AstraZeneca y la vacuna del covid: una epidemia de descrédito que puede salir cara
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Sucesión de controversias

AstraZeneca y la vacuna del covid: una epidemia de descrédito que puede salir cara

Lejos de suponer un aliciente a su cotización, la vacuna contra el coronavirus amenaza con ser un lastre duradero a las perspectivas de la farmacéutica británica

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Foto: EC.

Mientras buena parte del mundo busca en la vacuna de AstraZeneca un remedio a la pesadilla del coronavirus, esta solución va camino de convertirse en la peor pesadilla del gigante farmacéutico británico.

La polémica surgida este miércoles en torno a un cargamento de 29 millones de dosis del inyectable de AstraZeneca bloqueadas en Italia supone el enésimo enredo en el que se ve sumida la compañía que dirige Pascal Soriot desde el lanzamiento de su vacuna y vuelve a poner a prueba su capacidad para capear esta larga serie de controversias sin sufrir una mella significativa de su credibilidad ante los mercados.

Las explicaciones ofrecidas por la compañía, que desmienten la primera versión de que esas vacunas estaban preparadas para su envío a Reino Unido, y que simplemente están a la espera de las pertinentes pruebas de calidad, parecen restar mucha fuerza al polémico episodio de este miércoles. Y ciertamente, la caída del 1,18% con que cerraron sus acciones la sesión evidencia que la preocupación generada sobre el parqué ha sido moderada.

AstraZeneca cotiza hoy más de un 20% por debajo de sus niveles del pasado verano

Pero este suceso también puede entenderse como una nueva muestra de la desconfianza con la que miran hoy las autoridades europeas al grupo farmacéutico, del mismo modo que su tropiezo bursátil es una nueva prueba de cómo su éxito en la carrera de las vacunas contra el covid sigue suponiendo hoy más un lastre que un aliciente para la cotización de AstraZeneca.

Lo cierto es que AstraZeneca podría ingresar en 2021 unos 5.250 millones de dólares (cerca de 4.440 millones de euros) por las ventas de la vacuna, según los cálculos de Barclays. Pero a tenor de la insistencia del grupo en que no hará beneficio con la solución mientras siga vigente la pandemia puede considerarse razonable que los inversores no hayan visto en esta un motivo para dar un empujón a la valoración del grupo, pese al escaparate que debía representar para sus capacidades.

Foto: Vial de la vacuna de AstraZeneca. (EFE)

Pero lejos de eso, el inyectable de la farmacéutica con sede en Cambridge se ha convertido en un factor de inestabilidad. Las acciones de AstraZeneca cotizan hoy más de un 20% por debajo de las cotas récord que alcanzó el pasado verano, a pesar del fuerte respaldo con el que cuenta su negocio entre los analistas, con más de un 83% de recomendaciones de compra y un potencial de revalorización medio superior al 26%.

Una amplia cartera de productos en proceso de aprobación que pueden suponer un pico de ventas de hasta 15.000 millones de dólares, según estimaciones de Bank of America, hacen de AstraZeneca una de las compañías con mejores perspectivas de crecimiento: el consenso de analistas calcula que para 2023 sus beneficios serán un 263% superiores a los de 2020. Pero, según defienden los analistas de Barclays, el ruido en torno a las vacunas está impidiendo que los inversores reconozcan estas favorables perspectivas.

El consenso de analistas estima que sus beneficios crecerán un 263% hasta 2023

Obviamente, la polémica sobre el abastecimiento de las vacunas comprometidas a los países europeos y, en mayor medida, las sospechas —aunque aparentemente sin suficiente fundamento— sobre la seguridad de las mismas suponen graves daños a la reputación del grupo ante los consumidores. Sin embargo, el moverse en un entorno de cierto rechazo social no supone, ni mucho menos, una novedad para las grandes farmacéuticas, sin que esto tenga por qué traducirse en una merma significativa a sus posibilidades de hacer negocio.

Más preocupante resulta, no obstante, que la desconfianza se instale entre las autoridades públicas. En Europa, donde el grupo genera hasta la mitad de su negocio, la evolución de los sucesos más recientes no contribuye precisamente a generar un clima favorable de entendimiento para el desarrollo de nuevos acuerdos en cualquier otra área más allá del covid.

Foto: Un vial de la vacuna de AstraZeneca en Francia. (Reuters)

Y también en Estados Unidos —el mayor mercado farmacéutico del mundo y en el que AstraZeneca está llamada a ampliar su huella tras la compra de Alexion— la compañía británica parece haber dado un paso en falso. La inusual advertencia lanzada por las autoridades sanitarias estadounidenses sobre las incorrecciones en el estudio presentado por la compañía de Soriot sobre la eficacia de su vacuna podría dejar fácilmente dudas a largo plazo. Si estas suponen que, ante las próximas solicitudes de licencias por parte de AstraZeneca, los reguladores realizan un escrutinio mucho más minucioso de los retrasos en la aprobación de medicamentos, pueden convertirse en un serio lastre competitivo para la compañía de Cambridge.

Para AstraZeneca, la peor secuela del coronavirus puede ser una herida a largo plazo sobre su credibilidad entre las autoridades internacionales.

Mientras buena parte del mundo busca en la vacuna de AstraZeneca un remedio a la pesadilla del coronavirus, esta solución va camino de convertirse en la peor pesadilla del gigante farmacéutico británico.

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