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Creer o no creer en la Fed: el dilema que confunde a los mercados
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Reacciones a la subida de tipos

Creer o no creer en la Fed: el dilema que confunde a los mercados

Bolsas y deuda ofrecen lecturas dispares al último mensaje de la Fed, mostrando las dificultades a las que se enfrentan los inversores para digerir el nuevo escenario

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Al discurso más agresivo de la Fed en los últimos lustros los inversores han respondido con una serie de movimientos que evidencian una notable confusión sobre las perspectivas de la economía y de la política monetaria.

En la noche del miércoles, el banco central estadounidense se amoldó a las expectativas al anunciar un incremento del precio del dinero de 0,25 puntos porcentuales. Sin embargo, esa decisión venía acompañada de una serie de señales que indicaban sin lugar a la duda que Jerome Powell y sus compañeros han hecho de la lucha contra la inflación su tarea esencial, sin importar los daños que esto pueda infligir a la economía. De hecho, el presidente de la institución llegó a calificar de “insana” la situación del mercado laboral estadounidense (en el que se acumulan las ofertas de empleo sin cubrir, azuzando las alzas salariales) y, ante la posibilidad de que sus medidas provoquen un incremento del desempleo, señaló que “la estabilidad de precios es una condición previa para lograr el tipo de mercado laboral que queremos”.

Con ese planteamiento, Powell y sus compañeros dibujaron una senda de subida de los tipos de interés llamativamente empinada, con la previsión de otros seis aumentos este año y entre tres y cuatro para el siguiente, lo que supondría llevar los tipos de interés por encima del 2,5% por primera vez desde inicios de 2008, antes de la caída de Lehman Brothers. Una terapia de choque que, con todo, no esperan que reconduzca los precios al objetivo del 2% en todo su horizonte de inversión (para 2024 pronostican una inflación subyacente del 2,3%), lo que podría verse como una señal de que, a poco que se agudicen las dificultades, la Fed podría considerar que su nueva hoja de ruta se ha quedado corta.

A poco que se agudicen las dificultades, la hoja de ruta de la Fed podría quedarse corta

Durante años se ha esgrimido que un escenario de este tipo, en el que los bancos centrales tuvieran que virar precipitadamente su estrategia de estímulos monetarios para hacer frente a unos riesgos inflacionarios repentinos, constituía una amenaza mayúscula para unos mercados acomodados durante más de una década, de forma casi ininterrumpida, bajo el manto protector de los estímulos monetarios billonarios.

Así, parece razonable que a la publicación del mensaje de la Fed las bolsas reaccionaran, en primera instancia, con recortes ostensibles, mientras las ventas también se extendían en los mercados de deuda. Más difícil de explicar resulta, sin embargo, la reversión posterior de estos movimientos. Especialmente en las bolsas, donde los principales índices de Wall Street sellaron una de las mejores jornadas de los últimos tiempos (el Nasdaq sumó un 3,77%, su mayor alza en dos años y medio).

Foto: Jerome Powell. (Reuters/Archivo)

Lo cierto es que los inversores contaban con noticias esperanzadoras que llegaban desde otros frentes –informaciones sobre avances en las negociaciones entre Rusia y Ucrania y sobre los planes de China para respaldar sus mercados financieros– que, sin duda, podrían haber ayudado a pasar el mal trago al que abocaban las decisiones de la Fed. Pero no parece que ni las unas ni las otras justificaran ignorar un movimiento como el del banco central si se entendiera este como una amenaza para la estabilidad económica y financiera.

Podría asumirse, por lo tanto, que los inversores han dado por bueno el cuadro completo expuesto por Powell, que contempla que una brusca subida de los tipos de interés como la proyectada es compatible en el escenario actual con un ritmo de crecimiento económico robusto. No en vano, la Fed estima que el PIB se expandirá este año un 2,8%, un 2,2% en 2023 y otro 2% un año después.

En estas circunstancias, los mercados podrían incluso agradecer una acción más decidida de la Fed, que acote los riesgos de una inflación desbocada, que podrían resultar más penosos para la economía a medio y largo plazo. Y en efecto, a la acción de este miércoles de la Fed siguió un amplio descenso de las proyecciones del mercado sobre la inflación a largo plazo, que ha retornado a niveles similares a los que reflejaba a inicios de año.

La inversión de la curva de tipos en EEUU puede reflejar dudas sobre el crecimiento

Sin embargo, desde el otro frente del mercado, los inversores en deuda arrojan señales de una visión menos optimista. No en vano, se ha producido un aplanamiento ostensible de la curva de tipos estadounidenses que, lejos de representar una muestra de confianza, suele entenderse como una señal de alerta. Incluso, durante algunas horas, una inversión de la curva, con los títulos a 5 años rentando más que los de 10 años, algo que no ocurría desde 2007, poco antes del estallido de la crisis ‘subprime’.

Casar ambas lecturas, las que ofrecen las bolsas y la deuda, resulta un ejercicio de alta complejidad que algunos expertos tratan de resolver con la variable de que el mercado podría estar mostrando de este modo su incredulidad en que la Fed pueda llevar a término su plan y que en algún punto del camino deberá frenar la senda de subidas de tipos para no hacer descarrilar el crecimiento económico.

Esta, sin embargo, no parece una visión mucho más alentadora para los inversores que la amenaza de una recesión más o menos próxima en el horizonte. A menos que se confíe a ciegas en la capacidad de Powell para moverse sobre el alambre. Pero cualquier paso en falso que haga flaquear esa fe podría traer a los mercados escenas de alta tensión.

Al discurso más agresivo de la Fed en los últimos lustros los inversores han respondido con una serie de movimientos que evidencian una notable confusión sobre las perspectivas de la economía y de la política monetaria.

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