RETOS PARA LOS BANCOS CENTRALES

Siete límites de la política monetaria a los que se enfrenta el BCE de Lagarde

Los miembros del BCE creen que los tipos no han llegado al punto en el que su impacto es negativo para la economía. Pero los expertos ven que los estímulos pierden eficacia

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE)
La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE)

“Se expresó confianza en que la política de tipos de interés no ha alcanzado aún la ratio de reversión [‘reversal rate’]”, aseguraron las actas de la última reunión del Banco Central Europeo (BCE), aunque nadie tiene claro esto. Las autoridades monetarias apenas tienen margen para recortar el ‘precio del dinero’, especialmente en Europa, y no han conseguido romper la relación entre las expectativas de sus decisiones y de la inflación.

Mientras Mario Draghi asumió la presidencia del BCE con la eurozona en recesión, Christine Lagarde lo hace en una fase madura del ciclo y con los estímulos del banco central extendidos en la economía. Los tipos de referencia están el 0%, y los de facilidad de depósito, que penalizan la liquidez de la banca, en el -0,5%. Al mismo tiempo, el programa de compras de activos se sitúa en los 20.000 millones netos al mes.

Este jueves, Lagarde presidirá su segunda reunión en el BCE. Desde Bank of America, consideran que es posible ver un lenguaje más agresivo de la autoridad monetaria. “Dados los brotes verdes en los datos y en el alza de la inflación subyacente, la discusión sobre el equilibrio de riesgos desplazándose a ‘neutral’ podría empezar pronto”, arguyen los economistas de la firma norteamericana.

Por esta vía, la ex directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI) ganaría margen si necesita actuar para estimular la economía, aunque sea con su lenguaje. Aunque los miembros del consejo de gobierno aseguran que no se ha llegado a la ‘reversal rate’, nivel a partir del que un recorte de tipos es perjudicial en vez de incentivar el crecimiento, no todos los economistas lo tienen claro. Desde el servicio de estudios de Mapfre, por ejemplo, enumeran siete límites a la política monetaria actual, tanto en Europa como en otras geografías.

¿Bajar más los tipos?

El primero es la mencionada ‘reversal rate’. “La mayoría de los mercados no cuenta con espacio efectivo para seguir bajando el tipo de referencia en caso de mayor deterioro de la actividad económica”, asegura el informe de perspectivas para 2020 de Mapfre. “Nadie sabe dónde está [la ratio de reversión], pero sí que no debe andar muy lejos”, aseguró hace unos meses Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa.

Expectativas de precios y actividad

El informe de Mapfre sostiene que la política monetaria “no consigue romper la dinámica perversa que la vincula con las expectativas de precios y actividad”, lo que implica que se necesitan los estímulos para evitar que la confianza juegue en contra. Asimismo, las expectativas de inflación en la eurozona “parecen estar anclándose en el entorno del 0%-1,5% en lugar de estar cerca del objetivo del 2%”.

Los multiplicadores monetarios pierden fuelle

En el contexto de bajos tipos de interés, con el ‘bund’ alemán en negativo, se “incita al atesoramiento de liquidez en lugar de a la inversión”. Así, se reduce el efecto de multiplicar el dinero que llevan a cabo los bancos centrales con los estímulos, a través de los intermediarios financieros (bancos).

¿Y la transmisión monetaria?

La capacidad monetaria de las autoridades para que sus estímulos impulsen la demanda “se está debilitando y haciendo más asimétrica globalmente”, advierten en Mapfre.

Golpe a la banca

El entorno de tipos negativos deteriora la cuenta de resultados de los bancos. Además de dañar la rentabilidad, los economistas de la aseguradora española alertan de que “alteran la función básica de la banca de transformar plazos para conceder créditos, limitan el acceso a la financiación mayorista, hay problemas de solvencia en situaciones de estrés e incentivos a la desintermediación financiera”.

La liquidez se desvía

La liquidez creada por los bancos centrales no fluye hacia el sector financiero, sino que se desvía a mercados emergentes buscando rentabilidades o activos menos líquidos (como inmobiliario), “provocando no solamente el efecto contrario, iliquidez, sino sobrevaloraciones irracionales”.

Distorsión de los LTRO

Mapfre dice que “los ejercicios de provisión de liquidez condicional (tipo LTRO) reducen la oferta de activos líquidos de alta calidad en el mercado, comprimiendo la prima temporal incluso hasta el territorio negativo, generando problemas para remunerar los pasivos de las entidades que provisionan rentas aseguradas”.

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