fuego a discreción en el país germano

La gran paradoja alemana: los más críticos con el BCE, los más beneficiados por el euro

En Alemania, medios y partidos políticos claman contra la política monetaria de Lagarde pero, ¿puede odiar al BCE el país que más se ha beneficiado de la introducción del euro?

Foto: Sede del Banco Central Europeo. (EFE)
Sede del Banco Central Europeo. (EFE)
Adelantado en

Fuego a discreción contra el Banco Central Europeo (BCE) en Alemania. Medios, economistas y políticos han desatado sus críticas estos días contra la política monetaria expansiva de la institución, acusando a sus responsables -hasta ahora, Mario Draghi, y en adelante, Christine Lagarde- de empobrecer al pequeño ahorrador alemán. Le acusan de haberle sisado millones de euros con el "whatever it takes" que, en la crisis de la deuda, salvó el euro. Pero, ¿cuánto hay de verdad en estas críticas?¿Qué dicen y cuánto callan esas voces? ¿Puede odiar realmente al BCE el país que más se ha beneficiado de la introducción del euro?

Las dos imágenes distan ocho años. Y no pueden ser más distintas pese a haber aparecido ambas en las páginas del tabloide alemán 'Bild', el diario de mayor circulación en Europa. La primera es un montaje de 2011 en el que aparece Draghi con el típico casco prusiano con un pincho metálico en la cabeza, el Pickelhaube. "Realmente es bastante alemán, incluso bastante prusiano", dice el texto, una auténtica loa sin matices del economista italiano publicada por su nombramiento al frente del BCE. En la segunda, de este septiembre, Draghi aparece con colmillos de vampiro, los ojos en blanco y una capa roja. "Así nos chupa el conde Draghila nuestras cuentas hasta vaciarlas", clama el titular.

No solo es el 'Bild'. Las críticas contra el BCE y sus altos cargos se han disparado en las últimas semanas, coincidiendo con la marcha de Draghi tras ocho años de mandato y su decisión final de aumentar la penalización a los depósitos de los bancos y reactivar las compras de bonos de forma indefinida. Ha sido la gota que ha colmado el vaso para muchos que llevaban tiempo recelando del rumbo de la entidad. Políticos conservadores y liberales han cargado contra la medida. También la mayor parte del 'establishment' académico y de los institutos económicos. Y entre los medios, no solo los tabloides han abierto fuego contra el BCE. Der Spiegel, el semanario político de referencia -encuadrado en el centro-izquierda- llevaba este mes a portada el tema con una imagen de una familia de aspecto desolado y el titular "Cuando ahorrar empobrece".

El ama de casa suaba

La idea básica detrás de todos estos dardos es la misma. Que las políticas no convencionales que el BCE ha aplicado en los últimos años, de la compra de deuda pública y privada en el mercado secundario a las bajadas de tipos a mínimos históricos (hasta explorar las tasas negativas), son malas. Moralmente perversas, porque el referente para muchos -tanto académicos como legos- es el ama de casa suaba, que ahorra céntimo a céntimo y gestiona su hogar de forma austera, sin endeudarse. Y las medidas del BCE castigan ese ahorro. Además, a su juicio, desincentivan a los gobiernos de los países más endeudados de la eurozona -a los vagos del sur- a hacer la "tarea" y aplicar recortes y reformas estructurales, el llamado "riesgo moral".

El Bild, ariete de este movimiento por su capacidad de pegada entre la población, ha llegado a poner cifra a este supuesto castigo al ahorrador alemán. Según un estudio que encargó al banco Comdirect y publicó este octubre, "los ahorradores alemanes han perdido 120.000 millones de euros" en los últimos ocho años por las políticas del BCE. Aunque no explicaba cómo había llegado a ese número. Un estudio de Allianz, una de las mayores aseguradoras del mundo, apuntaba esta misma cifra, pero lo basaba en el derrumbe de los tipos y en el mal comportamiento de la bolsa.

Desde el ámbito político destacan las palabras de Paul Ziemiak, secretario general de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel. "El ciudadano está perdiendo la confianza en el sistema monetario por la estrategia del BCE. La compra ilimitada de bonos soberanos no funciona ya. A costa de los ahorradores vivimos una redistribución de abajo arriba", aseguró recientemente. El responsable del ala liberal de la CDU, Wolfgang Steiger, acusó a la autoridad monetaria de "poner en peligro" la "estabilidad financiera y la cohesión social" con sus medidas. "Los bancos pierden un negocio básico, los ahorradores son expropiados, las pensiones se convierten en basura y el límite del endeudamiento estatal se eleva cada vez más", lamentaba.

