EN BUSCA DE LA SEGURIDAD REGULATORIA

¿Quedarse o huir? Las alternativas a las sicavs para los grandes patrimonios

Las sicavs llevan años sufriendo el prejuicio de los políticos; pero, el gran batacazo nunca termina de llegar. Mientras la mayoría apuesta por aguantar a ver qué pasa, otros buscan alternativas

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Hace ya ocho meses desde que el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales dio el primer aviso: Hacienda proponía aumentar el control de las sicavs. Fue solo una medida, lejos de un desmantelamiento de este tipo de vehículos de inversión, muy populares entre los grandes patrimonios. Pero en cada campaña electoral —y ahora todo indica que se acerca otra— las sicavs y su tratamiento fiscal salen a debate. E incluso si no hay elecciones, y Pedro Sánchez logra que Podemos le respalde a cambio de un acuerdo programático, la tributación de las rentas altas tiene muchas papeletas para formar parte del paquete de medidas.

Pero de momento, a día de hoy, continúa sin haber ocurrido nada que haya herido de muerte a estos vehículos. Las sicavs siguen disfrutando de su régimen habitual. Sin embargo, el goteo de grandes inversores que abandonan este producto sigue su curso. Por lo que pueda pasar...

Las sicavs han visto salir en lo que va de año 588 millones de euros en partícipes, según datos de Vdos a cierre de julio. De hecho, mientras los fondos han estado recuperando lo perdido en clientela tras el desplome de los mercados de 2018, las sicavs llevan once meses registrando unas captaciones en negativo. En este contexto, la lista de nombres célebres que han bajado la persiana en los últimos meses es larga: Gerard Piqué (Kerad 3), Ana Rosa Quintana (Argomaniz Inversiones), El Juli (Rodeo), los Gallardo (Elitia Invest y Red Rock Invest)... Si en 2015 había 3.409 sicavs, a cierre de 2018 ya solo quedaban 2.712, según datos de la CNMV. Pero huir no tiene sentido si no se sabe a dónde.

Descartar quedarse

Para pensar en irse, primero hay que descartar quedarse. Las sicavs llevan tiempo en el punto de mira de los políticos porque representan la baza en la que los ricos acuden a invertir su dinero. En este contexto, a menudo se habla de ellas como si tuviesen una ventaja fiscal; sin embargo, lo cierto es que tributan como cualquier otra Institución de Inversión Colectiva (ICC): no pagan impuestos en los traspasos y tributan solo cuando perciben ganancias patrimoniales, en un IRPF del 19%-23%. Eso sí, pese a ser consideradas como una empresa, gozan de un tipo impositivo del 1% (pero el mismo que el de un fondo de inversión al alcance de cualquier particular).

Lo que realmente se lleva tiempo barajando legalmente es la flexibilidad de su estructura. El proyecto de ley de enero apuntaba al traspaso de las competencias de fiscalización desde la CNMV a Hacienda, comprobando si estas cumplen o no el requerimiento mínimo de los 100 inversores, según manda la Ley 35/2003 del 4 de noviembre.

Una medida que a simple vista puede parecer inofensiva: si las sicavs cumplen con el mínimo de inversores, sean o no estos de mentira (los llamados 'mariachis'), no debería de haber problema. Pero en la práctica la historia es otra: "Si bien la CNMV tiene un entendimiento más cuantitativo de los inversores, la expectativa es que Hacienda vigilaría desde el prisma cualitativo si los partícipes cumplen con su función de accionista", explica Javier Vinuesa, socio Internacional de Andersen Tax&Legal en el departamento Fiscal de la firma. Hacienda podría entonces considerar que muchos de los inversores no se comportan como accionistas y requerir que las sicavs en cuestión pasasen a tributar al tipo general de Sociedades.

"Es difícil de valorar el riesgo de la inminencia de un posible cambio legislativo, pues es una medida que probablemente tenga más rédito electoral que recaudatorio y, de hecho, fuera de un contexto electoral, hasta la fecha, ha acabado pasando a un segundo plano de prioridad", considera a su vez Jacobo Zarco, director de Grandes Patrimonios de atl Capital. "No obstante, estando ya en el texto de los últimos Presupuestos Generales del Estado, las probabilidades de salir adelante si se acaba formando gobierno no son despreciables".

