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El IPC disparará el gasto en pensiones y la máxima superará los 40.000 euros al año
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Por la indexación al IPC

El IPC disparará el gasto en pensiones y la máxima superará los 40.000 euros al año

El repunte de la inflación pondrá a prueba la reforma de Escrivá antes de lo previsto: entre 2022 y 2023, el gasto en pensiones se incrementará en más de 15.000 millones

Foto: El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá. (EFE/Mariscal)
El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá. (EFE/Mariscal)
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“No hemos ni hablado de las pensiones. Las pensiones tienen su camino y en ningún caso se ha planteado ningún tipo de variación”. Con estas palabras, el secretario general de la UGT, Pepe Álvarez, descartaba oficialmente que los pensionistas vayan a sufrir ninguna pérdida de poder adquisitivo en este contexto económico tan delicado. El presidente del Gobierno convocó a los agentes sociales para iniciar la negociación de un gran pacto de rentas nacional que repartiese los costes de la guerra en Ucrania. Tras la reunión en la Moncloa, los periodistas preguntaron a los sindicatos (nadie del Gobierno compareció) si los pensionistas tendrían que contribuir a soportar estos costes y la respuesta de Álvarez fue contundente: “Ni siquiera se ha planteado”.

Esto significa que la Seguridad Social tendrá que soportar la subida íntegra de las pensiones que marque la inflación. Las previsiones del Gobierno cuando elaboró los PGE apuntaban a una rápida moderación de la inflación a lo largo del año 2022. De hecho, el cuadro macro, que hizo en septiembre, contemplaba un precio medio del petróleo de 60 dólares a lo largo del año. El precio actual es de más del doble, lo que anticipa una inflación alta mientras dure el conflicto.

Foto: Reunión de la mesa de diálogo social en la Moncloa. (EFE)

Este escenario pondrá a prueba las previsiones del ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, de eliminar el déficit del sistema antes de que empiece a jubilarse el grueso de la generación del ‘baby boom’. La indexación de las pensiones al IPC llevará a la pensión máxima a superar los 40.000 euros anuales el próximo año y se acercará mucho a los 3.000 euros al mes en 14 pagas. De hecho, podría incluso sobrepasar esta cifra si la escalada de los precios energéticos genera efectos de segunda ronda incrementando también los salarios.

En 2021, la pensión máxima es de 2.820 euros al mes, de modo que sería necesaria una subida del 6% para alcanzar esa cota de los 3.000 euros al mes. Sin embargo, en una coyuntura de una inflación tan elevada, no se puede descartar que el IPC medio del año acabe por encima del 6%. Los 40.000 euros de pensión anual o los 3.000 euros de pensión mensual son dos hitos que evidencian el ritmo que ha alcanzado el gasto en pensiones una vez que se ha garantizado por ley el mantenimiento del poder adquisitivo.

Cuando la inflación es reducida, la indexación genera un incremento del gasto menor, pero en esta coyuntura de precios altos implica un rápido crecimiento del coste de la nómina mensual de pensiones para la Seguridad Social. En 2022, el gasto está creciendo a tasas superiores al 7%, ya que se suman la revalorización del 3,1% y la última ‘paguilla’ compensatoria del año 2021.

En términos absolutos, un crecimiento del gasto en pensiones del 7% a lo largo del año implica algo más de 9.000 millones de euros de gasto adicional a lo largo del año. 9.000 millones es la mitad del déficit existente en los peores años de vaciamiento de la ‘hucha de las pensiones’.

A esta subida de 2022, que nada tiene que ver con la guerra de Ucrania, se suma ahora un nuevo ciclo inflacionista que, por la indexación al IPC, provocará un nuevo acelerón del gasto en 2023. Aunque la contienda aún es muy reciente y los economistas siguen haciendo números, es previsible que el IPC medio de este año supere el 4%, como anticipó el gobernador del Banco de España la semana pasada.

