Lo que enseña la economía china sobre la salida de la crisis del coronavirus
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Lo que enseña la economía china sobre la salida de la crisis del coronavirus

Pese a presentar su mayor contracción en décadas, China sigue mostrando que ha dejado lo peor de la crisis atrás, aunque también que la recuperación será muy prolongada

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Este viernes los mercados han recibido con gran interés los datos del PIB de China en el primer trimestre. Si esta es, desde hace años, una de las referencias indispensables para medir la salud de la economía global, por la incuestionable relevancia del gigante asiático, las condiciones actuales le confieren aún más importancia.

Como país de origen de la pandemia del coronavirus, China es observada como un espejo de las consecuencias económicas de la enfermedad y, desde hace semanas, se vigilan con especial atención las señales de cómo se está recuperando la actividad, tras la retirada de la mayor parte de las restricciones implementadas para contener el virus.

En este sentido, el derrumbe del 6,8% que experimentó la economía china en el primer trimestre, la primera contracción trimestral en tres décadas de registros, no vino en respaldo del optimismo, ya que incluso superó los pronósticos medios de los economistas, que se situaban en el entorno del 6%.

La producción industrial en marzo evolucionó mucho mejor de lo previsto, pero se espera que vuelva a sufrir por la débil demanda externa

Sin embargo, a estas alturas, el mercado parece concienciado de que el 'shock' del Covid-19 ha sido demoledor y, más allá de que se cifre unas décimas —o incluso puntos— más arriba o abajo, lo que prioriza son las señales que muestren que lo peor ha pasado. Y esta idea sí parece confirmarse en los datos publicados.

Especialmente en las cifras de producción industrial en marzo, conocidas también este viernes, que muestran un retroceso del 1,1%, muy inferior a lo previsto. Otras referencias, como las ventas minoristas o la inversión, también dejaron indicios de mejora respecto al mes anterior, aunque con datos de contracción mucho más holgados.

En cualquier caso, estas noticias, conjugadas con señales más positivas de control del coronavirus en Europa y Estados Unidos y las noticias referentes a tratamientos que pueden ser efectivos contra la enfermedad, han favorecido este viernes un repunte reseñable en las bolsas internacionales, que vuelven a hacer un ejercicio de autoconvicción para ver el vaso medio lleno.

Imagen de un restaurante en China tras la retirada de las medidas de restricción a causa del Covid-19. (Reuters)
Imagen de un restaurante en China tras la retirada de las medidas de restricción a causa del Covid-19. (Reuters)

Sin embargo, conviene tener en cuenta diversas cuestiones sobre los datos de China que no resultan especialmente esperanzadoras. Si es cierto que la producción industrial ha tenido una reactivación muy superior a la prevista, el previsible hundimiento de la demanda externa en el segundo trimestre, dada la situación de reclusión en que se encuentran la gran mayoría de las economías occidentales, parece destinado a infligir un segundo revés a este sector.

Y más relevante aún para economías como la española, mucho menos industrializadas, resulta la atonía que reflejan los datos de consumo e inversión. "Los datos de marzo se suman a señales más amplias de que la economía de China ha pasado lo peor. Pero la recuperación probablemente continuará decepcionando. De hecho, los indicadores de alta frecuencia que rastreamos sugieren que, después de un rebote inicial a medida que se alivian las medidas de contención, la recuperación de la actividad se ha desacelerado a un ritmo lento", observan en Capital Economics.

Para los expertos las razones de esta escasa pujanza en la recuperación se encuentran en la persistente debilidad de la demanda, de la que es especialmente reflejo la provincia de Hubei, epicentro de la enfermedad y, por lo tanto, la que ha sido sometida a mayores restricciones desde el pasado enero. Los temores a un rebrote del Covid-19, a medida que se han ido levantando las medidas de confinamiento, y la incertidumbre laboral se mantienen como un freno psicológico que sigue lastrando la actividad.

Los datos oficiales de China muestran un alza del desempleo a niveles por encima del 6%, unas cotas muy elevadas para lo habitual en el mercado laboral chino. En este sentido, son muchos los expertos que esperan que el gobierno presidido por Xi Jinping ponga en marcha en las próximas semanas nuevas medidas de estímulo, que hasta el momento se han mostrado bastante contenidas.

La elevada deuda privada en China limita los esfuerzos del Gobierno para reactivar la economía, por temor a incentivar la asunción de riesgos

No obstante, si hasta ahora la Administración china no se ha mostrado especialmente generosa en la aplicación de estos estímulos es por la inquietud que desde años genera en Pekín las elevadas tasas de endeudamiento privado del país, una de las principales vulnerabilidades de la economía.

En el Gobierno existe el temor a que una relajación excesiva de las condiciones de crédito y liquidez incentive la asunción de riesgos excesivos por parte de empresas que ya se encuentran en unas condiciones financieras débiles. Es por esto, por lo que también son muchos los expertos que creen que cualquier respaldo económico a la recuperación será limitado, ralentizando de este modo las perspectivas de mejora.

Desconfianza de inversores y familias, paro elevado y soporte público constreñido por la deuda. Una mezcla que parece encaminada a producir una recuperación de la economía muy lenta. Si China es hoy el espejo en el que todos se miran en busca de respuestas sobre la salida de la crisis, conviene que este reflejo no se pase por alto.

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