Los anhelos de PSOE y Podemos de estrechar el cerco a estos inversores no es para nada exclusiva de los partidos de izquierda. Ya en 2016, PP y Ciudadanos firmaron un acuerdo en el que constaba su deseo de hacer que las sicavs tributasen al tipo general de Sociedades, devolviesen su control a Hacienda y eliminasen los 'mariachis'. No obstante, el Gobierno de Mariano Rajoy dejó en papel mojado el acuerdo —de la misma forma que a los presupuestos presentados en enero se los ha llevado el aire—.

Es una medida que probablemente tenga más rédito electoral que recaudatorio

Sonsoles Santamaría, directora general de Negocios de Tressis, cree que los desarrollos de 2019 "son más de lo mismo de siempre". "Ya llevamos muchos años con este tema", explica la directiva. "Nuestra firma ya hizo un análisis exhaustivo de la situación a la que se enfrentaban las sicavs y las opciones que tenían sus clientes entre 2016 y 2017, un año que hubo mucho movimiento político; y, desde entonces, no hemos vuelto a hacer una revisión así, ni siquiera este año con el proyecto de ley". Para la experta harían falta cambios más específicos sobre la legislación que regula la tributación de estos activos o que se concretase una inspección de Hacienda para percibir que se abre una nueva etapa en la situación de las sicavs.

Teniendo en cuenta esta visión, ¿no es mejor aguantar a que se aclaren los hechos? "Lo de quedarse y esperar no es ninguna tontería", explica Carlos Ferrer socio de Cuatrecasas especializado en fiscalidad. Según especifican los expertos, la decisión de quedarse o marchar también viene marcada por la situación financiera de la sicav (las plusvalías tributan en la mayoría de los casos), el horizonte temporal con el que juegue el inversor, los costes y características del nuevo producto, etc. Siempre se tiene que mirar desde la particularidad de cada partícipe.

Pero, pese a las salidas registradas, lo normal es quedarse. "Sobre todo si el cliente no ha encontrado alternativas que le convenzan o si tampoco le importa la exposición pública y reputación que sufren, yo creo que es normal esperarse", matiza Ferrer. "Al final, por más mala fama que tengan, las sicavs no son nada ilegal, así que esperarse a que se aclare la situación política para tomar una decisión informada no es ninguna tontería".

De hecho, los expertos coinciden en que muchos de los inversores están optando por esperar. "Poco se adelanta tomando decisiones a priori, ya que las sicavs en su impuesto de sociedades van liquidando anualmente las pérdidas y ganancias con independencia de que se hayan realizado o no, por lo que un cambio del tipo impositivo en este impuesto no afectaría de manera retroactiva", explica Zarco, que sin embargo sí recuerda que "en el impuesto de los socios de la sicav, sea IRPF o IS, lo que se podría avanzar en caso de optar por liquidar el vehículo es que puedan subir los tipos impositivos con los que se graven las plusvalías latentes para ellos".

[Guerra de propuestas sobre los impuestos al ahorro con las sicavs en la diana]

Para Rafael Soldevilla, director de Productos de A&G, la clave también está en que cada vez se abren menos sicavs, lo cual agrava el desplome de los registros de estas. "Más allá del riesgo político, a los inversores no les gusta la falta de confidencialidad que tienen estos productos, el verse obligados a revelar públicamente sus posiciones cada trimestre", argumenta desde la banca privada. "Además, tampoco cabe ignorar que hay nuevas corrientes de inversión, sobre todo entre los inversores institucionales, que buscan nuevos productos alternativos, como los de capital riesgo".

Para aquellos que estén pensando abrir una sicav, los expertos recomiendan pensarlo dos veces. "No lo aconsejaremos para los que no tengan intención de cumplir los criterios de difusión del capital con cierta holgura", defiende Zarco. "En cualquier caso, la fundamental ventaja que han visto muchos de los accionistas de sicav en este vehículo es el diferimiento fiscal en una cartera multiactivo pudiendo intervenir las decisiones de gestión, no una tributación más favorable como se ha intentado hacer creer, y este diferimiento se puede conseguir a través de otros vehículos que logren el mismo efecto sin tener un riesgo tan elevado de cambio legislativo y fiscal".

