Cambio a los mandos de Sabadell: un desafío más en un momento crítico
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Adiós de Guardiola

Cambio a los mandos de Sabadell: un desafío más en un momento crítico

A Sabadell, le esperan por delante varios meses desafiantes. La reciente ruptura de las negociaciones con BBVA ha sumido la entidad en un desafío contrarreloj

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EC.

A Sabadell le esperan por delante varios meses desafiantes. La reciente ruptura de las negociaciones para su fusión con BBVA ha sumido la entidad de origen catalán en una batalla contrarreloj para trazar un nuevo rumbo estratégico en solitario, que le permita dejar atrás las dificultades que ha enfrentado en los últimos tiempos y recuperar la confianza que el mercado le viene negando últimamente.

Unos desafíos que enfrentará con un nuevo piloto al frente de la nave. Este miércoles, se ha conocido que la entidad que preside Josep Oliu ultima el relevo de su consejero delegado, con el nombramiento de César González-Bueno en sustitución de Jaime Guardiola, que ha ejercido como número dos del banco durante los últimos 13 años.

Sobre las capacidades de González-Bueno para afrontar la tarea que asume ahora, existen pocas dudas en el sector. Su larga experiencia financiera, que tiene en la introducción y afianzamiento de ING en España uno de sus hitos más relevantes, le acredita como uno de los financieros más cualificados del panorama nacional y le reviste de un perfil digital que puede resultar especialmente útil en un escenario de rápida adaptación a las nuevas tecnologías como el que ocupa actualmente a la banca española.

TSB es el mayor borrón en el historial de Guardiola en Sabadell

Guardiola ha gestionado la nave desde 2007, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, la crisis 'subprime' y la crisis de deuda en la eurozona. Un periodo especialmente turbulento que el banco quiso aprovechar para crecer a base de adquisiciones. Las compras de Guipuzcoano, en 2010; de la CAM, en 2011; de parte de la red de la antigua Caixa Penedés, en 2013, y de Banco Gallego y el negocio español de Lloyds, en 2015, representan los principales hitos de un proceso que permitió a la centenaria entidad catalana alcanzar un tamaño y una presencia nacional a la altura de los más grandes del sector, pero, a su vez, acumular una serie de problemas de difícil digestión.

Guardiola llegó en 2007 a Banco Sabadell procedente de BBVA, donde era uno de los hombres clave. Todo estaba listo para una salida en 2018, una vez alcanzados los 60 años de edad. Sin embargo, las turbulencias que por entonces azotaban el banco, en gran medida por los problemas derivados de la compra de TSB, hacían poco apropiada su marcha y le han obligado a estirar su permanencia al frente del banco.

placeholder El consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola. (EFE)
El consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola. (EFE)

TSB es la gran mancha en el currículo de Guardiola, como del resto de la cúpula del banco. La posibilidad de dotar a Sabadell de un mayor perfil internacional, que redujera su dependencia de la economía española, parecía ofrecer claras ventajas. Pero si el referéndum del Brexit, poco después de la adquisición, ya puso cuesta arriba aquella aventura, los problemas tecnológicos surgidos tiempo después acabaron por convertir la operación en una vía constante de problemas, que han acabado por poner en entredicho la propia capacidad de supervivencia del grupo.

Una situación que se ha visto aún más comprometida por el escenario de tipos de interés negativos en que se mueve el sector en Europa desde hace años y el impacto de la crisis del coronavirus, que ha tenido en Sabadell una de las entidades más penalizadas —al menos, a ojos del mercado— por su elevada exposición al segmento de pymes en España, lo que se teme que se acabe traduciendo en un agudo deterioro de su balance.

Estas circunstancias no han hecho sino agudizar la destrucción de valor del banco, otro de los grandes debes del mandato de Guardiola. Porque es cierto que las circunstancias han sido muy severas para el sector en su conjunto, pero las pérdidas (en términos de retorno total) en torno al 90% que acumula Sabadell desde el otoño de 2007 representan una merma adicional muy significativa respecto a las pérdidas ligeramente superiores al 70% del sector en Europa o en torno al 50% que se han dejado Santander y BBVA.

En tales condiciones, no puede extrañar que Guardiola no haya visto en dos años la oportunidad de dar el deseado paso atrás y poner las riendas del banco en otras manos. Lo que sorprende es que ahora sí haya visto oportuno hacerlo. Un relevo de estas características nunca es una tarea sencilla, por las distorsiones que puede crear en el funcionamiento de los equipos, en las relaciones con el regulador y en el traslado de mensajes al mercado. Y afrontarlo en un momento tan crítico como el que encara Sabadell puede resultar extremadamente complicado.

González-Bueno asumirá retos cruciales para el banco sin un conocimiento tan profundo

La posible venta de los negocios internacionales, el estudio de posibles operaciones corporativas alternativas (ya sean fusiones o el establecimiento de vínculos cruzados con algún banco europeo) y el diseño de la nueva estrategia de negocio a nivel nacional son tareas de calado que González-Bueno tendrá que asumir, presumiblemente sin el conocimiento profundo del banco del que, obviamente, ya gozaba Guardiola.

El consejero delegado de Sabadell se marcha 13 años después sin haber logrado amarrar el futuro de un banco al que contribuyó a hacer grande, pero al que no pudo librar de la tormenta desatada por unas condiciones financieras tan extremas como nunca pensó que enfrentaría. La fusión con BBVA podría haber supuesto un broche asumible —por más que no el más deseado— y por eso algunas fuentes financieras afirman que Guardiola se contaba entre quienes más impulsaban aquella operación.

El descarrilamiento de la misma volvió a frustrar otra oportunidad de dar por cerrada su labor en el banco y probablemente convenció a Guardiola de que la ocasión ideal para decir adiós aún se haría esperar más tiempo del que estaba dispuesto a asumir. A Sabadell le toca trazar un nuevo rumbo y lo hará con un nuevo piloto. Toca asegurar que el traspaso del timón sea lo más suave posible para evitar sumar vaivenes a una singladura que ya se antoja muy complicada.

A Sabadell le esperan por delante varios meses desafiantes. La reciente ruptura de las negociaciones para su fusión con BBVA ha sumido la entidad de origen catalán en una batalla contrarreloj para trazar un nuevo rumbo estratégico en solitario, que le permita dejar atrás las dificultades que ha enfrentado en los últimos tiempos y recuperar la confianza que el mercado le viene negando últimamente.

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