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España, líder en inflación: una brecha con Europa que no es culpa de la guerra
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Mayor tasa en 37 años

España, líder en inflación: una brecha con Europa que no es culpa de la guerra

La escalada de los precios se acelera y vuelve a exponer las vulnerabilidades de la economía española, que la exponen con mayor intensidad que sus vecinos a este tipo de 'shocks'

Foto: Foto: EC.
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El repunte del 9,8% que experimentó la inflación interanual de España en el mes de marzo representa una cruda muestra de cómo están golpeando sobre la economía nacional las distorsiones generadas por la guerra de Ucrania. Por más que se haya insistido en los limitados vínculos que mantiene España con Rusia, las tensiones en los precios energéticos derivadas de las sanciones al gigante euroasiático han alcanzado con una fuerza extraordinaria a la economía española.

Y aunque se recalque que el principal impulsor de esta situación es un factor extraordinario, que afecta a unos pocos componentes de la cesta de la compra y que debería tender a diluirse con el tiempo, sus consecuencias no dejan de ser por ello menos dañinas. “Si puede evitar comer, beber y el uso de la energía, entonces el panorama de la inflación en España no es tan malo”, bromeaba este miércoles a través de su cuenta de Twitter el economista británico Shaun Richards, al poco de conocerse el dato.

“El incremento representa un gran impacto en el coste de vida en el país, que pesará sobre el consumo interno y corre el riesgo de descarrilar la recuperación de España tras la pandemia”, apuntaba por su parte Maeva Cousin, economista en Bloomberg Economics. El mayor repunte de la tasa de inflación en 37 años significa que los ciudadanos españoles son hoy un poco (o no tan poco) más pobres. No solo en términos absolutos, sino incluso en relación con los ciudadanos de gran parte de los países del entorno europeo (incluso con algunos tan fuertemente ligados a Rusia, como Alemania), cuyas tasas de inflación, aunque también elevadas, mantienen un diferencial cada vez más amplio con el español. De hecho, la inflación alemana de marzo se ha situado en el 7,6%, según también se ha conocido este miércoles.

La mayor inflación frente a los países del entorno es un lastre para el comercio exterior

Esta es, obviamente, una mala noticia por lo que representa de pérdida de competitividad de la economía española, un lastre al sector exterior que penaliza su capacidad para sacar al país del atolladero económico actual, tal y como ha sucedido en anteriores episodios de dificultad.

Todo esto vuelve a situar la economía española ante una serie de vulnerabilidades que son conocidas desde hace años, pero sobre las que se han ensayado pocas soluciones. “No es solo la guerra de Ucrania lo que nos afecta porque hay factores estructurales que no se han afrontado a su debido tiempo y por los que ahora estamos pagando. No podemos ocultar bajo la capa de la guerra una situación estructural deficiente y preocupante en nuestra economía”, observa en este sentido Eduardo Irastorza, profesor de OBS Business School.

Estas dificultades parten de una situación de dependencia energética que los responsables políticos del país han sido incapaces de corregir a lo largo de las últimas décadas. Incluso en un escenario de oportunidad como el que parecía abrir el proceso de la transición energética, España ha acabado dando forma a un rompecabezas (supuestamente temporal) en el que su apuesta por la implantación de renovables ha resultado insuficiente para compensar el acelerado desmantelamiento de alternativas, que han dejado al país especialmente expuesto a los vaivenes de precios de una materia prima crítica y volátil como el gas natural. Han sido constantes los episodios en los últimos años en los que el encarecimiento global de la energía ha golpeado con especial intensidad a la economía nacional.

Foto: Rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. (EFE/Chema Moya) Opinión

A este respecto, conviene recordar que España podría estar autoinfligiéndose un daño más severo del real por el inadecuado cálculo de los precios de la factura eléctrica. Como ya desveló este periódico, el INE no ha estado incluyendo para medir este componente los precios del mercado libre, una anomalía que, sorprendentemente, aún no ha sido corregida.

Y este no es, ni mucho menos, un asunto menor, dada la importancia de los gastos que se mantienen ligados en el país a la evolución de la inflación. Tras la última reforma del Gobierno para reindexar las pensiones al IPC, cuanto más crezca la inflación, más aumenta el gasto en esta partida. Pero, además, se consolida durante los siguientes años y fija una base más alta para las posteriores revalorizaciones, propiciando por ello un mayor gasto futuro.

Una inflación en torno al 7% supondría un aumento del gasto en pensiones de 10.500 millones

Cuestiones estas que llevan a otra de las grandes tareas pendientes de la economía española que la situación actual pone de relieve, pues con una inflación del 7% como la que ya se viene asumiendo para este año (Funcas la ha situado en el 6,8% en su revisión de este miércoles), el gasto en pensiones debería incrementarse en más de 10.500 millones de euros para cumplir con la última reforma, que ha vuelto a ligar la evolución de estos pagos a la evolución de los precios, sin ningún tipo de mecanismo corrector.

Si esta medida ha sido fuertemente criticada, sus deficiencias parecen quedar más en evidencia en un contexto actual en el que se trata de evitar una espiral de subidas de precios y salarios. Esto significa pedir a empresas y trabajadores que asuman la mayor parte de un golpe llamado a perdurar bastante más de lo que se venía anunciando hace unos meses, con un consiguiente malestar social que ya se ha reflejado en las numerosas protestas y paros que se han extendido por el país y que han forzado al Gobierno de Pedro Sánchez a poner en marcha una serie de medidas compensatorias que difícilmente podrán suponer poco más que un parche, a menos que la situación dé un vuelco radical a corto plazo.

Richardson bromeaba con que, si se pudiera prescindir de los alimentos y la energía, la situación de la inflación en España no sería tan preocupante. Lo que no es cuestión de bromas es que, si se hubiesen corregido problemas que son patentes desde hace años, podríamos al menos consolarnos con no ser una vez más los más penalizados entre las grandes economías europeas.

El repunte del 9,8% que experimentó la inflación interanual de España en el mes de marzo representa una cruda muestra de cómo están golpeando sobre la economía nacional las distorsiones generadas por la guerra de Ucrania. Por más que se haya insistido en los limitados vínculos que mantiene España con Rusia, las tensiones en los precios energéticos derivadas de las sanciones al gigante euroasiático han alcanzado con una fuerza extraordinaria a la economía española.

Inflación Conflicto de Ucrania
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