Las alternativas

Alternativas a las sicavs las hay de todos los colores. "Dónde fluirá el dinero en caso de que haya un cambio legislativo, sin embargo, no será en una única dirección sino será una mezcla de las alternativas descritas y otras que pueda haber", matiza Zarco. "De hecho si hubiera una muy clara es la que tendría mayor riesgo fiscal de cara al futuro pues todo lo que suene a refugio de los ahorros de los grandes patrimonios es lo que se mirará más con lupa".

Muchos inversores parten de la sicav como base para así sortear en 'mal de ojo' político: fusiones con otras sicavs para diluir el riesgo de concentración (aunque por ende la influencia de la participación), fusiones con fondos de inversión (quedando a la merced de la gestora propietaria del producto), convertir a la sicav en una sociedad limitada (perdiendo las ventajas fiscales) o llevarse la sociedad a Luxemburgo o Irlanda, donde el trato fiscal y jurídico es más flexible.

Para emigrar, de hecho, una de las alternativas más populares a las sicavs son los Unit Linked, explican los expertos. Se tratan de seguros de ahorro-vida en el que el pago del inversor se destina, por un lado, a la prima del seguro y, por otro, a una cesta de activos y fondos. Lo interesante de este vehículo es que, como bien se pretende con las sicavs, el inversor sigue manteniendo cierta influencia sobre la selección de tanto activos como fondos, aunque siempre a través de la elección de entre una variedad de cestas de inversión que provee la institución.

Los inversores suelen domiciliar este tipo de producto en Luxemburgo porque, según la legislación de España, el patrimonio no pertenece formalmente al inversor, sino a la compañía aseguradora con la que se contrata el producto y en la que se delega la gestión. Es decir, que en caso de quiebra, el cliente no puede recuperar su dinero, sino que entra en el proceso de liquidación de la compañía. Aunque Vinuesa asegura que estas no suelen quebrar, sí que es verdad que la legislación de Luxemburgo permite segregar el patrimonio gestionado de los activos de la aseguradora, lo que elimina este riesgo. Además, irse al Gran Ducado ofrece el atractivo extra de resguardarse de sustos políticos que puedan aparecer en el futuro en España.

No obstante, Ferrer avisa que todo lo que conlleve irse a Luxemburgo significa una subida de precios importante. "Mantener un producto de inversión allí es mucho más caro", explica Ferrer. "Ya no solo por las gestiones operativas de trasladarse allí, sino que simplemente los costes de manutención de las inversiones en Luxemburgo son mucho más caras, en algunos casos podríamos estar hablando del doble de precio", zanja el abogado, que cree que irse al Gran Ducado interesa más bien a patrimonios que tengan un volumen alto. Y es que los expertos avisan de que las operaciones pueden ser complejas: una fusión transfronteriza de la sicav, por ejemplo, lleva varios meses y supone una estructura de abogados, notarios y operaciones que no se pueden obviar, más luego tener en cuenta los costes de los productos y comisiones con las que se juega en Luxemburgo.

Por eso, los expertos creen que los que más flujo de inversores van a ver son los fondos de inversión. "A menudo, la solución más sencilla es la más adecuada", explica Santamaría. "Los fondos de inversión son productos muy redondos: son eficientes tanto fiscalmente como financieramente, sin olvidar unos costes más atractivos", defiende la directiva, que recuerda que estos vehículos gozan del mismo diferimiento fiscal que las sicavs y ofrecen además un abanico muy variado de posibilidades de inversión.

Además, los fondos de inversión ofrecen nuevos métodos para recobrar la sensación de servicio personalizado que tienen las sicavs: por ejemplo, los expertos apuntan a la gestión discrecional de carteras como una opción suculenta. Por lo general, la gestión discrecional se instrumentaliza a través de fondos de inversión, por lo que se pierde la gracia de invertir en activos directamente; pero se mantiene el beneficio de poder delegar la filosofía de inversión y así obtener una cartera que se adapte mejor a sus necesidades.

"El sector de los fondos de inversión tiene ya una historia muy larga, por lo que es un producto que ha ganado mucho más en eficiencia —tanto en cuanto a la calidad y variedad de la oferta, como en cuanto a unos costes de escala que los hacen mucho más accesibles—", explica Santamaría. "Además, la trayectoria del sector es tan larga, que la seguridad regulatoria es mucho más estable y clara", recuerda la directiva.

Una seguridad regulatoria que, a su vez, añoran las sicavs.

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