La gran banca usa el hachazo a las sicavs como baza comercial con las grandes fortunas
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GUERRA EN EL SECTOR

La gran banca usa el hachazo a las sicavs como baza comercial con las grandes fortunas

Algunas entidades trasladan a clientes su mayor capacidad ante el cambio de régimen de las sicavs. Abogados consultados ven potencial fraude en las inversiones cruzadas

placeholder Foto: Ana Botín y Carlos Torres, presidentes de Santander y BBVA. (EFE)
Ana Botín y Carlos Torres, presidentes de Santander y BBVA. (EFE)

“España es un país en el que jugamos todos, y al final gana la gran banca, como los alemanes en el fútbol”, critica el CEO de una entidad financiera independiente. Y lo hace porque, asegura, los grandes bancos han encontrado un filón para intentar aumentar más su cuota de mercado entre los altos patrimonios. Según afirma, Santander está trasladando a los clientes que podría garantizar mejor que nadie que las sicavs cumplan con el requisito de 100 accionistas con al menos 2.500 euros que quiere imponer el Gobierno. O, al menos, de gestionar la disolución y la reinversión de las sociedades. Varias fuentes financieras, especializadas en altos patrimonios, coinciden en que se está realizando esta práctica y apuntan también a BBVA, que ya habría pedido a algún cliente la inversión en una cuenta de valores.

En este último caso, la banca privada de BBVA ya está facilitando la inversión de clientes en sicavs. “A un cliente asesorado le acaban de colocar 3.000 euros en una sicav”, dice otra fuente del sector. La industria financiera da por hecho que tras una década de amenazas ha llegado el punto y final para el régimen actual de las sociedades de inversión de capital variable (sicavs), instituciones de inversión colectiva (IIC) que, como los fondos, tributan un 1% por sus beneficios.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

En España, existe el requisito de que, para acogerse a esta ventaja fiscal y no tributar por sociedades como el resto de las empresas, se deben tener 100 accionistas, que después pagarán impuestos por sus plusvalías en el momento en que las afloren por ventas de participaciones. Hay una práctica común por la que un gran patrimonio tiene una sicav a medida con una entidad que le facilita otro centenar de inversores (‘mariachis’) para llegar a 100.

El Gobierno quiere acabar con los mariachis. El Grupo Socialista propone, con la enmienda 189 a la Ley de Medidas de Prevención y Lucha contra el Fraude Fiscal, que solo se contabilicen inversores de al menos 2.500 euros de inversión para el requisito de los 100. A cambio, ofrece una salida con neutralidad fiscal a los altos patrimonios, difiriendo la tributación por las plusvalías: si disuelven en 2022 y reinvierten durante seis meses todo el capital en otra IIC, los accionistas no tendrán que pagar impuestos por las ganancias acumuladas.

El sector da por hecho que la práctica común será la de disolver las sicavs, lo que ha provocado ya una incipiente guerra para retener y captar clientes. Como explica un abogado, el proceso para mover una sicav de una gestora a otra es “complicado, solo convocar una junta con todos los accionistas puede llevar meses”. Traspasar dinero en fondos de una entidad a otra es mucho más sencillo, fomentando la competencia y “evitando que haya clientes cautivos”, apuntan fuentes jurídicas.

Además, el proceso de fusiones bancarias y la llegada de nuevos jugadores independientes también alientan la competencia. Solo en lo que va de 2021, entidades como Beka Finance, Rentamarkets o Mediolanum han mostrado su intención de crecer en el segmento, pese a que los márgenes tienden a reducirse. Pero la gran banca quiere defender su posición, y las sicavs son para ello un arma de doble filo. La disolución masiva de sociedades supone el riesgo de perder clientes, pero han encontrado en esta amenaza una baza comercial.

Los grandes bancos, al menos Santander y BBVA, según varias fuentes, están de esta forma transmitiendo a fortunas españolas que por su tamaño será más fácil que se cumpla el requisito de tener un centenar de clientes con 2.500 euros de inversión. Y en caso de que se acaben disolviendo, que sus asesorías jurídicas y las capacidades por tamaño de la banca privada agilizarán el proceso frente a otros competidores más pequeños.