Esta cifra parece incluso conservadora si se tiene en cuenta la rápida escalada del crudo en los últimos días y las previsiones de que la guerra en Ucrania puede prolongarse durante meses. Esta semana ha entrado en juego otro factor importante: los sindicatos exigen que se mantenga el poder adquisitivo de los salarios. Si finalmente consiguen esta demanda, las empresas tendrán que soportar un coste adicional, el salarial, y en buena medida tendrán que repercutirlo a los precios acelerando así la inflación.

Foto: El coste de los carburantes no da tregua. (EFE/Diego Fernández)

Estos son los temidos efectos de segunda ronda, que ya no están descartados una vez que los sindicatos exigieron el lunes la recuperación de las cláusulas de garantía salarial para mantener el poder adquisitivo. En este contexto, no sería extraño que la inflación se mantuviese persistentemente por encima del 5% a lo largo del año.

La previsión que hizo el Banco de España en diciembre contemplaba una inflación media del 3,7% a lo largo del año, con un barril de petróleo en 77 dólares de media a lo largo del año. Sin embargo, el Brent está por encima de los 120 dólares, y todo apunta a que seguirá muy caro durante los próximos meses. ¿Quién puede descartar en esta coyuntura uno o dos puntos más de inflación media a lo largo del año?

En el caso más optimista, que la inflación sea inferior al 4%, el gasto en pensiones subiría en torno a un 5% o, lo que es lo mismo, 7.000 millones de euros más de nómina anual para la Seguridad Social. Esto es, sumando 2022 y 2023, el gasto en pensiones subiría en más de 16.000 millones de euros. Y si la inflación se va al entorno del 6%, entonces el crecimiento del gasto acumulado de dos años sería próximo a los 20.000 millones.

Foto: Imagen de un trabajador de la construcción. (EFE)

Se trata de cifras mareantes en cualquiera de los dos casos que dan buen ejemplo de hasta qué punto la indexación de las pensiones al IPC multiplica los gastos de la Seguridad Social cuando repunta la inflación. Sirva como comparativa que en 2022 España recibirá 18.000 millones de euros de los fondos europeos. Esto es, el incremento del gasto en pensiones se puede comer toda la partida de los fondos europeos.

La inflación también elevará los ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social a medida que suban los salarios. Para el año 2022, el Gobierno presupuestó un incremento de los ingresos por cotizaciones sociales del 9%, esto es, 11.300 millones más que en 2021. Sin embargo, este cálculo se hizo sobre una previsión de crecimiento del 6,5% en 2021 y del 7% en 2022, cifras que son inalcanzables. De hecho, la guerra en Ucrania frenará aún más las previsiones de crecimiento. Y en las últimas semanas ya se percibe una ralentización en el empleo.

Será difícil que los ingresos alcancen el ritmo de los gastos este año y el próximo, lo que pondrá a prueba la promesa de Escrivá de que eliminará el déficit del sistema. Incluso aunque se culmine la separación de fuentes y la Seguridad Social pase 22.000 millones de su déficit al Estado, la presión tan fuerte del gasto pondrá en apuros al ministerio y pondrá a prueba la reforma de Escrivá incluso antes de que empiece la jubilación de la generación del ‘baby boom’.

“No hemos ni hablado de las pensiones. Las pensiones tienen su camino y en ningún caso se ha planteado ningún tipo de variación”. Con estas palabras, el secretario general de la UGT, Pepe Álvarez, descartaba oficialmente que los pensionistas vayan a sufrir ninguna pérdida de poder adquisitivo en este contexto económico tan delicado. El presidente del Gobierno convocó a los agentes sociales para iniciar la negociación de un gran pacto de rentas nacional que repartiese los costes de la guerra en Ucrania. Tras la reunión en la Moncloa, los periodistas preguntaron a los sindicatos (nadie del Gobierno compareció) si los pensionistas tendrían que contribuir a soportar estos costes y la respuesta de Álvarez fue contundente: “Ni siquiera se ha planteado”.

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