MásMóvil, a la caza de Euskaltel: un paso inesperado que deja muchas dudas
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Oferta de 2.000 millones

MásMóvil, a la caza de Euskaltel: un paso inesperado que deja muchas dudas

Como se esperaba, MásMóvil ha dado un paso para desencallar la consolidación de las 'telecos' en España, pero ha sorprendido al cambiar a Vodafone por Euskaltel

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MásMóvil ha dado el paso esperado, pero en un una dirección inopinada. Meses de especulaciones sobre el presumible papel protagonista que habría de jugar la compañía que dirige Meinrad Spenger en la consolidación del sector de las telecomunicaciones en España se han saldado con una inesperada oferta para hacerse con el control de Euskaltel, por casi 2.000 millones de euros.

Desde que hace casi 10 meses los fondos Cinven, KKR y Providence se lanzaron a por el control de MásMóvil, en el mercado se entendió que aquello era solo la antesala de la consolidación que habría de desencadenarse en un sector de las telecomunicaciones en España, fuertemente golpeado por una feroz competencia que ha hecho mella durante años a los grandes operadores del sector.

Foto: Globo con el logo de MásMóvil en la bolsa de Madrid. (Reuters=

En esas circunstancias, Vodafone, uno de los grupos más penalizados por la debilidad de su negocio en España, aparecía como la presa más factible para un MásMóvil afianzado como la excepción del sector, con unas tasas de crecimiento envidiadas por sus rivales. Sin embargo, el movimiento anunciado este domingo por la compañía de Spenger supone un giro argumental que obliga a replantear el escenario a los analistas.

Para MásMóvil, Vodafone suponía la opción de liberarse de su dependencia de Orange

La unión de MásMóvil y Vodafone no solo era observada como una operación lógica por alumbrar un operador líder, sino por las elevadas sinergias que debían derivarse de un movimiento que permitiría al propietario de Yoigo o Pepephone liberarse de algunas de las ataduras que mantiene en términos de acceso a redes y que le suponen unos costes considerables en beneficios de grupos como Orange.

El contratiempo para MásMóvil ha sido que, cuando finalmente se ha encontrado con el músculo financiero para abordar la adquisición de Vodafone en España, se ha encontrado con que el grupo británico ha logrado encauzar su rumbo y no solo se resiste a replegarse del mercado español, sino que buscaba igualmente los beneficios del proceso de consolidación en ciernes. El problema no era la operación, lógica en sí misma, sino el desacuerdo sobre quién debía mandar.

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En esas circunstancias, los fondos propietarios de MásMóvil han entendido oportuno dar un portazo a Vodafone y buscar en Euskaltel el trampolín que les permita consolidarse como uno de los cuatro grandes operadores de España. Los argumentos son entendibles, desde el mismo momento en que el grupo de origen vasco ha asumido en el último año, con su plan de expansión por todo el mercado español, a través de la marca Virgin, el papel de novato en crecimiento que hasta ahora había desempeñado la compañía de Spenger. Los incrementos netos de Euskaltel en banda ancha durante 2020 superaron en un 50% los objetivos que el propio grupo se había marcado.

Que el futuro de Euskaltel era acabar en manos de uno de los grandes grupos del sector era una opción recurrentemente planteada por los expertos del sector, máxime desde que la actitud de las autoridades europeas permitía atisbar una postura menos inflexible hacia la posibilidad de que un mercado nacional quede en manos de solo tres grandes compañías.

La oferta supone adquirir Euskaltel a un precio inferior al que le otorgan varias firmas

Pero hasta ahora, el papel que parecía reservado a la compañía que dirige José Miguel García Hernández era el de consolación para Orange, como remedio a la pérdida de ingresos que le supondría la fusión entre MásMóvil y Vodafone. Se pueden entender las razones que llevan a MásMóvil a ofertar por el grupo de origen vasco, pues, al fin y al cabo, y a pesar de la fuerte revalorización acumulada por sus acciones en las últimas semanas -gana casi un 17% en 20 sesiones-, estaría comprando la compañía de mayor crecimiento del sector a un precio que firmas como JB Capital, JP Morgan o Exane BNP consideran por debajo de su valor actual.

Sin embargo, en su intento por sortear una operación con Vodafone que podría poner en cuestión los planes de liderazgo de MásMóvil, la compañía estaría protagonizando un movimiento de sinergias mucho menos evidentes, ya que Euskaltel difícilmente puede ofrecerle, a escala nacional, el acceso a redes del que carece el grupo controlado por Cinven, KKR y Providence. Y lo que podría resultar mucho más preocupante, para MásMóvil y para el resto del sector, es que estaría haciendo mucho menos probable, al menos a corto plazo, la transición del mercado de las telecomunicaciones en España a un escenario de solo tres grandes operadores. Con la próxima subasta de espectro en el horizonte, la pugna de cuatro grandes puede representar una presión en los precios poco favorable a cualquiera de las firmas implicadas.

Tras meses de especulaciones, MásMóvil se ha decidido a desencallar la consolidación del sector en España. Pero tras su volantazo de última hora, son muchas las dudas de que haya decidido abordarla por el lado adecuado. Eso sí, si alguien ha demostrado dotes de gestión en el mercado de las telecomunicaciones español ha sido Spenger y su equipo. La suerte está echada.

MásMóvil ha dado el paso esperado, pero en un una dirección inopinada. Meses de especulaciones sobre el presumible papel protagonista que habría de jugar la compañía que dirige Meinrad Spenger en la consolidación del sector de las telecomunicaciones en España se han saldado con una inesperada oferta para hacerse con el control de Euskaltel, por casi 2.000 millones de euros.

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