Una de las alternativas a futuro que se han estudiado en el sector para salvar las sicavs, precisamente, es la inversión cruzada

Una de las alternativas a futuro que se han estudiado en el sector para salvar las sicavs, precisamente, es la inversión cruzada. Si 100 grandes patrimonios con estas sociedades compran participaciones por al menos 2.500 euros en las otras restantes, cada uno habrá invertido 250.000 euros (suelen tener varios millones, al menos, en una sicav) y se cumplirá el requisito.

No obstante, esto no es sencillo, según el propio Santander. “Se necesitaría ser comercializador de las sicavs, procesos de aprobación que son complejos, hacer 'due dilligences', etc. Si algún cliente quiere invertir en otras sicavs por su cuenta, puede hacerlo, pero nosotros no podemos organizarlo por operativa y control”, aseguró recientemente ante varios periodistas Víctor Matarranz, responsable global de la división de Wealth Management & Insurance de Banco Santander.

Foto: El presidente de Inverco, Ángel Martínez-Aldama.

Además, varios abogados consultados que suelen trabajar con las sicavs coinciden en la dificultad de que esta práctica se lleve a cabo. “Vemos mucho riesgo en la operativa”, avisa un jurista. “Lo de cruzar participaciones ya se viene haciendo desde hace años, incluso entre bancos ‘amigos’. Para mí es un caso de libro de fraude de ley. Pero ahora, con el requisito de los 2.500 euros, se ha objetivado el requisito y será más difícil para Hacienda perseguirlo. El argumento de defensa es: si se cumple lo que pide la ley con el nuevo requisito reforzado, ¿qué problema hay? Si se hubiera querido ponerlo más difícil todavía, se hubiera aumentado la inversión, pero no se ha hecho. En cualquier caso, para mí es arriesgado”, sostiene otro abogado.

Sin embargo, a efectos comerciales, es una baza que está jugando la gran banca. Porque, además, las entidades con más clientes no solo cuentan con la opción de inversiones cruzadas, sino de que clientes de altos patrimonios que tienen cuenta con el banco dediquen un porcentaje reducido de la cartera a sicavs.

Las sicavs cuentan con 27.914 millones, según los datos al cierre de 2020, con 2.434 sociedades

Fuentes de BBVA recuerdan que “hay que esperar a que se apruebe de forma definitiva y veamos sus términos concretos. En cualquier caso, cumpliremos con lo que se establezca”. Desde Banco Santander no hay comentarios.

Las sicavs cuentan con 27.914 millones, según los datos al cierre de 2020, con 2.434 sociedades. Aun así, el año pasado cerraron 154 sicavs o el 6%, con reembolsos netos de 1.238 millones. Banco Santander lidera la industria con 428 sicavs, por delante de Bankinter, que cuenta con 351, y de BBVA, que gestiona 273. Banco Sabadell, UBS y Credit Suisse están por encima de 140, y CaixaBank cuenta con 132. Banca March cerró el ejercicio con 75, por delante de las 72 de Andbank y de las 69 de Renta 4.

Aunque el principal movimiento de patrimonios o tomas de decisiones de sicavs se espera para 2022 si se aprueba en las condiciones actuales la enmienda, tal y como se espera, ha habido sociedades que han esprintado para cerrar en 2020, asumir plusvalías y olvidarse de estos vehículos antes de la subida del tramo alto en las rentas del capital en 2021, del 23% al 26%, para cantidades superiores a 200.000 euros.

“España es un país en el que jugamos todos, y al final gana la gran banca, como los alemanes en el fútbol”, critica el CEO de una entidad financiera independiente. Y lo hace porque, asegura, los grandes bancos han encontrado un filón para intentar aumentar más su cuota de mercado entre los altos patrimonios. Según afirma, Santander está trasladando a los clientes que podría garantizar mejor que nadie que las sicavs cumplan con el requisito de 100 accionistas con al menos 2.500 euros que quiere imponer el Gobierno. O, al menos, de gestionar la disolución y la reinversión de las sociedades. Varias fuentes financieras, especializadas en altos patrimonios, coinciden en que se está realizando esta práctica y apuntan también a BBVA, que ya habría pedido a algún cliente la inversión en una cuenta de valores.

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