existencia de algunos elementos de carácter más estructural, donde se encajarían las transformaciones de las cadenas de suministro (la llamada desglobalización) y de las políticas energéticas (aceleración de la transición hacia las renovables) que han motivado o acelerado la pandemia y la guerra ucraniana, y que llevan a firmas como Federated Hermes a pronosticar que la inflación estadounidense podría estabilizarse por encima de su objetivo del 2% en el medio plazo.

Este sería un escenario que, sin ser tan crítico como el presente, aún encerraría importantes desafíos para la política económica y monetaria a escala internacional y que no debería llevar a la complacencia a los inversores. En el mejor de los casos, no se puede obviar que parte de la desaceleración observada en el último dato de inflación puede ser también indicio de una pérdida de pujanza económica y de confianza de los agentes que puede ser difícil de recuperar. Se puede llegar a ver, como señalan los expertos de ING, un escenario en el que, tras un agresivo inicio de las subidas de tipos en los próximos meses, la Fed pueda llegar incluso a plantearse bajarlos ya a finales de 2023. Pero esto, difícilmente, podría suponer otra cosa que la constatación del daño que ya habría causado esta situación al crecimiento económico.

Con subidas en las bolsas y fuertes entradas de dinero en la deuda, los inversores evidenciaron este martes que la mayor tasa de inflación en más de cuatro décadas no les asusta. El incremento interanual del 8,5% que registraron los precios en Estados Unidos al cierre de marzo, superando las estimaciones de los analistas, representa, a primera vista, una de esas cifras llamadas a elevar al extremo la tensión de los mercados. Y, sin embargo, estos encontraron en ese dato argumentos para apuntalar su confianza.

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