La censura también ha llegado desde las entidades bancarias y desde el mundo académico. El presidente de los bancos públicos regionales, Helmut Schleweis, advirtió que las medidas del BCE aportan "más perjuicios que beneficios" y el presidente del Instituto Ifo, Clemens Fuest, destacó que "los grandes perdedores de los tipos a la baja son los ahorradores". Jens Weidmann, el presidente del Bundesbank, lleva años siendo el azote de Draghi y su más vocal opositor en el Eurosistema. En Alemania se ha especulado además con que la dimisión de su miembro permanente en el comité ejecutivo del BCE, Sabine Lautenschläger, efectiva a finales de octubre, fue una forma de expresar su desacuerdo con las últimas decisiones de Draghi. De ser cierto, sería la tercera representante alemana que abandona la autoridad monetaria antes de tiempo por disensos graves con la dirección.

"Histeria antieuropea"

La situación es preocupante según la economista Isabel Schnabel, uno de los "cinco sabios" que asesora al Gobierno alemán. A su juicio, estas "narrativas dañinas y equivocadas" que "flotan en círculos políticos y mediáticos" son una de las principales amenazas para el euro. No está sola en esa valoración. El presidente de Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW), Marcel Fratzscher, cree que "Alemania está descendiendo en una peligrosa histeria antieuropea y anti BCE que amenaza con dañar la credibilidad del BCE, el euro y, en último término, a toda Europa", valora Fratzscher, que trabajó en el Banco Mundial, considera que gran parte del argumentario crítico con el BCE se basa en mitos. Como que las políticas expansivas dañan a las personas que ahorran. "Los ciudadanos no son solo ahorradores".

También son empleados y contribuyentes. Once millones de empleos (y salarios más altos) se han creado en la eurozona, algo que no hubiese sido posible sin las políticas del BCE", apunta. Considera que gran parte del problema es el exceso de ahorro en Alemania (por encima del 6% del producto interior bruto), que deprime la inversión, impide un mayor crecimiento económico y tira de los tipos de interés para abajo. En su opinión, hace falta más "voluntad política" en Alemania para completar la unión monetaria y menos buscar "cabezas de turco" en el exterior, a riesgo de dañar "una de nuestras instituciones más importantes".

Alemania, la gran beneficiada

Los argumentos de los críticos, además, tienen abundantes puntos muertos si se abre mínimamente el foco del debate. El principal es que, gracias en gran medida a la política monetaria del BCE, todos los papeles de deuda alemana hasta los que maduran en 30 años tiene actualmente una rentabilidad negativa. Es decir, que el estado gana dinero endeudándose. Con el "whatever it takes" de Draghi Alemania ha reducido de forma espectacular su deuda. En la última década ha caído del 83 al 60% del PIB.

El estudio de Allianz que cifraba en 120.000 millones las pérdidas para los ahorradores alemanes estimaba asimismo que el Gobierno federal se ha ahorrado desde 2008 por este motivo unos 180.000 millones de euros. Según un estudio del Bundesbank filtrado por el diario económico Handelsblatt el conjunto del Estado alemán -incluyendo al Ejecutivo central, los Länder, los municipios y la caja de la seguridad social- se ha ahorrado 386.000 millones de euros gracias a la caída de los tipos.

Y luego está el euro. Porque como ha repetido en múltiples ocasiones Angela Merkel, Alemania es el país que "más se ha beneficiado" de la introducción de la moneda común y de su defensa en momentos críticos por parte del BCE. De hecho, su estabilidad (con un registro de inflación mejor que el que logró el Bundesbank con el marco) y un tipo de cambio ventajoso -para una economía tan fuerte como la alemana- han catapultado al país como el segundo mayor exportador del mundo, por detrás solamente de China.

El gigantesco superávit comercial alemán (que solo ha crecido en los 20 años del euro y el BCE) y la creación de empleo ininterrumpida de la última década no pueden explicarse sin hablar de la unión monetaria. Porque el euro acabó de un plumazo con la incertidumbre del tipo de cambio dentro de la eurozona -destino de casi el 40% de las exportaciones alemanas- y contribuyó a que los productos alemanes fueran más competitivos fuera de la zona euro.

El peligro es que estas diatribas contra el BCE en círculos académicos, políticos y mediáticos acaben calando en la población (pese a que el 40% no tiene ahorros) y erosionen su europeísmo y su satisfacción con la moneda común. Pero por ahora las críticas no se han generalizado. Ni siquiera el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el único con tintes euroescépticos en su discurso, está intentando sacar rédito político con esta cuestión. Quizá no haya muchos votos que pescar. Según el último Eurobarómetro, el 51% de los alemanes está satisfecho con la UE, pero el 81% lo está con el euro (cuando la media comunitaria es del 62%).

Mercados

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
8 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios